La casa de formación en Tanzania
Por: Hermanas del Noviciado Santa Josefina Bakhita

 

Querida familia religiosa,

Escribimos desde la amada tierra de Tanzania, ¡desde una pequeña pero grande misión! Grande porque como en cada misión de nuestra familia religiosa en el mundo, cada día podemos ver la obra omnipotente de Dios que siempre está haciendo maravillas a través de sus servidores débiles.

¡En la casa de formación aprendimos que Dios bendice con abundantes frutos todos los apostolados allí adonde nos envía a misionar en la medida que como  misioneros obramos en todo lo que nos toca hacer, sea donde sea!

Y es una gracia enorme llegar a una misión y poder ver esto como algo real, ¡es ver actualizado lo que siempre escuchamos! Y cuando el misionero se encuentra en pleno trabajo, y se detiene un minuto a pensar en su familia religiosa que está en cada parte del mundo, por ejemplo, en los contemplativos que están arrodillados adelante del Maestro que nos invitó a trabajar debajo de su bandera, es como un eco desde un extremo al otro del mundo porque día y noche estamos siendo colaboradores de la obra del Espíritu Santo.

Todo esto se puede paragonar a un artista que pintó un cuadro y todos los que contemplan este cuadro se quedan maravillados de su hermosura;se preguntan quién fue el pintor, que tipos de instrumentos usó para trabajar, que tipos de colores elijó, sobre que material pintó, etc. Muchas veces el misionero en el lugar de misión admira la causa eficiente del pueblo donde se encuentra y contempla todas las obras que en su plan providencial Dios no cesa de obrar por medio de sus causas instrumentales.

Así como contemplamos un cuadro les invitamos a mirar nuestra misión en Ushetu, Tanzania. El “Pintorˮ que pintó el mundo continúa en esta misión pintando una serie de cuadros espectaculares.

Como ya bien saben en esta misión son ya varios años que estamos las Servidoras junto a los padres del IVE trabajando en la Parroquia, en el Dispensario y el Colegio; y por gracia de Dios hemos podido empezar también no hace mucho con las casas de formación: seminario y noviciado de los padres y de las Servidoras.

Para hacerles partícipes de modo más cercano de las obras del Gran Pintor les vamos a contar algunas gracias recibidas en nuestro noviciado, en concreto en una de las actividades que hemos podido realizar.

En noviembre del año pasado, las formadoras decidimos en empezar una treintena a San José pidiendo numerosas vocaciones. Nuestro deseo interior fue poder recibir a chicas adolescentes, dándoles ambiente protegido y sano, donde se les pueda empezar a enseñar sobre la vida consagrada desde pequeñas. Deseábamos esto porque habían muchas jóvenes de la secundaria que durante dos años habían pedido continuamente entrar al convento, pero por el horario que tenía de la escuela, se les hacía imposible.

Sabiendo  que las clases comenzarían el 6 de Enero, no tuvimos  mucha esperanza de poder dar inicio al proyecto, ya que las reglas de la escuela son bastante estrictas. Sólo hicimos el intento de llamar el director del colegio y dejamos todos en las manos de San José. Y Dios, como siempre, nos sorprendió. ¡En la tarde del último día de la treintena, o sea el 30 de diciembre 2019, recibimos la noticia de que los encargados del colegio habían aceptado nuestro pedido: Obtuvimos el permiso para que las chicas vayan a la escuela solamente hasta el mediodía para volver temprano y seguir el horario del convento y poder de este modo prepararse como futuras religiosas. Así que en la primera semana del año 2020 recibimos tres nuevas chicas y una postulante (que recién había terminado sus estudios).

Nuestro padre San José nos dio de este modo la gracia de fortalecer la comunidad; hoy nuestra comunidad está formada por tres aspirantes, una postulante, una novicia y otra chica que viene a quedarse con nosotras todos los fines de semana ¡Además, hay otras chicas que siguen visitando! Después de varias dificultades, recibimos una gracia detrás de otra: Dios nos envió vocaciones que tienen un verdadero deseo de conocer y amar la familia religiosa.

Al vernos crecer en número pensamos en hacer una obra de teatro para agasajar a nuestra patrona Santa Josefina Bakhita en el día de su fiesta, que se celebra el 8 de febrero. Nuestras chicas, cuando escucharon la propuesta de hacer una obra de teatro se entusiasmaron mucho. En los primeros ensayos actuaban con gran realismo, cada una estaba metida en su personaje. Por varios motivos prácticos, programamos de festejar el 7 de febrero con el rezo de maitines y el 15 de febrero hacer la fiesta con la actuación de la obra invitando las hermanas apostólicas y  los papás de las chicas.

¡Llegó finalmente el día 15 de febrero! Los papas y familiares de las chicas respondieron con gran entusiasmo a nuestra invitación, asistieron unas 20 personas, lo cual produjo un lindo clima de alegría y expectación.  Las chicas durante todos los días anteriores habían puesto mucho entusiasmo y mucho esfuerzo en ensayar, sus deseos de conocer a su patrona y para poder imitarla hacia la diferencia en la actuación.  La obra duró unos 35 minutos y las chicas actuaron todo de memoria.  ¡Y qué memoria!  ¡Con solamente tres semanas de preparación, lograron presentarla sin grave error!

Los papás estaban muy contentos de ver el esfuerzo que sus hijas habían puesto en aprender todas las partes. Después de la actuación pudimos leer y traducir la Carta de felicitaciones que la Madre Corredentora había enviado en el día de Santa Bakhita. Tanto las chicas como los papas se quedaron muy contentos con la carta de nuestra madre general, porque pudieron sentir la cercanía y el afecto maternal de la madre a sus hijas. También los papás se quedaron muy edificados al conocer la vida de Santa Bakhita. Una de las mamás comentó que había entendido que la santidad es posible para todos en la medida que seguimos nuestra vocación real y en la medida que seamos fieles hasta el fin de nuestra vida al plan que Dios tiene  para nuestras vidas, como Bakhita siempre supo hacer en todas las circunstancias de su vida. Esta mamá se comprometió a rezar aún más cada día por la docilidad y santidad de su hija. Ella dijo que iba a rezar para que su hija pudiera crecer en todos los aspectos y dijo que iba a rezar para que su hija misma se diera cuenta que es importante crecer en la vocación y quererla realmente cada vez más.

Hemos podido notar que fue una actividad de gran fruto porque aumentó el buen espíritu, y se pudieron practicar distintas virtudes como la paciencia, el espíritu de sacrificio, la perseverancia y la caridad. Al presentar la vida de Santa Bakhita, las chicas mismas vieron la importancia de ser fieles y santas esposas de Jesús.

Querida familia religiosa, después de haberles contado unas de las pequeña obras “del Maestro Artistaˮ, nos encomendamos a sus oraciones para que nosotras podemos permitir día por día al “Artistaˮ poder pintar en nuestras vidas y hacer fructificar las maravillas que El quiere obrar, por medio de sus instrumentos, en las almas de esta misión.

                                                                                                 Duc in altum!

                                                                               En Cristo y Maria

Hermanas del Noviciado Santa Josefina Bakhita