Ottawa es la ciudad capital de Canadá y es conocida por sus flores y sus parques, en su esplendor en los primeros días de mayo, pero, lamentablemente, también es conocida por sus leyes contra la vida.

En la Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús, al finalizar la Santa Misa celebrada por el Obispo de Quebec
En la Iglesia Santa Teresita del Niño Jesús, al finalizar la Santa Misa celebrada por el Obispo de Quebec

Por eso desde nuestras parroquias en Toronto y Peterborough nos calzamos las mochilas y nos fuimos en un viaje tipo rally para unirnos a cantar, rezar y marchar por la vida frente al parlamento, con miles de personas de todas partes de Canadá y EEUU.

Este año la víspera de la marcha coincidió con la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, por eso nos unimos como Familia Religiosa en Peterborough para tener la Santa Misa, solemnizada por el coro de jóvenes de allí. Luego festejamos con un animado bingo y a la madrugada siguiente, partimos hacia Ottawa, a 5 horas de viaje, que las aprovechamos rezando el Santo Rosario y viendo la vida de San José Moscati, el médico santo. Al llegar, antes de la marcha propiamente dicha, participamos de una de las 4 Santas Misas simultáneas que los Obispos de Canadá celebran en iglesias cercanas al parlamento, y al terminar la Santa Misa nos dirigimos al lugar de la concentración.

 –Las dificultades que nunca faltan

1- Como el parlamento sesiona en días laborables, la marcha se hace un día de semana, que no es viernes, y esto limita considerablemente la concurrencia.

Así se veía llegando al Parliament Hill (la plaza frente al parlamento Hill)
Así se veía llegando al Parliament Hill (la plaza frente al parlamento Hill)

2- Conseguir un colectivo que hiciera Peterborough-Ottawa-Toronto en un día es carísimo, y nuestros parroquianos, como pasa en la mayoría de las parroquias del IVE del mundo, no están en condiciones de pagarlo.

3- Para ese día, como el año anterior, estaba pronosticado lluvia en Ottawa.

-Las ayudas que nunca faltan

1-Por gracia de Dios fuimos 30 personas desde Toronto, el 70% de los cuales eran niños y jóvenes que, simplemente, ¡faltaron al colegio! Y para las 25.000 personas que concurrieron a la marcha, tampoco pareció un impedimento insuperable.

2- También por gracia de Dios, tenemos varios parroquianos muy generosos, que donaron más de la mitad de lo que costaba el colectivo, y que a su vez, resultó más grande de lo que habíamos pagado.

3- No sólo que no llovió, sino que el día fue perfecto para hacer de la marcha en un clima de fiesta y familia.

Antes de salir para la marcha
Antes de salir para la marcha

Era tanta la gente que apenas se escuchaba lo que sucedía en el escenario armado en la plaza. Luego nos enteramos que 21 miembros del parlamento y 2 senadores hablaron a favor de la vida, junto a otros tantos testimonios y mensajes a los legisladores.

Pero la mejor parte fue cuando comenzamos a dirigirnos a la única entrada/salida de la plaza vallada para dar una vuelta por las calles del centro de Ottawa. No sabemos si, o porque habían subestimado la cantidad de concurrentes y el recorrido planeado era corto, o porque marchaban realmente rápido, pero cuando nos tocaba salir a nosotros, la estricta seguridad no nos dejó porque ¡la marcha ya estaba volviendo! Pero ahí mismo se escuchó “Hagamos nuestra propia marcha por aquí” y espontáneamente, a la voz cantante del P. Ruiz, comenzó a sonar “O When the saints go Marchin’ in”…y todos a marchar!

Nuestros niños y jóvenes llenos de alegría y, atrás, el Parlamento
Nuestros niños y jóvenes llenos de alegría y, atrás, el Parlamento

Finalmente, cuando ya todos habían vuelto, pasaron distintos grupos de jóvenes al escenario con cantos pro-vida, y el espectáculo prosiguió pero nosotros continuamos con el clima de alegría en el viaje de regreso.

Damos gracias al Dios de la Vida por tantos beneficios recibidos en este viaje y por tantos frutos, pues tuvimos la gracia de ver cómo nuestros niños, jóvenes y adultos ofrecían conscientemente tantos sacrificios que este viaje les dio la oportunidad de hacer (el cansancio y el sueño, el hambre, el calor), haciéndolo por los niños no nacidos y por sus familias.

SSVM Toronto

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