– Campamento de niños en Ulyanovsk – 

El Señor ha preferido a los niños por la simplicidad del amor y por su confianza… y con esto nos enseña, a través de ellos, que a menudo nos perdemos en nuestros razonamientos o dudamos del amor que Dios tiene por nosotros. Debemos dejar que los niños, una vez que han encontrado al Señor, lo amen con diligencia e indestructible confianza.

pequenos

En estos días natalicios de fiesta, Dios ha querido realizar un encuentro especial con sus predilectos: quiso llamarlos no solo a un momento de juego sino también a su Mesa. Algunas veces hemos escuchado objeciones a la participación de los niños en la Santa Misa: “¿Entienden algo de lo que allí sucede?”; “Son pequeños aún… no han empezado el catecismo”… Pero, ¡sólo un adulto puede objertar esto! Pues ciertamente antes de recibir a Cristo Eucaristía en su corazón los niños aprenden a encontrarlo y a venerarlo en el Divino Altar. ¡Verdaderamente es así!

Basta enseñarles a amar la Misa y ellos vendrán no por obligación, sino por qué a su modo quieren vivirla. Porque propiamente allí pueden encontrar a Dios, y pedirle por todas las necesidades, por la mamá, por el papá, por sus amigos… Durante la Santa Misa escuchan algunas palabras que no entienden, pero en el momento de la consagración su corazón se prepara a la espera del misterio maravilloso. Y a medida que se eleva la hostia, la siguen con sus ojos fijos en ella, y anhelan verla… una niñita decía: “¡No veo!… quiero ver la hostia con Dios!”y se puso entonces de pie para verla…

Su mirada fija en la hostia, llena de admiración, manifiesta el encuentro en sus corazones con Cristo. Un encuentro personal, que debe hacerse cada vez más íntimo a lo largo de la vida… Es aquí donde se ven los primeros retoños del inicio de la vida cristiana en sus corazones y en su vida.

Solo por este motivo, un campamento de pocos días ha significado mucho para estos niños. El milagro de la Misa ellos lo llevan consigo durante todo el día y lo comunican cada uno a su modo. Rezaban, sin que nadie les recuerde su importancia, antes de los juegos, antes y después de comer, a la mañana y antes de ir a dormir. A la noche, después de haber jugado, o haber visto un film no había necesidad de invitarlos a rezar… alcanzaba con ir a nuestra querida capillita y allí se los podía ver con un gran deseo de rezar en aquel momento a su querida Mamá del Cielo, la Virgen Santísima.

Durante todo el campamento tuvimos muchísimos momentos de juego sea en la sala del Oratorio como también fuera en la nieve, todo en un clima de enorme y sana alegría.

Ciertamente que la organización del campamento no fue muy distinta de la de otros organizados anteriormente, sin embargo el haber destacado el aspecto de la oración lo ha hecho en verdad singular.

¡Te damos gracias Señor porque has dado a conocer a los pequeños los misterios de la vida eterna!

P. Eugenio, IVE

http://www.iveruss.org/

 

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