Desde el miércoles 17 hasta el lunes 22 de septiembre viajamos hacia el Sur de Egipto con motivo de los votos perpetuos de dos de nuestras hermanas: Mariam Majd Allah y Mariam Zanbaqa.

Partimos desde Alejandría a la madrugada, un grupo de Hermanas, postulantes y aspirantes y el Padre Marcos, IVE, quien nos acompañaba. La comitiva sumaba unas doce personas. De las cuales, la mitad era la primera vez que entraba en contacto con “el sur de Egipto”. Las distancias son realmente muy grandes y cruzar el desierto es muy cansador, por ello aprovechamos también el viaje, para visitar en los distintos pueblos a las familias de nuestras hermanas, aspirantes, y benefactores de nuestras obras de misericordia. De este modo podemos conocer mejor su realidad, acercarnos más a su cultura y modo de vivir. Y así fue, pues, que comprendimos mejor muchas cosas.

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Nuestra primera parada la tuvimos en el Pueblo de Tantawi, la familia de una de nuestras hermanas nos esperaba para almorzar. Habían preparado tanta comida, que parecía que esperaban ¡a un grupo de 25 personas! Es destacable, la generosidad con la que fuimos atendidos en todas partes. En muchos casos son familias muy humildes, pero no quieren dejar pasar la oportunidad de servir en algo al misionero y como nota que los caracteriza, lo hacen superabundantemente.

Desde allí nos dirigimos a Badraman, pueblo al que pertenecen muchas de nuestras vocaciones, aprovechamos para saludar al Párroco; por estos pagos, es algo muy significativo, ya que para los cristianos el párroco del pueblo es toda una institución… Luego, nos dividimos y mientras algunas visitaban a las familias, otras jugaban con los niños en la parroquia.

Al día siguiente partimos hacia Kom Ombo, pueblo al que pertenece la Hermana Majd Allad: después de casi nueve horas de viaje y como paisaje el monótono desierto, ¡llegamos al ansiado destino!

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Por la mañana del día 19 tuvo lugar en la Iglesia de los francisanos la ceremonia de votos perpetuos, la cual se realizó en rito copto con mucha solemnidad. Estuvo presidida por el Obispo Copto, de la diócesis de Aswan Mons. Ioanes Zakareia. En la homilía, el Obispo explicó la importancia de servir a Nuestro Señor, en el estado de vida particular al que Dios nos llama. Puso como ejemplo a las santas hermanas Marta y María, quienes amaban al Señor y le servían según su vocación. Indicó, que no todas están llamadas a ser Marías, sino que algunas son llamadas a ser Martas, y a formar buenas familias cristianas. Invitó, asimismo a otras jóvenes a escuchar y seguir la llamada de Cristo. También, felicitó a los papás de la religiosa y dio gracias a Dios por esta vocación para Kom Ombo. Luego muy conmovido habló largamente sobre la tarea de nuestros religiosos en los países de guerra: especialmente Gaza, Irak y Siria. Exhortó a los presentes a reflexionar sobre la fe de “éstos que de tan lejos vienen a evangelizar”, y colocó como ejemplo la tarea de Nuestra Familia religiosa, de cómo ellos deben vivir y dar testimonio de la fe que profesan. Tanto la Misa y festejos posteriores, se desenvolvieron en un clima de fiesta y mucho gozo. Los presentes estaban un poco sorprendidos por la ceremonia, algo inusual para ellos. Les llamó la atención, especialmente, el momento de la postración y cuando la hermana se acercó al altar para firmar la fórmula de los votos. Conmovidos luego los comentaron largamente.

Por la tarde, pudimos conocer la famosa “puerta del África”, la cuidad de Asuán, que dista solamente unos kilómetros de la frontera con Sudán. Esta cuidad se ha caracterizado a lo largo de los siglos por ser un punto central de comercio africano. Tuvimos la oportunidad de hacer un hermoso paseo por la “Cornishe”, costanera construida a lo largo del río Nilo, para el atraco de los barcos a vapor. Pudimos hospedarnos en el convento, que las hermanas combonianas tienen en esta localidad, quienes nos recibieron muy caritativamente y nos contaron la misión que ellas realizan hace ya 150 años allí. Cabe destacar que este convento es unas de las primeras fundaciones de la obra del gran apóstol del África, San Daniel Comboni. En su plan para la evangelización del Continente Verde, Comboni tuvo la magnífica idea de fundar varias casas, primero en Egipto, para que sirvieran de aclimatación durante algún tiempo a los misioneros. También, por otra parte, sirvió para la educación de hombres y mujeres negros que después ayudarían con la evangelización.

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Al día siguiente, partimos hacia la Antigua Cuidad de Luxor, reconocida mundialmente por sus templos y tumbas del tiempo faraónico de gran valor arqueológico. Visitamos el Valle de los reyes, donde se encuentran tumbas de gran belleza excavadas en la montaña y decoradas con diferentes representaciones sobre las creencias de los egipcios de una vida futura: realmente impresionante… Conocimos el Templo Hatshepsut (reina faraónica), también excavado en la roca construido con una serie de terrazas que lo hace verdaderamente majestuoso y Gran Karnack, antigua residencia de faraones, repleta de santuarios paganos, piletas, obeliscos, templetes.

Ya el día 20, nos dirigimos, al pequeño pueblo de Abu Jabal para celebrar los votos de Mariam Zambaqa. La Misa fue celebrada en rito copto, presidida por el párroco, el P.Bulus, concelebrada por el Vicario Parroquial y el Padre Marcos, IVE y asistida por un gran número de monaguillos. Todo se desenvolvió con mucha sencillez y alegría. Asistió mucha gente a la celebración… ¡y la gente no dejaba de gritar, expresando su contento, al mejor estilo árabe!

Al día siguiente por la mañana iniciamos nuestro viaje de regreso, llenas de impresiones y anécdotas, y muy edificadas con la gentileza y generosidad de la gente.

“Llamó a los que quiso” (Mc. 3,13); a pesar de que Kom Ombo está muy al sur y Abu Jabal es muy pequeño, a pesar de que faltan los recursos, de educación, etc., Dios desde todo al eternidad, ha elegido y preparado todo, para que estas dos jóvenes se consagraran a Él en cuerpo y alma, para siempre, para ser su pertenencia exclusiva. Y es una obra maestra de Dios, que sólo Él podría haber hecho así, porque a Él no le importa si tenemos educación, o si vivimos en un país desarrollado, si me muevo en burro o en una 4×4, solo Él quiere nuestro amor y sobrepasa todo impedimento para conseguirlo. No eran Iglesias majestuosas donde se postraban nuestras hermanas, pero si era majestuoso el milagro de gracia que Dios hizo en ellas y al que ellas con su sí definitivo, correspondían.

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Damos gracias a Dios por todos los innumerables beneficios recibidos durante este viaje y pedimos por las neo profesas para que siempre sean fieles a la llamada de Jesucristo,

 

Hna. María Filia Patris, misionera en Egipto

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