Queridos todos:

Hace tan solo pocas decenas de años, escribía el ejemplar misionero de oriente, el P. Juan Carrascal: “Por eso digo que no te extrañes, si pasadas esas primeras impresiones, ves que las horas de cuarto se te hacen un poco largas. No te desconciertes. Ya te dije desde el primer momento que la vocación misionera era sacrificio íntimo, holocausto completo. Ya te lo empieza a ser de un modo que tú quizá no habías pensado. Ven prevenido. Asienta de una vez para siempre que tu vida espiritual debe venir centrada en Cristo. Y que ese Cristo sacramentado que te despidió en tu patria, te acompañó en el viaje, te espera aquí también para que, aquí como allí, siga siendo El tu vida, tu centro. ¡Ay de ti si te olvidas de esta lección! Porque empezarás a sentir la primera desorientación de tu vida misionera. Muchas veces has oído hablar del prisionero del sagrario; que siga siendo tu prisionero y tú prisionero con Él”.

Inicio de este modo la crónica porque lo demás debe ser solo una consecuencia de esto que podría llamarse el ‘corazón de la misión’.

Ya hemos dado los primeros pasos, que aunque pequeños, primeros al fin, en la lengua que estamos estudiando. Para el domingo de Pascua de Resurrección celebré y prediqué mi primer misa en inglés. Cuando compartí la noticia con ‘nuestros vecinos’ los misioneros islandeses, les dije con un lenguaje muy de entre casa, que algunas partes del sermón los feligreses no las entendieron… que tal vez yo tampoco plenamente en el momento de decirlo, porque los nervios le hacen a uno olvidar hasta el significado de esas pocas palabras que se estudió de memoria. Pero vale la pena ‘salir a la cancha’, ‘exponerse un poco’, luego recibir algunas acertadas correcciones y seguir con entusiasmo en el estudio. Y hablo en plural porque el domingo siguiente, de la Divina Misericordia, el P. Gerardus celebró su primer misa en danés, que si bien ni asoma en la competencia de ‘idiomas difíciles’, es nuevo para nosotros y eso es suficiente para entretenernos el día y la vida.

Hace 4 años que los misioneros del Instituto del Verbo Encarnado llegaron a Groenlandia
Hace 4 años que los misioneros del Instituto del Verbo Encarnado llegaron a Groenlandia

Lo comparto porque sé que para la mayoría de los misioneros será un recuerdo de sus primitivas experiencias y también, porque saben mejor que nosotros que estos inaugurales tropezones son un conjunto de sensaciones, es decir, alegrías, vergüenzas, intentos de desánimos, sobreponerse, otra estocada del bajón, para luego retomar con fuerza nuevamente… y así por un buen tiempo.

Una de las grandes verdades que consuelan en medio de esas ‘idas y vueltas’ del espíritu, es pensar que en toda esta inmensa y blanca isla, que podríamos rotular ‘el imperio del hielo’, somos los únicos sacerdotes y por eso elegidos para ser los íntimos y estrechos amigos de Jesús. Porque ¿quién de entre todos los habitantes de Groenlandia está frente a Jesús todos los días una hora en adoración? ¿quién, ya sea groenlandés, danés o extranjero, come su Cuerpo y bebe su Sangre todos los días? ¿Quién lo tiene a Él en su propia casa? Claro que esta sobrenatural realidad también nos insinúa que es nuestra obligación estar junto al Sagrario para sostener la gran tarea de Redención que lleva adelante la Iglesia y salvar las almas amadas por Jesús que habitan estas tierras. Para sincerarnos, hay que decir que esta verdad desborda cualquier dificultad idiomática o de cualquier otro género… siempre y cuando la practiquemos.

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De la misma manera que sucede en algunos países católicos, en Groenlandia también es feriado para los estudiantes en Semana Santa. Viernes y sábado, feriado completo, en todas las áreas públicas y privadas, lo mismo que el lunes de Pascueta. Si bien en estos días muchos aprovechan el tiempo en actividades deportivas y recreativas, saben que son momentos religiosos y por otra parte, en general nadie se va de esta pequeña y pintoresca ciudad, pues al no haber carreteras, vivimos en una especie de ‘gran claustro’ lo que dificulta definidamente cualquier intento de viajar, salvo en avión o en barco. Es decir que varias circunstancias favorecen a que la gente pueda pensar en Dios. Y sólo Él conoce los corazones.

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Por mi parte, viví la primer Pascua de mi vida en el hemisferio norte. Recordaba aquel sermón del P. Castellani que alguna vez cité siendo maestro de novicios en Chile: “La Iglesia quiere que nos alegremos y hace todo lo posible para que nos alegremos: es la Pascua Florida. En Europa cae en esta estación de las flores; aquí en el hemisferio sur, se da en el otoño, lo cual también está bien que sea así, porque el otoño es la estación de los frutos: no es Pascua florida, es Pascua Frutal”. Aquí entonces hemos tenido la Florida Pascua, aunque las flores deban ser importadas del extranjero… pero el clima es otro, es primaveral, es clima de flores.

Las ceremonias fueron en danés e inglés y en privado algunos leíamos las lecturas en nuestro idioma materno. Los feligreses acostumbran a festejar con una cena solemne el Jueves Santo, y algo más sencillo y rápido el sábado luego de la Vigilia, principalmente para los que no han participado el jueves. Los filipinos tienen su espacio festivo el domingo por la tarde, luego de la Santa Misa de Resurrección. Y las hermanas y nosotros, no faltamos a ninguna de las comidas… es parte de la misión.

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El jueves participó un buen número de personas en la Misa de la Cena del Señor. El viernes no asistieron tantos a la Adoración de la Cruz. Tampoco hay costumbre de rezar el Vía Crucis. Y el sábado, en la que San Agustín llama la “Madre de todas las Vigilias”, concurrió un nutrido número de fieles, entre ellos varios filipinos. La ceremonia comenzó a las 22hs, que aquí es un horario realmente tarde y eso muestra también el sacrificio que implica para la gente. Con un pequeño fuego en el hall de recibimiento, porque afuera es imposible por el frío. Seguidamente la procesión con el canto del Lumen Christi en danés y luego el pregón cantado en latín y las lecturas intercaladas, algunas en danés y otras en inglés. Entre las particularidades de la noche, podría destacar que se hizo presente una pareja de novios, ella médico y él economista, ambos provenientes de Australia y que por primera vez venían a nuestra Parroquia, pues hace poco que viven en Nuuk.

Otro toque distintivo de este Triduo Pascual, fue a partir de un anuncio de radio. Por la tarde, en una de las radios locales, comunicaron los horarios de los oficios religiosos. Un matrimonio anciano, protestantes y padres de 11 hijos, que aquí no es común, quisieron acompañarnos en la ceremonia y los festejos, dado que conocen al P. Walter y a las hermanas. Estuvieron en toda la Vigilia, sin saber inglés y la mujer solo groenlandés y luego se quedaron en los festejos. Para rematar, tuvieron la delicadeza durante la semana de pascueta de invitarnos, junto con las hermanas, a tomar el té a su casa. Dos personas excelentes.

Y como si fuese poco, la gran sorpresa de estos días fue la visita de un matrimonio argentino, proveniente de la provincia de Santa Fe. Ellos hospedaron en su casa durante un año a una joven oriunda de Nuuk, de padre danés y madre groenlandesa, que estuvo en Argentina por un intercambio cultural. Hace un tiempo que regresó a Dinamarca e invitó a esta familia a conocer Groenlandia. Y así lo hicieron. Vinieron a la misa del domingo de Pascua y luego se quedaron a compartir con los filipinos la cena. Se sorprendieron mucho de encontrar a tres sacerdotes argentinos por estos recónditos lugares del planeta y para nosotros también fue una gran alegría tener coterráneos en estos hielos.

Por último, una semana después, como todos los miembros de nuestra Familia Religiosa, celebramos la gran Solemnidad de la Encarnación del Verbo. Cantamos hasta pisotear suficientemente varios respetos humanos, repitiéndonos el consabido dicho popular que en el país de los ciegos el tuerto es Rey. Aquí somos condes, duques, príncipes y reyes. Y así cantamos. Confieso que en algunos momentos más sufridos, también me consolé recordando al actual misionero en España que con su zamba del añorado Jujuy ha sabido incitar y envalentonar a tantos neófitos en el mundo del canto. En fin, con este bagaje de pensamientos alentadores… ¡también cantamos en Nuuk! Además de los maitines del domingo, el lunes por la tarde tuvimos la Santa Misa presidida y predicada por el P. Agustín Bollini en la que participaron asimismo las hermanas y un laico groenlandés, casado y estudiante de teología. Uno de los pocos groenlandeses católicos y que tiene una asistencia perfecta a la misa dominical. Su esposa, también groenlandesa aunque no católica, vivió unos años en Bolivia y eso le permitió aprender algo de español. Lo que podríamos llamar, toda una extravagancia, una groenlandesa comunicándose en español. Destaco por último que hace pocos días este joven ha comenzado a enseñarle danés al P. Gerardus, con dedicación, paciencia, responsabilidad y sin esperar nada a cambio.

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En fin, en estos párrafos he tratado de compartir con uds. algunas de las importantes actividades que hemos vivido en estos últimos días en nuestra misión. Como siempre, nos seguimos encomendando a sus oraciones.

¡Muy felices Pascuas para todos!

P. Fabio Schilereff

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