En el año 1633, en Nápoles, el padre jesuita Marcelo Mastrilli adornaba un altar para una fiesta en honor a la Inmaculada Concepción, cuando cayó desde los andamios un pesado martillo que lo hirió gravemente, destrozándole la sien derecha. La situación era irreversible y pasaron los días agravándose su salud hasta que decidieron darle la extremaunción, pues era imposible administrarle el viático, ya que no podía tomar ni siquiera una gota de agua. Pero de repente el Padre se levantó sano y restablecido. La herida había desaparecido, la cicatriz no se notaba. La gente se acercó a la Iglesia para ver lo que había sucedido y el padre, como de costumbre, celebró la Misa y distribuyó la comunión, luego de lo cual subió al púlpito y explicó lo que había sucedido. Mientras estaba herido y sin remedio, había hecho un voto en honor a san Francisco Javier de ir a las Misiones de Indias, si le concedía la salud. Se le apareció entonces el Santo, sanando y animándole a cumplir su voto y recibir el martirio, como así realmente sucedió. El P Mastrilli es, de hecho, uno de los tantos misioneros mártires de Japón.

Como muestra de agradecimiento y devoción, el Padre Mastrilli no solo se ofreció para ir a Japón si no que decidió predicar acerca de la especial ayuda del santo a cuantos le invocasen y también recomendó hacerle una novena. La devoción de la Novena en honor de san Francisco Javier se divulgó rápidamente, no solamente en Italia sino también en muchos otros países donde los Jesuitas predicaban acerca de la vida del Santo misionero del oriente y patrono universal de las misiones. La Novena se empezó a llamar Novena de la Gracia, o Novena de Gracia, como explicaría san Pio X, “por su grande y comprobada eficacia en las necesidades de la vida presente”. Se reza todos los años desde el 4 al 12 de Marzo, fecha de canonización del Santo. Aunque también se puede rezar como preparación al 3 de diciembre, fiesta propia.

Nuestra Parroquia San Pedro y San Pablo, en Mankato Minnesota, estuvo atendida por los padres Jesuitas durante 135 años. Evidentemente, las tradiciones y devociones de la compañía de Jesús han sido y siguen siendo parte esencial del patrimonio de la Parroquia, y fuente de tantas bendiciones.

En nuestra parroquia la novena se celebra por la tarde, cuando la gente ya ha vuelto del trabajo. Y como nuestro seminario menor está ubicado junto a la parroquia, los seminaristas menores se juntan con los parroquianos para hacer la novena. Se expone el Santísimo y rezamos en silencio. Luego se hacen las oraciones propias. Una atribuida al Padre Mastrilli: Amabilísimo y amantísimo Santo: adoro con vos humildemente a la Divina Majestad y le doy gracias por los singulares dones de gracia que os concedió en vida y por la gloria de que ya gozáis. Os suplico con todo el afecto de mi alma, me consigáis por vuestra poderosa intercesión, la gracia importantísima de vivir y morir santamente. Os pido también me alcancéis la gracia especial que pido en esta novena…(aquí se piden las gracias espirituales y temporales que se desean). Y si lo que pido no conviene a mayor gloria de Dios y bien de mi alma, quiero alcanzar lo que para eso fuere más conveniente. Amén. Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Y luego se hace la oración por la conversión de los infieles, atribuida a san Francisco Javier: Eterno Dios, Criador de todas las cosas: acordaos qué Vos criasteis las almas de los infieles haciéndolas a vuestra imagen y semejanza. Mirad, Señor, como en oprobio vuestro se llenan de ellas los infiernos. Acordaos, Padre celestial, de vuestro Hijo Jesucristo, que derramando tan liberalmente su sangre, padeció por ellas. No permitáis que sea vuestro Hijo por más tiempo menospreciado de los infieles, antes aplacado con los ruegos y oraciones de vuestros escogidos los Santos y de la Iglesia, Esposa bendita de vuestro mismo Hijo, acordaos de vuestra misericordia, y olvidando su idolatría e infidelidad, haced que ellos conozcan también al que enviasteis, Jesucristo, Hijo vuestro, que es salud, vida y resurrección nuestra, por el cual somos libres y nos salvamos; a quien sea dada la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Terminadas estas oraciones se da la bendición con el Santísimo y se da a los fieles un punto doctrinal de acuerdo al tema que se haya elegido para meditar. Este año hemos tratado acerca del misterio de la Eucaristía, explicando la catequesis del misterio pero haciendo hincapié sobre todo en las disposiciones generales, interiores y exteriores para participar en la Misa y comulgar.

Todo termina con una oración, la bendición con la reliquia de San Francisco Javier y con un himno tradicional en honor del Santo.

Damos gracias a Dios por esta devoción que es fuente de tantas bendiciones no sólo para los parroquianos que participan sino también para los seminaristas menores que ya desde su temprana formación encuentran en el Santo patrono de las misiones un excelente modelo de fervor y celo por la salvación de las almas.

En el Verbo Encarnado

Javier Ibarra IVE

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