El lema, simplemente “Jesucristo”

Querida familia religiosa,

Quisiéramos compartir con ustedes una gracia enorme que, sólo se puede dar en un lugar de misión ad-gentes, la presentación directa de Cristo a quienes no lo conocen, pero, no al común, sino, y lo que lo hace más hermoso aún, a jóvenes.

No siendo común ni fácil que los jóvenes en un país tan tecnologizado como pagano, como es Hong Kong, vengan a la parroquia, fuimos nosotros, los misioneros, a buscarlos a su propio lugar, la escuela.

Es así que, desde el 23 al 27 de octubre pasado, nuestra familia religiosa organizó una mini- misión de 4 días en de la Escuela Católica de Nivel Secundario de Yuan Long, una escuela diocesana adjunta a la Parroquia que el IVE atiende en este lugar y donde las SSVM colaboran.

El lema elegido para la misión fue simplemente “Jesucristo”.

Esta escuela cuenta con alrededor de 400 alumnos, de los cuales solamente 10 son católicos.

La idea de hacer algo así, había sido fruto del deseo del párroco por atraer más almas a Cristo, y exigió varios meses de preparación entusiasta.

Las actividades diarias incluían, al inicio de clases, y para todo el alumnado, una explicación de la fe católica; luego, se organizaban talleres en las aulas, actividades para el momento del almuerzo, juegos en un stand especial para ello, charlas por cursos y salidas.

El objetivo de la Misión era ayudar a que, los alumnos y profesores de la escuela, crecieran en el conocimiento de Cristo y la fe católica.

El primer día de la Misión, tuvimos la Ceremonia del envío de los misioneros en presencia de toda la institución. Además de los seminaristas y hermanas de nuestra familia religiosa, también fueron enviados algunos profesores y estudiantes católicos. (Aclaración aparte: los religiosos éramos 10, entre seminaristas y religiosas, algunos que ya misionan en Hong Kong, y otros que venían de las casas de Filipinas).

Los temas de los “Buenos Días” para el segundo y el tercer día fueron “Dios nos dio inteligencia y voluntad para conocerlo y amarlo”, y “Por qué el catolicismo es la verdadera religión”, respectivamente.

Durante los tres días que duró la misión, los misioneros pudimos visitar todas las aulas y organizar talleres en cada una, los que se iniciaban con el juego de la “Subasta”. Este juego consistia en el remate, entre los alumnos, a quienes se les entregaba papeles impresos de “dinero”, de realidades como la vida, la gracia, una casa, un auto, etc. La idea era que, a partir de lo que adquirían, y de acuerdo a lo que habían gastado, según el valor que daban a cada cosa, se iniciaba un dialogo que terminaba en una charla sobre el verdadero sentido de la vida. Luego, venia el almuerzo, que los misioneros compartían con ellos y así, aprovechaban para hablar, conocerlos más y hacerse amigos; además, de emplear el tiempo para responder a sus preguntar sobre la fe y la vida.

También, se organizaron diversos entretenimientos, a cargo de los misioneros y estudiantes y alumnos católicos, incluidos juegos y shows de magia, con la intención de que tanto los alumnos como los profesores pudieran experimentar la alegría y la unidad de los cristianos. Se aprovechaba también para invitar a quienes lo deseaban, a participar de las actuaciones, y así se daba la oportunidad de tener un contacto más cercano con ellos.

Después del almuerzo, tenían lugar las charlas en el Hall de la escuela. La hna. Maria Shandao zhi Mu y el seminarista Vince To dieron charlas siempre sobre la fe, que incluyeron la evidencia de la existencia del alma humana, el camino científico de entender la existencia de Dios y la Pasión de Cristo. Luego, los estudiantes eran llevados a la Parroquia donde participaban de la Adoración Eucarística. Bajo la guía de los religiosos, tenían un breve tiempo de meditación y oración. El P. Gervais Baudry, párroco y representante legal de la escuela, cerraba con la Bendición del Santísimo. Nuestra intención era que, por medio de la oración, los alumnos pudieran conocer el amor que Cristo tiene por ellos. Aunque, muchos de ellos, no tenían ninguna creencia, y más aún no tenían ningún interés en ello, teníamos la certeza de que El los conoce y ama particularmente. Y, como la Eucaristía al igual que el Sol, que al contacto con sus rayos uno percibe su calor, así también uno al contacto con Ella percibe su poder, y el corazón se transforma, aun si la persona está simplemente sentada frente a Ella. Continuado con las actividades, después del tiempo de oración, regresábamos al playón de la escuela para los juegos que duraban una media hora.

El último evento de la Misión fue una salida el día sábado con la presencia de unos 17 alumnos, 8 jóvenes de la Parroquia, además de los 10 religiosos. Pasamos el día en Lady MacLehose Holiday Village. Los jóvenes estaban muy contentos, y de verdad que, pudieron entablar una relación de amistad más profunda con los misioneros.

Por gracia de Dios, esta mini- misión se puedo llevar a cabo con la colaboración del director, profesores y miembros del personal de la misma.

Se puede decir que estos jóvenes, quienes están en pleno crecimiento, tanto en madurez como en la adquisición de su propia independencia, están también en la época de la búsqueda no sólo del verdadero amor, sino de sentirse amados, y por así, lograr la afirmación de su personalidad. Esperamos que, esta misión, haya plantado en ellos la semilla de Dios en sus corazones que les ayude a alcanzar la plenitud de estos deseos naturales, y haya aumentado el deseo de buscar las verdades sobrenaturales.

Aunque ya todo terminó, continuamos rezando para que la semilla de la fe crezca en ellos y lleguen a ser hijos de Dios.

Hemos podido reflexionar sobre el amor de Dios, especialmente en el hecho de que El, tan abundante y generosamente, concede su gracia a todos los hombres que responden a ese amor. De hecho, sabiendo de que, casi todos los estudiantes eran paganos, antes de llevarlos a la Adoración Eucarística les explicábamos que Ella contenía a Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre y los invitábamos a rezarle. Era conmovedor ver a algunos de ellos, arrodillados todo el tiempo, absortos en una oración silenciosa enfrente del Santísimo. Fue, también, un gozo ver cómo los estudiantes acogieron a los misioneros y se acercaban a hablar con ellos, y compartir ideas y cosas sobre sus vidas. Algunos, después de esta experiencia de gozo y fe cristianos, pidieron ingresar al grupo de estudiantes católicos de la escuela.

Les pedimos especiales oraciones por los frutos del trabajo de Dios en estas almas, y en las de tantos jóvenes que no conocen a Cristo. Los jóvenes en Hong Kong, generalmente, siguen la creencia de sus padres. Así, aunque ellos crean en la existencia de Dios y que Jesús los amó y los salvó muriendo en la Cruz, muchos no tienen el coraje de convertirse a este nuevo camino. Como sea, estamos seguras de que, en esta pequeña misión, la semilla de la fe ha sido plantada, y rezamos para que crezca y de frutos un día.

En Cristo,

Madre Maria Wule zhi Yuan, misionera en Hong Kong, y Hna. María Zhong Hua Mu Hou, misionera en Filipinas.

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