Por gracia de Dios, hace ya casi dos años que asumimos la dirección de un colegio Diocesano en la ciudad de Suzano, en San Pablo. Poco a poco fuimos ido tomando las clases de Religión y otras disciplinas.

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En poco tiempo fuimos plasmando nuestro espíritu en las actividades del colegio. Este año pudimos realizar, con muchos frutos, los Juegos Florales.

Durante toda la semana contemplamos en el rostro de los niños una verdadera y sana alegría. Organizamos competencias en todas las disciplinas, y se animaron a hacerlo todo: estandarte, himno, distintivo, “grito de guerra“, etc… Los patronos de los equipos del turno de la mañana fueron: Chiara Luce, Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, y del turno de la tarde fueron los Beatos Jacinta y Francisco. Todos aprendieron mucho de la vida de sus patronos y pudieron vislumbrar que la llamada de Dios a la santidad es para todos, también para ellos, que si se quiere, se puede ser santo.

Toda la semana vimos a los equipos clamando por sus patronos para que intercediesen por ellos. Se empeñaron al máximo; en las competencias, en las clases, novedades florales en los recreos. Nadie podía llegar tarde, olvidar sus objetos personales en el patio, etc. Una de las principales reglas era la de no quejarse de nada. Experimentaron lo que es el buen espíritu, y todos se ayudaban, para no perder puntos.

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Los alumnos que tenemos en nuestro Colegio son la mayoría católicos por tradición  familiar. Sin embargo, algunos de ellos no han sido aún bautizados y otros no frecuentan la Santa Misa del domingo. Sin embargo se ve en ellos un gran deseo de Dios en lo profundo de su alma. En las competencias de religión se pusieron a memorizar las preguntas del catecismo y entre ellos se decían: “Yo no me confieso hace mucho tiempo”, “Yo tampoco, ni siquiera me he bautizado…”, “tenemos que confesarnos!”.

Realmente tenía razón San Agustín cuando dijo: “Señor, nos creaste para Ti, e inquieto estará nuestro corazón mientras no descanse en Ti.”

En el turno de la tarde los niños son más pequeños. Se veía en ellos muchas ganas de competir y vencer, fue impresionante ver cómo daban todo lo que podían para vencer una sola competencia. En el último día hicieron una procesión llevando a la Virgen de Fátima y rezando el Santo Rosario por las vocaciones y también por el fin de la guerra en Medio Oriente. Al final se procedió a la entrega de los premios y luego hicimos una gran fiesta.

En una semana intensa de juegos y competencias pudimos ver con nuestros ojos y tocar con nuestras manos lo más bello: el carisma de nuestro Instituto. Fue para nosotras una experiencia grandiosa ver a nuestros alumnos con el mismo espíritu de nuestra Familia Religiosa y con la misma alegría que solo el amor a Dios puede dar.

Termino con una frase de nuestro Directorio de Espiritualidad: “La alegría es el secreto gigantesco del cristiano, y nace de la consideración del misterio del  Verbo Encarnado.” (DE 204).

En Cristo y Maria Santísima,

Madre Maria Victima Caritatis

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