Hoy la hermana Maria Matka Boska Montes, partió serenamente hacia la Casa del Padre.

Su paso por el Hogar Divina Providencia y por nuestra comunidad fue silencioso y cargado de ejemplos. Su oración continua y su trabajo cotidiano nos alentaban a todas y nos invitaba diariamente a imitar su fuerza interior y deseos de darse más a Dios. Era una mujer alegre, profunda, con grandes ideales, hasta último momento su gran esperanza fue volver a Tierras de Misión, de modo especial a Medio Oriente. Día a día crecía en ella el deseo de ofrecer sus dolores por la misión allí y por sus hijos, quienes son unos afortunados de tener por madre esta gran mujer, que fue esposa, madre y consagrada.

La hermana Maria Matka fue un ejemplo para todas las hermanas que pudimos vivir con ella, ejemplo de alegría serena y de entrega en medio del dolor, de oración y de una vida solo para Dios. Esto es eco de lo que ella misma escribió “Tengo a Jesús todos los días, eso es suficiente para ser feliz”.

Que el ejemplo de su vida nos lleve a todas las servidoras a ser otras Marías, como lo fue ella, consoladora incansable del Corazón Sacerdotal de Cristo.

Les encomendamos a todos oraciones por su alma y por el consuelo de sus familiares.

Madre Maria del Rocío

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