Queridos todos:

Con inmensa alegría los hacemos partícipes de nuestra Tercera Jornada Tomista. Este año, siguiendo el programa cíclico establecido, hemos tenido como tema «Ens-esse: el retorno a los fundamentos».

Como de costumbre hemos empezado con la sección histórica donde estudiamos la noción de ens y esse en Parménides, Platón, Aristóteles y en el Neo-Platonismo, especialmente el Pseudo-Dionisio. Además analizamos el formalismo escolástico y moderno. En la sección doctrinal recorrimos la noción de ens y esse en la filosofía de Sto. Tomás siguiendo en todo el tomismo esencial del P. Cornelio Fabro. En la última sección, es decir, la sección teológica, se presentaron trabajos sobre el esse gratiae y el nombre de Dios: “Ego sum Qui sum”.

Las Jornadas Tomistas ya cuentan con varios años de existencia en nuestro Instituto, pero, por esas cosas de la Providencia, en estas tierras orientales toman características diferentes que presentan nuevos desafíos… o mejor dicho, un único desafío: la lengua.

Las exposiciones se alternan entre el chino y el inglés y las preguntas con sus polémicas cruzan de un idioma a otro… Para los que no sabemos el chino no queda otra que seguir el tema con algún libro o escuchar la traducción simultánea que algún traductor con no poca dificultad va haciendo de los arduos temas filosóficos. Y así mismo sucede, pero en sentido contrario, con los que no conocen el inglés… Pero gracias a Dios, la dificultad se sobrellevó y todo fue de mucho provecho.

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Es realmente increíble el esfuerzo hecho por los chino hablantes ya que el material es muy escaso y los temas complejos. Lo poco que hay es de corte formalista, y para la mayoría de ellos, Fabro sólo es accesible en inglés; idioma en el que, dicho sea de paso, tampoco hay mucho material. Algunas de sus obras principales o más metafísicas no están todavía traducidas al inglés. Pero gracias a Dios el P. Pablo Trollano, quien organizó y llevo adelante estás Jornadas, nos facilitó la tesis doctoral del P. Jason Mitchell, LC, en donde muchos de los más importantes textos fabrianos aparecen traducidos al inglés junto con una muy clara explicación.

Sumándose a esto estaba el hecho del pequeño número de seminaristas, entre los cuales ninguno ha cursado universa philosophia y muchos no han tenido ni siquiera metafísica. Pero no importó; cada uno puso lo mejor de sí y Dios bendijo abundantemente.

Y fue así que ante el ingente número de dificultades que paso a paso aparecían nos recordábamos lo intrínseco que es el estudio de Sto. Tomás para nuestro carisma. No es algo accidental o que puede llegar a obviarse; ¡no!… Hay seguir el tomismo esencial ya que el cuarto innegociable nos recuerda, y nos recordará en el tiempo, que debemos tener: «La clara intención de seguir a Santo Tomás de Aquino, como manda la Iglesia, y en este marco, a los mejores tomistas, como el P. Cornelio Fabro». «Santo Tomás tiene una importancia central en nuestra formación».

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De aquí entonces que no importa el poco material, la escases de recursos, etc., etc. Es necesario esforzarnos y hacer TODO lo posible para estudiar a Sto. Tomás, aunque no se llegue a comprender la inmensidad de su doctrina… al menos sabremos que a él debemos seguir en nuestra formación y que su doctrina es la misma de la Iglesia, como bien lo remarcan las Constituciones en el no 227.

¿Y por qué el P. Fabro? Porque es el mejor tomista.

Ya nos lo decía el P. Meinvielle: « ¿Es posible, es posible que después de siete siglos de tomismo tan sólo el P. Fabro haya vuelto a entender el acto de ser? ¿Es posible…?» ¡Sí… es posible!

¿Cómo entonces no seguir al P. Fabro que ha encontrado, como miel en la boca del león, el esse intensive que emerge formal y actualmente como el acto de todos los actos y del cual todas las perfecciones participan, y al cual se llega a través de un pasaje al límite que va de acto en acto secundum rem y secundum rationem hasta llegar al Ipsum Esse Subsistens?…

Y cuando comprendemos lo extraordinario del P. Fabro entendemos lo agradecidos que debemos estar con Dios, que permitiendo, en su infinita sabiduría, el oscurecimiento del esse tomista durante siete siglos, lo ha revelado a nuestra pequeña familia religiosa con todo su esplendor. Cosa que no es para gloriarse sino para recibir de rodillas.

Por lo tanto, agradecemos enormemente a Dios que otra vez más, y estando en el extremo Oriente, hayamos podido dedicarnos al estudio de Sto. Tomás, quien “iluminó más a la Iglesia que todos los otros doctores. En sus libros aprovecha más el hombre en un solo año que en el estudio de los demás durante toda la vida” (Juan XXII); y por quien “…todas las herejías y los errores que se siguieran, confundidos y convictos se disipa­ran…” (San Pío V).

Y para concluir con las actividades agradecimos a Dios con la Sta. Misa ya que en su infinita misericordia nos ha permitido estudiarlo en su nombre más preciso, es decir, como el Mismo Ser Subsistente.

En Cristo y María,

Sem. Bernardo M. Ibarra

05-12-2014

 

 

 

 

 

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