Querida Familia Religiosa:

Queremos con esta pequeña crónica, seguir contando las actividades que realizamos con el grupo de jóvenes “Juan Pablo II”, de Los Juríes, Santiago del Estero. Esta vez relataremos las misiones que los jóvenes han emprendido en este último tiempo.

Dios no se deja ganar en generosidad

A fin de año realizamos una misión popular en Moquehuá, un pueblo de la ciudad de Buenos Aires, de 3000 habitantes. ¿Cómo llegamos ahí? Esta historia es la que me permite darle nombre a la crónica.

Por medio de una peregrinación, un grupo de hombres conoció al P. Juan Martín Sierra, IVE, quien les contó sobre el trabajo pastoral en Los Juríes y las necesidades que la gente tenía. Ellos decidieron viajar para conocer por sí mismos de qué se trataba y el Padre los hizo recorrer alguno de los parajes que visitamos con frecuencia. Les mostró el humilde rancho de una familia (cuyas hijas van a catecismo) y se comprometieron en ayudar a refaccionarlo. A su vez, “apadrinaron” a algunos de los niños que asisten al catecismo, con la promesa de ayudarlos mensualmente para que pudieran recibir un bolsón de mercadería.

No contentos con esto, Leo, quien inició todo este movimiento, decidió traer una donación de alimentos no perecederos. Primero consiguió quién le facilitara un camión para poder transportar la mercadería… pero el “problema” era que el camión tenía un acoplado, lo cual es ¡bastante para llenar!, y las cosas que él había conseguido abarcaban solo una pequeña parte. Entonces, comenzaron a buscar donaciones de todo tipo para poder traer a Los Juríes.

A principios de agosto, lograron lo que en un momento parecía una tarea imposible (según ellos mismos nos contaron) y trajeron el camión con acoplado con una gran donación (mercadería, juguetes, colchones, bicicletas, etc.). En este segundo viaje se sumaron más familias que querían conocer el lugar; también ellos apadrinaron a varios niños. Entre ellos, se ocuparon de los hijos de un matrimonio que no asistían a la escuela debido a que su casa quedaba muy lejos y no tenían medio de transporte; gracias a los padrinos ahora cuentan con una moto y los niños más pequeños ya asisten a clases.

Al regresar a su pueblo, consiguieron más de 60 padrinos económicos para las distintas familias, colaborando mensualmente con mercadería. Cuando tuvimos la oportunidad de hablar con algunos de ellos, durante la misión, estaban muy contentos de poder ayudar y se podía palpar cómo realmente hay más alegría en dar que en recibir.

En forma de agradecimiento y también a pedido de ellos, vimos la ocasión de poder devolver todo el esfuerzo que hicieron mediante una misión popular.

Misión en Moquehuá

Nuestros jóvenes estaban muy entusiasmados con la idea de poder realizar una misión, que de hecho, iba a ser su primera misión como grupo.

El 12 de diciembre partimos rumbo a Buenos Aires, al llegar nos estaban esperando algunas familias, y ya habían llegado algunos misioneros que nos iban a dar una mano con el trabajo: fueron cuatro seminaristas de San Rafael – quienes se encargaron de la organización- , y la Hermana Montfort con cuatro chicas de Buenos Aires. Tuvimos la Santa Misa y el envío misionero.

La misión duró seis días.  Pudimos realizar visitas de casas. Como la población era muy chica, rápidamente pudimos abarcar toda la realidad. Los jóvenes contaban sus experiencias con las distintas familias, y estaban muy contentos de poder compartir con ellos su fe y de poder acompañar a la gente, especialmente a aquellos que están más solos.

Nuestro misionero más pequeño, Bruno de 6 años, nos sorprendía cada día con sus ocurrencias… Un día visitando casas le preguntó a una señora: “¿Usted es católica?”, no quedando tranquilo con la respuesta afirmativa de ella, volvió a corroborar, “¿Es católica, apostólica, romana?”. En cada casa que iba, él también bendecía, derramando agua bendita.

Cada día teníamos una procesión con la imagen de la Santísima Virgen María que llegaba hasta los distintos barrios donde se celebraba la Santa Misa. Un día asistimos al hogar de ancianos, donde el Padre les administró la Unción de los Enfermos.

También realizamos la misión con los niños. Nuestros jóvenes se iban turnando cada día para estar con ellos, era divertido ver como se “peleaban” para ir a jugar. Terminamos con una tradicional kermesse con diversos juegos que armaron los chicos.

El P. Juan Martín dio una charla a los matrimonios, quienes estaban muy contentos de poder recibir formación. También se dedicó a la visita de los ancianos y enfermos del pueblo.

Terminamos el último día con la Santa Misa en la cual dos adultos realizaron su primera comunión, se realizó la bendición de la cruz misional y una cena en el salón parroquial con los fieles, quienes estaban muy agradecidos por la misión.

Actualmente nos cuentan que el número de fieles ha aumentado en la Misa Dominical, ciertamente eso es fruto de la gracia que Dios derrama por haber sido generosos con “sus más pequeños”.

Viaje extra

Habiendo recorrido tanta distancia para la misión, ¿cómo no llevar a los chicos a conocer Buenos Aires?

Antes que nada, pasamos por Luján, donde tuvimos la gracia de tener la Santa Misa y de poder estar cerca de la imagen de Nuestra Señora, ya que estaba ubicada en el presbiterio.

También pudimos ir a la Basílica de La Piedad, en Capital Federal, donde pudimos rezar ante los restos de la recientemente beatificada María Antonia de Paz y Figueroa (Mama Antula).

Recorrimos el Cabildo, la Iglesia Catedral, Recoleta, la Iglesia del Santísimo Sacramento… entre otras cosas. Los jóvenes, a pesar del cansancio de varios días, rebozaban de alegría, fruto de la entrega y generosidad con que vivieron todo.

Dios quiera seguir formando los corazones de estos jóvenes para que sean verdaderos apóstoles de su Hijo.

En Cristo,
Hermanas de la Comunidad Santiago Apóstol
Los Juríes- Santiago del Estero

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