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P. Mario en un edificio destruido por las bombas en la franja de Gaza

Quisiera dedicar esta pequeña crónica a nuestros seminaristas. A aquellos que, por gracia de Dios, serán los futuros misioneras en tierras lejanas.

Hace poco más de seis meses de mi llegada a nuestra misión en la Parroquia Sagrada Familia, única parroquia católica en toda la Franja de Gaza, que tiene además de la labor parroquial la dirección de dos de las 5 escuelas cristianas del lugar.
En esta crónica me gustaría contar cuales han sido mis primeras impresiones acerca de esta misión.

1. Circunstancias de mi llegada

La providencia divina dispuso el mejor momento para el anuncio de mi nuevo destino a Gaza[1]. Estaba yo predicando los Ejercicios Espirituales de mes a las religiosas SSVM en Italia, preparando la prédica sobre el “Grande ánimo e liberalidad”, cuando recibo la noticia de mi destino a Gaza. Así que no me quedaba más que aceptar con grande ánimo y liberalidad.

Parroquia Sagrada Familia. Única parroquia católica en la Franja de Gaza.
Parroquia Sagrada Familia. Única parroquia católica en la Franja de Gaza.

A los pocos días del anuncio, estando ya de vacaciones en mi casa, estalla la guerra en Gaza y veo por televisión lo que sería mi futura misión. Llegando a Belén tuve que permanecer unos días allí porque no se podía entrar en la Franja a causa de la guerra.
Finalmente terminada la guerra pude entrar a la misión, también aquí las circunstancias no eran las mejores ya que cuando entro en Gaza me encuentro sólo, debido a que el P. Jorge Hernandez, tuvo que salir a hacer sus documentos.
Pasando por el muro que bloquea Gaza, fue impresionante la sensación de estar entrando en una prisión, muchos controles, preguntas y más preguntas, pasillos largos, etc. Me esperaban del otro lado las hermanas de las Servidoras que antes de llevarme a mi casa me hicieron ver las partes de la ciudad destruidas por la guerra, algo impresionante y unas muy buenas bienvenidas a la misión en Gaza.

Gaza Mission from IVE Missions on Vimeo.

2. Cambio de perspectiva

Comunidad Parroquia de la Franja de Gaza
Comunidad Parroquia de la Franja de Gaza

Si el primer punto les ha impresionado, no se asusten ahora empiezo a contar lo lindo que es la misión en estas tierras.
Quizá se cumpla aquí lo que dice Pildaro[2]: “Dulce bellum inexpertis” (Dulce es la guerra a los inexpertos) ya que, pasado todo las desolantes circunstancias de mi llegada empiezan a aparecer las cosas buenas de la misión. He empezado a conocer a los cristianos de Gaza.
El mismo día de mi llegada, sabiendo que venía un sacerdote nuevo, me vienen a visitar y a dar las bienvenidas un grupo de diez jóvenes de la parroquia. Ustedes no se pueden imaginar lo que fue eso. Eran unos diez jóvenes que no hablaban otra lengua que el árabe, uno sólo hablaba inglés, digo uno sólo porque era él sólo, yo no. No entendía nada, de las dos horas que estuve con ellos solo pude entender que apretando un botón se encendía el calefactor para calentar el agua y que el P. Jorge encendía todos los días una velita a la imagen de la Sagrada Familia en la casa. Apliqué entonces el consejo de San Pablo que decía que hay que “reír con los que ríen y llorar con los que lloran” (Rom 12, 15). Así que se reían ellos, me reía yo, ponían cara de serios y también y por si acaso ellos empezasen a llorar ya me estaba disponiendo a llorar con ellos. Realmente me impresionó la caridad que me tuvieron estos jóvenes cristianos, más allá de las palabras.
Empecé entonces a conocer el pueblo cristiano de Gaza, pueblo muy sufrido y por eso mismo muy buenos, siempre dispuestos a ayudar al sacerdote en todo. Participan de las actividades de

Apostolado con niños en la franja de Gaza
Apostolado con niños en la franja de Gaza

la parroquia, al oratorio vienen unos 100 niños (los sábados) y unos 30 jóvenes (los miércoles). Para navidad tuvimos unas 450 personas entre la misa y cena festiva. A las visitas de enfermos que se hicieron en tiempos de navidad acudían muchos jóvenes (se turnaban entre ellos porque no habían lugares para ellos en los autos) que nos ayudaban en las visitas de casa con los cantos de los villancicos árabes.
Por eso sumando y restando las dificultades y alegrías de la misión debemos decir que la misión aquí en Gaza es muy linda, es difícil, no lo podemos negar, pero es más linda que difícil.
Cuando la gente me pregunta: “¿Qué tal Gaza?” Yo les respondo: “Gaza kitir helwa” que quiere decir: “Gaza es muy linda”.

3. Conclusión

Apostolado con jóvenes católicos de la Franja de Gaza
Apostolado con jóvenes católicos de la Franja de Gaza

He dedicado esta crónica a los seminaristas porque serán ellos los futuros misioneros en tierras difíciles, para que no tengan miedo pues son mucho más grandes los beneficios que Dios nos concede que las dificultades que se encuentran. Como decía San Juan de Ávila: “Más fuerte es Dios que el pecado; y por eso mayor amor pone a los misioneros que el pecado puede poner desamor a los hijos malos”[3] animando así a no temer las dificultades que se nos presenta.
También para que recen por los misioneros y por sus frutos apostólicos como siempre se escuchaba en la finca: “pedimos por los misioneros en tierra de misión, de modo especial los más tentados y atribulados”.

En Cristo y Maria Santísima.

Padre Mário da Silva, IVE.
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[1] Ya estaba destinado a la provincia de Medio Oriente pero no sabía el lugar preciso.
[2] Pindaro, poeta griego citado por San Juan de Ávila en su carta a Frai Luis de Granada.
[3] San Juan de Ávila, Obras completas, Epistolario, BAC, carta 1, p. 7.

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