DSC_0083Para esta Navidad agregamos tres Misas a las que celebramos cada año. Dos en inglés de las que hablaré en otro post y una en árabe para los refugiados en la escuela.

Esta última fue muy especial por la difícil situación en la que viven y por un especial regalo del Santo Padre.

El Papa Francisco envió un mensaje para que sea leído en las Misas de Navidad, y en la escuela fue donde tuvo mayor fuerza porque, si bien iba dirigida a todos los cristianos de Medio Oriente, tenía una especial significación para los que han perdido todo a causa de la persecución.

Monseñor Jorge, secretario del nuncio, dijo unas hermosas palabras al principio de la Misa explicando como los cristianos refugiados se parecían tanto a Jesús en Belén, y después contó a la gente del mensaje del Papa. Entregamos una copia del mismo a cada fiel y lo leímos después del evangelio.

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Las palabras del Papa resonaban con particular fuerza en el ambiente abierto de la escuela que, como iglesia improvisada, albergaba a los que más se asemejaban al niño Dios que nació pobre, sin comodidades, fuera de su ciudad, y que debió después huir de quien lo perseguía para matarlo.

Mientras se leía el mensaje del Sumo Pontífice había gente que lloraba emocionada. Se cumplía al pie de la letra lo que decía el Papa: “para muchos de vosotros las notas de los villancicos estarán mezcladas con lágrimas y suspiros.

¿Cómo no iban a sentir emoción al verse tan cerca del corazón de padre del Papa? “Pienso especialmente en los niños, las madres, los ancianos, los desplazados y refugiados, los que pasan hambre, los que tienen que soportar la dureza del invierno sin un techo bajo el que protegerse. Este sufrimiento clama a Dios y apela al compromiso de todos nosotros, con la oración y todo tipo de iniciativas. Deseo hacer llegar a todos mi cercanía y solidaridad, así como la de la Iglesia, y dar una palabra de consuelo y esperanza”.

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Se veían reflejados en cada palabra: “¡Que podáis dar siempre testimonio de Jesús en medio de las dificultades! Vuestra presencia es valiosa para Oriente Medio. Sois un pequeño rebaño, pero con una gran responsabilidad en la tierra en que nació y se extendió el cristianismo. Sois como la levadura en la masa. Antes que cualquiera de las actividades de la Iglesia en el ámbito de educativo, sanitario o asistencial, tan valoradas por todos, la mayor riqueza para la región son los cristianos, sois vosotros. Gracias por vuestra perseverancia”.

Y más aún porque muchos perdieron seres queridos en esta persecución: “La situación en que vivís es una fuerte llamada a la santidad de vida, como así lo han atestiguado los santos y mártires de diversa pertenencia eclesial. Recuerdo con afecto y veneración a los Pastores y fieles a los que en los últimos tiempos se les ha pedido el sacrificio de la vida, a menudo por el mero hecho de ser cristianos. También pienso en las personas secuestradas“.

Y se sentían además interpelados: “Rezo para que viváis la comunión fraterna a ejemplo de la primera comunidad de Jerusalén. La unidad querida por nuestro Señor es más necesaria que nunca en estos tiempos difíciles; es un don de Dios que interpela a nuestra libertad y espera nuestra respuesta… Queridos hermanas y hermanos cristianos de Oriente Medio, tenéis una gran responsabilidad y no estáis solos frente a ella. Por eso he querido escribiros para animaros y para deciros lo valiosa que es vuestra presencia y vuestra misión en esta tierra bendecida por el Señor. Vuestro testimonio me hace mucho bien. Gracias. Todos los días rezo por vosotros y vuestras intenciones. Os doy las gracias porque sé que vosotros, en vuestros sufrimientos, rezáis por mí y por mi servicio a la Iglesia. Realmente espero tener la gracia de ir en persona a visitaros y confortaros”.

DSC_0142Es muy difícil expresar el ambiente que se vivía en la Misa. El sufrimiento por Cristo fecundaba los corazones, los unía a Su Santo Sacrificio y les traía paz. Al final de la celebración se acercaron todos a besar la pequeña imagen de madera de olivo de Tierra Santa del Niño Jesús que era una proclamación que el nacimiento del Hijo de Dios en nuestra carne humana es un misterio inefable de consolación: «Pues se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (Tt2,11). Y por eso la alegría colmaba los corazones. Alegría profunda y serena. ¡Verdadera alegría!

Agradecemos a Dios por esta hermosa Navidad que nos ha concedido.

Agradecemos al Papa sus palabras de aliento: “deseo expresar mi especial reconocimiento y gratitud a todos vosotros, queridos hermanos Patriarcas, Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, que acompañáis con solicitud el camino de vuestras comunidades. ¡Qué preciosa es la presencia y actividad de los que se han consagrado totalmente al Señor y lo sirven en los hermanos, especialmente en los más necesitados, testimoniando su grandeza y su amor infinito! ¡Qué importante es la presencia de los Pastores junto a su rebaño, especialmente en los momentos de dificultad!“.

Agradecemos a todos los que nos están acompañando con sus oraciones y sacrificios.

Y agradecemos a nuestros cristianos por su ejemplo.

¡Muy Feliz Navidad!

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