Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se aproximó la hora de la partida:

– Ah! – dijo el zorro… – Voy a llorar.

– Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.

– Claro – dijo el zorro.

– Pero vas a llorar! – dijo el principito.

– Claro – dijo el zorro.

– Entonces no ganas nada !

– Sí, gano –dijo el zorro –el color del trigo.

 

El color del trigo asumió en efecto un valor indescriptible para el zorro domesticado por el principito; no fue más que el simple trigo que flameó movido por el viento, pero en su mente y en su corazón hacía revivir la presencia del protagonista del libro de Saint-Exupéry.

Como el principito, apenas mencionado, también nosotros tenemos una serie de cosas, de acontecimientos, de circunstancias y de personas que nos han “domesticado”, a las que estamos atados por vínculos profundos y por algo que “va más allá”, que transciende lo concreto del mundo que nos rodea y nos hace pregustar un poco de la gloria que viviremos en la patria celeste.

 

05

De lo de que hablo es de la unión profunda con las propias raíces, con el proprio pago y sus tradiciones, las cuales toman fuerza y vida directamente de Dios Creador, el cual “en el principio creó los cielos y la tierra” (Gen.1,1) y que en un momento dado de la historia nos ha traído de la nada y comunicándonos su ser nos ha puesto cuáles piezas del grandioso “rompecabezas” que es la Iglesia, para que pudiéramos participar de su bien, cada uno en su lugar, en modo ordenado y preciso…

Lo entendió bien el santo capuchino de Pietrelcina, el p. Pio, unido a su tierra de modo tenaz porque era consciente de que “todo había empezado allí”, como solía repetir refiriéndose a su intensa vida espiritual, y además, el afecto a su país, fue el modo con que demostró su gratitud a Dios.

Esta unión y este amor es lo mismo que, bajo la paterna guía del p. Ernesto Caparros, ha dado comienzo en el 2006 a una asociación: “La Cioppàra”. La misma, con empeño, busca salvaguardar la relación inconmensurable con aquellas raíces que superan los límites espacial-temporales y reconducen al hombre, criatura, hacia su Creador, a través del redescubrimiento de tradiciones, usos y costumbres ligadas al mundo agrícola-pastoril, típico del territorio segnino, (del que son parte los integrantes de dicha asociación), y que se encuentran estrechamente entrelazados a aquella piedad popular que, de modo natural, se podría decir, resaltó la vida de nuestros antepasados.

Manifestación de tal religiosidad fue el arte, tanto figurativa como musical, a través de la cual el artista, como bien ha recordado el p. Caparros, es instrumento y manifestación de la potencia creadora de Dios.

Conscientes de que a través de la poesía y de la música el hombre trata de transmitir lo que muchas veces las palabras no logran expresar, a dos años de distancia del primero: “Sette zzicchi i ‘na cannela”, (“siete baldes y una vela”), el grupo, integrado por laicos y religiosos de nuestro instituto, compuso un nuevo disco que tiene por título “’Na voci recanta” (“una voz vuelve a cantar”). Fue presentado el pasado 20 de septiembre en el fascinante escenario de la cisterna romana[1], cerca de la Iglesia de San Pietro en Segni, (pequeño pueblo en provincia de Roma).

 

01

A la presentación no pudo faltar nuestro querido padre Ernesto, el cual hizo una pequeña introducción, dividida en tres puntos, sobre la figura del artista, su colaboración en el plan creador de Dios y su necesidad en la Iglesia, dirigiéndose en primer lugar a los miembros del grupo.

Este trabajo contiene junto a los inmancables “saltarelli”[2], algunas plegarias y nenias que solían recitarse por la tarde, tanteadas aquí y allá en el incansable e interminable trabajo de búsqueda sobre el territorio, con la clara intención de mostrar como lo esencial es invisible a los ojos…

El día siguiente, domingo 21, ¡chiack! ¡Otra vez de viaje!! Destino a la localidad montañosa de “Praticélla” donde, con la santa Misa presidida por el p. Lorenzo Senaccioli y concelebrada por el maestro de novicios p. Orazio Cangialosi, fue inaugurado el campo para campamentos, soñado y querido, en primer lugar por el sr. Giuseppe Lorenzi y a cuya realización están trabajando desde hace ya un par de meses algunos de nuestros padres y amigos, con el objetivo de que sea utilizado, para actividades didácticas de la “Cioppàra” y de los miembros del instituto del Verbo Encarnado para los campamentos de verano y de invierno.

04

En la homilía el p. Lorenzo ha recordado la necesidad de corresponder a la gracia cualquiera sea nuestra tarea en esta vida, tomando del Evangelio el ejemplo de los obreros llamados a trabajar en el campo en distintas horas del día.

Después de la Misa, el almuerzo festivo al que participaron los presentes, más o menos un centenar de personas entre familiares, amigos, novicios, seminaristas menores, monjas y aspirantes, ¡todo obviamente sazonado por cantos y bailes!!

 

02

Lo que se ha vivido ha sido realmente un clima de fiesta, de “santa allegrezza”, como recita el título de un canto popular navideño; en tal atmósfera muchos han aprovechado para reconciliarse después de tiempo con el querido Padre que los esperaba (cfr. Lc 15,20) gozando del ambiente de gracia con el cual hemos sido bendecidos durante estos dos días.

Demos gracias a Dios por todos los beneficios que sigue concediéndonos, y por la alegría inconmensurable que nos hace saborear comprendiendo que lo esencial es invisible a los ojos..

Sem. Francesco Lucarelli IVE

 

_______________________________

 

[1] Vasca circular de época romana utilizada para el aprovisionamiento del agua.

[2] El “saltarello” es la música y el baile típico del territorio laziale (región del Lazio), donde se encuentra Segni.

Deja un comentario