Hnas. María Auxilio de la Gracia y María Consuelo de los Mártires

Las casas de formación de la Provincia “Reina del Cisne” nos reunimos como familia durante quince días para realizar un hermoso apostolado y característico de nuestro carisma La Misión Popular. Este año tuvo como escenario nuestra parroquia San Luis Rey de Francia ubicada en el Guasmo, zona periférica de la ciudad de Guayaquil.

Más de 50 misioneros entre aspirantes, postulantes, novicias, novicios, estudiantes, formadores, viajamos a Guayaquil desde la ciudad de Loja, donde se encuentran ubicadas nuestras casas de formación, con el espíritu de servicio y con el alma llena de alegría y entusiasmo por ser esta una nueva experiencia para muchos de los miembros en formación.

Al llegar a nuestro destino 8 horas después, los feligreses de la Parroquia San Luis Rey nos recibieron con una banda de música y fuegos artificiales pero ante todo un corazón dispuesto a recibir y colaborar con los misioneros para que pudieran llevar Cristo a todos los rincones del Guasmo, especialmente a aquellos que no lo conocen o se han alejado de la Santa Madre Iglesia.

Las actividades diarias se desarrollaron como lo describe nuestro directorio de Misiones Populares: visitas y bendiciones de casas, visitas a enfermos, catequesis en preparación de sacramentos, pero con la novedad de que en algunos casos las clases se dictaban en las mismas casas de los catequizados para facilitarles la preparación.

La misión se desarrolló bajo el manto protector de la Santísima Virgen y por su maternal intercesión se obraron algunas conversiones de protestantes y el regreso a la fe verdadera de varias personas. La anécdota relatada a continuación nos acerca un poco lo que se vivía en esos días:

Una tarde durante la misión, un par de hermanas se dispusieron a realizar la visita de casa y al tocar a la puerta les atendió un señor de mediana edad, él les comunicó que era protestante, pero aun así compartió con ellas y entablaron una conversación. Después de una serie de interrogantes a los que las misioneras fueron respondiendo, el anfitrión afirmó que él buscaba la verdad y con sus respuestas, la había encontrado. Luego entregó dos biblias protestantes a las hermanas y les pidió que las quemaran.  Al día siguiente se presentó junto a su esposa en la parroquia y pidió hablar con el predicador de la misión.

Aquí os describimos algunos de los frutos que pudimos palpar por permisión divina: 130 nuevos hijos de Dios, miembros de la Iglesia; 120 personas recibieron por primera vez a Jesús Sacramentado, 175 decidieron confirmar su fe y convertirse en apóstoles de Cristo recibiendo los dones del Espíritu Santo y 29 parejas que decidieron bendecir su unión entregando sus vidas y su hogar a Dios, el día anterior  algunas de estas parejas contrajeron, en el mismo establecimiento parroquial, el matrimonio civil; privilegio que el Registro Civil concedió por la cantidad de matrimonios efectuados.

Este manantial de gracias derramado en la Parroquia San Luis Rey los días 20, 21 y 22 de diciembre nos enseñó a los novatos misioneros aquellos que decía San Juan Pablo II « La misión popular es eficaz cuando… impulsa a la conversión, esto es, al retorno a la verdad y a la amistad de Dios a aquellos que habían perdido la fe y la gracia con el pecado, llama a una vida más perfecta a los cristianos rutinarios, enfervoriza a las almas, convence para vivir las bienaventuranzas, suscita vocaciones sacerdotales y religiosas»

Al igual que los 72 discípulos también nosotros regresamos alegres, ya que el motivo más grande de alegría del misionero es haber sido elegido por el Señor para predicar su Evangelio. Elección y misión que no quedarán sin recompensa: “Si alguno de vosotros, hermanos míos, se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados”. (St 5, 19-20).

Hnas. María Auxilio de la Gracia y María Consuelo de los Mártires