Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

(Salmo 44)

Muy querida Familia Religiosa:

Queremos compartir con ustedes los últimos momentos vividos con nuestra querida hermana María de Betharram.

Fue hermoso ver como el Divino Esposo Jesucristo fue disponiendo y preparando todo para la gran Boda con su esposa Servidora.

  • Los preparativos para la Boda: los Ejercicios Espirituales Ignacianos

Una semana antes de la partida de María de Betharram, su hermano, el Padre Jon de Arza Blanco, sacerdote y monje de nuestra Familia Religiosa, predicó en el Monasterio de Pontinia, los Ejercicios Espirituales Ignacianos. El P. Jon, tomó como texto base el Evangelio de San Juan, el evangelista «contemplativo», y en las distintas pláticas, profundizó de modo especial en los aspectos característicos de la vida monástica. Estos Ejercicios Espirituales fueron un regalo de Dios, una excelente preparación espiritual tanto para nuestra querida hermana, en vistas a su próximo encuentro con el Divino Esposo, como también para toda la comunidad, que debía prepararse para despedirla.

  • La Gran Dama prepara a la esposa para sus Bodas: la Santísima Virgen María

María de Betharram, por su gran amor y devoción a la Santísima Virgen María, todos los años rezaba una novena a Nuestra Señora de Betharram, este año, por estar tan débil pidió a una hermana de la comunidad que la ayudara a rezarla los nueve días, ya que no podía casi leer. También junto a otra religiosa del Monasterio, por su pedido explícito, realizó el examen de conciencia sobre la devoción a la Santísima Virgen María que se encuentra al final del libro «Preparación para la consagración a la Santísima Virgen María», con el fin de acrecentar su devoción y amor a la Madre del Cielo.

  • La despedida de la esposa: su último respiro

Como no podía ser de otro modo, el Divino Esposo, que tiene en cuenta hasta los últimos detalles de la vida de sus esposas, dispuso en su Infinita Providencia, que nuestra hermana, dejase este mundo para ir a su encuentro en una fecha, emblemática, el 21 de noviembre, fecha en que la Iglesia celebra la Presentación de la Santísima Virgen en el Templo, y en la cual, reza de modo especial por las religiosas de clausura. ¡No se podría pensar en una fecha más apropiada y hermosa que esta!

Iniciamos la Santa Misa a las 18:00 horas, celebrada en su habitación por el P. Pablo Scaloni, capellán de nuestra comunidad monástica; junto a su cama estaban su hermana Carmen, que había venido por una semana desde Argentina, su hermano, el P. Jon, y toda su comunidad religiosa. Veíamos como, poco a poco, se iba agravando su estado. Luego de la Santa Misa, rezamos una Coronilla a la Divina Misericordia, el P. Jon, rezó las letanías y las oraciones para encomendar su alma a Dios, y leyó unas partes del Cantar de los Cantares. Eran momentos muy conmovedores. Después de esto, rezamos un Santo Rosario y otra Coronilla a la Divina Misericordia.

Pasamos a despedirnos de ella, una por una, cada hermana de la comunidad. Una vez que terminamos de saludarla, iniciamos a rezar una tercer Coronilla a la Divina Misericordia, y enseguida notamos que dejó de respirar. Se fue apagando de a poquito, y partió en paz y serenamente. Parecía una velita de las que se colocan junto al Santísimo Sacramento, una velita que lenta y serenamente se fue apagando, en el silencio y en lo escondido de un monasterio.

Es muy difícil expresar con palabras, lo que sentimos cada una de nosotras en ese momento, experimentábamos por una parte un gran dolor por la partida de nuestra querida hermana, la íbamos a extrañar mucho!!!, tantos recuerdos, tantos momentos hermosos compartidos juntas… pero por otro lado, sentíamos un gran gozo espiritual sabiendo que ella, había corrido la carrera de Dios hasta el final, había combatido la buena batalla, había perseverado en la fe, en la esperanza y en la caridad…y había vencido con el auxilio divino, recibiendo ahora, la corona de la victoria de manos de su Esposo Jesucristo!!!

Esa noche el P. Jon de Arza, celebró la primera Santa Misa de cuerpo presente, fue muy emocionante. Luego llegaron las novicias desde Segni, quienes permanecieron toda la noche, rezando y velando a María de Betharram, en nuestra capilla; también llegó la Madre Virgen Blanca Ibarra, nuestra Superiora Provincial, acompañada con la hermana María Madre del Alma.

El viernes 22 de noviembre por la mañana, llegó la Madre María Corredentora Rodríguez, nuestra Superiora General, junto a las Madres del Consejo General. El P. Jon celebró las primeras dos Santas Misas del día, y cantamos junto a él, las Laudes y el Oficio de Lecturas de difuntos, con las hermanas que, poco a poco iban llegando desde las distintas comunidades de la Provincia. Se hicieron presente también los novicios desde Segni, junto al P. Jesús Segura, Maestro de Novicios, quien celebró la tercera Santa Misa del día.

Numerosos miembros de la Familia Religiosa, amigos y bienhechores que conocían a María de Betharram fueron llegando durante todo el día para rezar por nuestra hermana en la capilla.

Por la tarde el P. Andrea Davide celebró la cuarta Santa Misa. El P. Jon cantó con nosotras las Vísperas del Oficio de difuntos y después tuvimos la cena, junto a sus dos hermanas, Carmen y Ane, la hermana menor, que había llegado durante la tarde. También llegaron 94 hermanas desde el Estudiantado Internacional de Bagnoregio, quienes se quedaron toda la noche rezando y velando a nuestra querida hermana en la capilla.

  • Inician las Bodas del Cordero: la Santa Misa del funeral

El sábado 23 de noviembre a las 9 horas, tuvimos la Santa Misa del funeral con nuestro Obispo, Mariano Crociata. Concelebraron muchos Sacerdotes de nuestra Familia Religiosa y algunos Sacerdotes diocesanos. Estaba presente el Intendente de Pontinia, las dos hermanas de María de Betharram, nuestros seminaristas y novicios del IVE, muchísimas de nuestras hermanas, amigos, y bienhechores; y el Coro Totus tuus del Seminario y del Estudiantado Internacional que hermosamente ensalzó la celebración litúrgica. Betharram no había elegido nada para su funeral, pero nos decía que le gustaba mucho el canto polifónico, así que no dudamos en pedir al Coro que cantase y que interpretase el Agur María (el Ave María en lengua vasca).

La ceremonia fue una verdadera fiesta del espíritu. Mons. Crociata en su homilía mencionó que el misterio de la muerte llama al silencio y al respeto, pues ésta al ser la última guardiana de la sacralidad de la vida, es también, el último baluarte para apreciar la vida de una persona. Ejemplar ha sido, dijo, el espíritu de fe con que María de Betharram vivió su enfermedad. Ella tenía la mirada fija en Aquel por quien lo había dejado todo, y por su unión con Él, ya vivía una vida de resucitada. Para finalizar exhortó a todos a hacer de sus corazones, no celdas de prisión, sino celdas de la presencia divina, recibida y amada en cada momento. Al concluir la Santa Misa, todos los presentes pudieron dar su último saludo a nuestra querida hermana, como lo hicieron muchos miembros de la Familia Religiosa con tanta caridad, en su lecho de enferma, durante los últimos dos meses.  Luego de esto, nos dirigimos hacia el Cementerio de Pontinia, donde la enterrarían.

  • El cortejo de la esposa: el entierro

Cuando llegamos al cementerio de Pontinia, inició la «procesión triunfal». Era precioso ver como los distintos grupos de religiosas, Sacerdotes, seminaristas, novicios, y los hermanos de Betharram, se sucedían unos a otros para llevar sobre sus hombros el magnífico ataúd de madera. Se respiraba un clima de grandísima devoción y emoción a la vez. Era muy conmovedor ver como los miembros de nuestra Familia Religiosa, querían hacerse presentes y demostrar su gran cariño por nuestra hermana. El sol resplandecía cada vez más fuerte, parecía que María de Betharram desde el Cielo nos sonreía, viendo una vez más, a nuestra gran Familia Religiosa unida con los lazos del amor de Dios.

Llegamos al lugar donde la iban a enterrar: un sepulcro nuevo, perteneciente a una familia amiga y bienhechora, (como no pensar en la sepultura del Señor… el Divino Esposo quiso que hasta en esto, ella lo imitara…). La Familia Religiosa rodeó el sepulcro y el Padre Diego Pombo, Padre Espiritual de las Servidoras, inició con la oración y el responso final. Luego de esto continuaron los cantos, algunos polifónicos, otros más simples, en distintas lenguas, y no faltó tampoco el hermoso acompañamiento del violín, tocado por uno de nuestros Seminaristas!!! Era una verdadera fiesta del Señor, una fiesta celestial, el Cielo parecía abrirse para dar entrada triunfal a la «Esposa de Cristo», que acompañada de los suyos, la despedía entre cantos:

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

(Salmo 44)

  • El celestial epitalamio

La vida de nuestra querida María de Betharram, fue un claro testimonio del gran amor que Dios nos tiene; en los últimos días nos dijo en varias oportunidades: «Dios es Bueno, quisiera hacer entender a la gente, que Dios es Bueno!» Nuestra hermana supo decirle «sí» siempre al Señor, como María Santísima, supo decirle «sí» siempre a todo lo que Él le pedía, a todo lo que Él disponía, sabiendo que sus designios son insondables, tantas veces incomprensibles para nosotros, pero siempre providentes y misericordiosos.

Vivió durante 24 años paralizada, desde su Noviciado, y unos años antes de morir se le despertó el Mieloma, la enfermedad que la llevó a la muerte. Pero bien sabemos, que todas estas pruebas, no fueron sino un medio usado por el Señor para embellecer a su esposa, para perfeccionarla a través del dolor, para prepararla para su divino encuentro… su muerte fue un: «morir de amor»!

Que María de Betharram desde el Cielo interceda ahora, por cada uno de nosotros, para que sepamos decir siempre «sí» a todo lo que el Señor disponga y desee para nuestras vidas, hasta que finalmente, nos encontremos un día en la Patria Celestial para celebrar eternamente las «Bodas del Cordero».

Hna. María Madre de Gracia

Monasterio «María Gabriella de la Unidad» Pontinia – Italia

María de Betharram con su comunidadMaría de Betharram con su comunidad

Santa Misa del Funeral precedida por Mons. Mariano Crociata

Santa Misa del Funeral precedida por Mons. Mariano Crociata

Procesión en el cementerio de Pontinia

Procesión en el cementerio de Pontinia

Procesión en el cementerio de Pontinia

Procesión en el cementerio de Pontinia

Oración y responso final

Oración y responso final

Oración y responso final