Jugend_2000_Alemania_Verbo_Encarnado

“Jóvenes de hoy: ¡No os descorazonéis!”[1]

Hace 38 años San Juan Pablo II, en su visita pastoral a Alemania, decía a los jóvenes: “Nos proporciona un consuelo en verdad no pequeño el pensar que, a pesar de tantas sombras y tinieblas, existe mucho, pero mucho bien. El hecho de que se hable poco de él no quiere decir que falte. A menudo hemos de permitir que se descubra todo el bien que opera en el anonimato y que sólo más tarde, de improviso, surge radiante (…) ¡No os dejéis desanimar tan pronto!”[2]

Y Dios nos ha dado la gracia a nosotros, miembros de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, de ser testigos de todo ese bien que se está operando en este momento en Alemania, permitiéndonos participar en un encuentro de ¡2000! jóvenes, mayoritariamente alemanes, del 9 al 12 de agosto de 2018. También había varias familias jóvenes con muchos niños, lo cual ayudaba mucho al ambiente de alegría que se respiraba en este encuentro que organiza todos los años el movimiento “Jugend 2000” (“Juventud 2000”), fundado en 1990, como respuesta a la invitación que San Juan Pablo II hizo a los jóvenes para que tomen parte activa en el trabajo de la evangelización[3]. Fuimos un grupo de 18 Servidoras y cuatro Sacerdotes del IVE de nuestra Provincia de Europa del norte, “María, puerta de la Aurora”, y cuatro seminaristas del Seminario de Italia.

Y, para nosotros, ¡sí que resultó ser, como dijo el Papa Magno, “un consuelo no pequeño” el ver tantos jóvenes tan sedientos de Dios en activa búsqueda de la Fuente de Agua viva! Durante esos cinco días los jóvenes participaron de distintos talleres de formación católica, deportes, momentos recreativos, y, lo más importante de todo, intensos momentos de oración e intensa vida sacramental. El Santísimo Sacramento estuvo expuesto durante todo el evento, noche y día, y siempre acompañado de jóvenes en busca de esa intimidad con Cristo que sólo la oración puede dar. La adoración permanente del Santísimo Sacramento era sólo interrumpida por la celebración de la Santa Misa, durante la cual cientos de jóvenes en amistad con Dios recibían la sagrada Comunión devotísimamente. Y eran muchos, muchísimos, lo que se acercaban al sacramento de la reconciliación, para lo cual había muchos sacerdotes disponibles todo el tiempo, incluyendo los del IVE.

En lo que concierne a nosotros, tuvimos la oportunidad de conocer a muchos de los jóvenes personalmente; y aquí experimentamos completamente la idea de San Juan Pablo II, quien dijera en su mensaje a los jóvenes alemanes: “dice Cristo que la mies es mucha (…) pero los obreros son pocos. (…) Esto puede significar, queridos jóvenes, que vosotros sois llamados, llamados por Dios. Mi vida, mi vida humana tiene entonces sentido, cuando soy llamado por Dios, de forma efectiva, decisiva. Jesús necesita jóvenes entre vosotros que sigan su llamada y quieran vivir como Él, pobres y célibes, para ser así un testimonio vivo de la realidad de Dios entre sus hermanos y hermanas. (…) Necesita seglares cristianos que se ayuden mutuamente, y ayuden también a sus hijos, en la consecución de la plena madurez del ser humano en Dios”[4]. Y, para esto, ¡cuánto bien hace a los jóvenes el tener contacto con religiosos! Los jóvenes se nos acercaban llenos de preguntas, muy contentos y sorprendidos de ver religiosos y religiosas, muchos de su misma edad, que dejaron todo para seguir a Cristo. Era un considerable número el que venía con inquietudes respecto a su vocación, y otro tanto los que venían buscando consejo, aliento, ánimo… o, simplemente, a hablar de Cristo y de nuestro trabajo por la expansión de su Reino.

Gracias a Dios, pudimos trabajar mucho como familia religiosa. Uno de los talleres estuvo a cargo del P. Tobias Eibl, IVE, quien habló sobre “Permanecer auténticamente católicos… difícil pero fascinante. Desafíos para los jóvenes católicos en la sociedad actual“. Como ya mencionamos, todos los padres del IVE que fueron estuvieron escuchando confesiones. En el ambiente se respiraba tanto clima de alegría y de sana libertad, que nos era muy fácil poder hacer apostolado a nuestro modo. Nos dieron, además, un espacio en una de las carpas para armar la expo-Congre, y así fuimos dando a conocer un poquito más la Congregación e invitando a los Ejercicios espirituales que nuestros padres organizan en Alemania, a las Voces del Verbo (que se proponen comenzar también en Alemania), y a que participen de las actividades en nuestras misiones. Ayudó bastante el hecho de haber podido ir tantos… ¡no es fácil ignorar un grupo de 18 Servidoras! Sobre eso, personalmente, considero un gran apostolado el haber podido ir un grupo tan grande, ya que los jóvenes podían notar muy bien la unidad y el espíritu de familia tan típico de la Congregación. Pudimos ayudar varias veces en el servicio y la limpieza, para lo cual se pedía voluntarios en cada comida. Durante el momento en que lavábamos la vajilla de los 2000 comensales, nos poníamos a cantar para alivio de nuestro trabajo y del de los muchos voluntarios, que ya nos pedían ellos mismos de cantarles entre plato y plato. ¡El simple hecho de revelar el secreto gigantesco del cristiano es ya un apostolado que se hace por sí solo! Y eso lo demostraba el gran número de jóvenes que venían a unirse a nuestra ronda, ya para cantar con nosotros, ya para escucharnos… ¡o para enseñarnos cómo pronunciar las canciones alemanas que intentábamos cantar!

Por supuesto, nosotros mismos salimos también muy beneficiados. Por un lado, nos beneficiamos adquiriendo experiencia para aplicar en nuestros propios apostolados. Por otro lado, fue muy edificante ver la inmensa labor que Jugend 2000 hace cada año al organizar semejante evento, con todo el trabajo y tiempo que implica, y el ver la gran generosidad de tantos, tantísimos voluntarios que se ofrecían de balde para ayudar. Muy edificante fue también la gran confianza en la Divina Providencia. ¡El evento no tenía precio!, cada uno contribuía con lo que podía. Y, aún así, no faltó comida ni nada de lo necesario. Así es como funciona: a quien sólo busca el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás se le da por añadidura (Mt 6, 33). ¡Con cuánto mayor motivo cuando se trabaja para que otras dos mil personas busquen sólo el Reino de Dios y su Justicia! Es de esperar que Dios bendiga tan grande empresa.

En fin, ¿no resulta, en verdad, un inmenso consuelo el ver esta inmensa y floreciente juventud católica en Alemania? San Juan Pablo II decía a estos jóvenes: “No os turbéis de ligero, perdiendo el buen sentido, y no os alarméis… Que nadie en modo alguno os engañe (Tes 2, 2-3). Estas palabras, dirigidas a una joven comunidad de primitivos cristianos, deben hoy ser leídas de nuevo ante el mudado telón de fondo de nuestra civilización y cultura modernas. También yo desearía lanzaros este llamamiento a vosotros, jóvenes de hoy: ¡No os descorazonéis! ¡No os dejéis embaucar!”[5] He aquí la respuesta de 2000 jóvenes a ese llamamiento del Papa Santo: jóvenes que, ignorando los embauques del mundo, tienden con todas sus fuerzas a centrar sus vidas en Cristo, y, lo que es más, con un grande espíritu misionero, con el afán de llevar a Cristo a otros jóvenes. De hecho, eran muchos los que iban porque algún amigo o primo les había invitado, y, a su vez, ya habían invitado ellos mismo a otros amigos. ¡El Reino de Cristo se va extendiendo a cada momento gracias a jóvenes entusiastas y enamorados de la Iglesia como éstos!

Y así, quisiera terminar con otra cita del mensaje que el Papa Magno dirigió a los jóvenes alemanes: ¡Queridos jóvenes! ¡Permaneced abiertos a la llamada que os dirige Cristo! Vuestra vida humana es una “empresa y aventura única”, que puede conducir a “bendición o a maldición”. Con respecto a vosotros, jóvenes, que constituís la gran esperanza de nuestro futuro, queremos pedir al Señor de la mies que os envíe a cada uno de vosotros y a cada uno de vuestros compañeros como operarios de su “abundante cosecha” de esta tierra, como conviene a la gran abundancia de vocaciones y dones en su Reino sobre este país”[6]. ¡Que Dios siga bendiciendo a Alemania y al mundo católico con jóvenes de grandes ideales y enamorados de Cristo y de su Iglesia como los que Él nos permitió encontrar en esos días!

Christus imperat!

Hna. María de Jesús Glorioso

[1] Misa para los jóvenes – Homilía del Santo Padre Juan Pablo II;  «Theresienwiese» de Munich; Miércoles 19 de Noviembre de 1980.

[2] Ibídem.

[3] “Os invito, pues, con ocasión de la próxima Jornada de la Juventud, a renovar vuestro compromiso apostólico. ¡Cristo tiene necesidad de vosotros! ¡Responded a su llamamiento con el valor y el entusiasmo característicos de vuestra edad!”   Mensaje de Juan Pablo II para la IV jornada mundial de la juventud en Santiago de Compostela, 27 de Noviembre de 1988.

[4] Misa para los jóvenes – Homilía del Santo Padre Juan Pablo II;  «Theresienwiese» de Munich; Miércoles 19 de Noviembre de 1980.

[5] Misa para los jóvenes – Homilía del Santo Padre Juan Pablo II;  «Theresienwiese» de Munich; Miércoles 19 de Noviembre de 1980.

[6] Misa para los jóvenes – Homilía del Santo Padre Juan Pablo II;  «Theresienwiese» de Munich; Miércoles 19 de Noviembre de 1980.

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