No quisiéramos dejar pasar el tiempo para agradecerles las oraciones y también para contarles un poco de cómo hemos vivido estos días en la misión.

Desde el viernes 29 octubre, estamos viviendo en el piso de abajo del Vicariato Apostólico de Alepo, que es más seguro. Arriba se nos hacía difícil descansar con los ruidos que escuchábamos constantemente. Y por otra parte habitar en los pisos más altos de los edificios en estas situaciones es siempre más arriesgado.servidoras-siria-mision

Durante algunos días también se trasladaron a este piso inferior algunos ancianos del Hogar de las hermanas Misioneras de la Caridad. Las Misioneras de la Caridad viven al lado de nuestra casa y atienden a 28 mujeres ancianas y 23 varones. Debido a que un pequeño grupo de los varones tenía mucho miedo, las hermanas nos pidieron si podíamos alojarlos, de modo que pudiesen dormir. Además, un día estuvo con nosotras una pequeña familia de tres miembros, que tuvieron que dejar a las corridas su casa porque un grupo de rebeldes había llegado muy cerca.

A pesar de estos momentos difíciles y de un futuro dudoso, estamos viviendo estos momentos con mucha confianza en Dios, que nos asiste constantemente y con mucha alegría de poder acompañar a nuestros hermanos sirios.

servidoras-siria-mision

Por gracia de Dios hemos podido realizar con nuestros jóvenes universitarios una linda fiesta en el día que la Iglesia celebra la Solemnidad de Todos los Santos. Iniciamos los festejos con la celebración de la santa Misa seguida por el rezo de Vísperas. Los jóvenes participaron de los dos momentos con mucha piedad. Después de esto, subimos todos a nuestra casa; éramos 23 personas. Algunos jóvenes contaron las historias de santos sirios, en un modo un poco improvisado ya que hacía días que no teníamos internet y entonces no todos pudieron buscar material. A pesar de esta dificultad, un surtido número pudo presentar la vida de algún santo. Al final de las presentaciones, el Padre David Hernández, IVE, les contó la experiencia de San Ignacio de Loyola al leer la vida de los santos. Relató cómo el mismo San Ignacio se había dado cuenta que él también podría ser uno de ellos y así invitó a todos los jóvenes presentes a luchar para ser santos con la confianza de que pueden llegar a serlo. Hemos seguido los festejos con una rica cena que culminó con música y bailes folklóricos típicos de Siria. Les enviamos algunas fotos de los festejos.

Les agradecemos nuevamente las oraciones.

2 Comentarios

Deja un comentario