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Crónica de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús en nuestro barrio

Hace un par de años se publicó una crónica titulada “Tremenda gracia del Sagrado Corazón a nuestro barrio” escrita después de una serie de suicidios de jóvenes, y del posterior exorcismo y consagración de la Villa al Sagrado Corazón de Jesús.

En el lugar donde fue el centro de los hechos y donde murió el primer joven, se colocó una pequeña imagen del Sagrado Corazón, casi imperceptible a la par del escudo de un partido de fútbol argentino.

A partir de entonces con los niños del apoyo escolar, para la solemnidad del Sagrado Corazón comenzamos a realizar procesiones, a entregar “Detentes” del Sagrado Corazón, etc. Y aquí viene lo que quiero contar: la procesión de este año y cómo Jesús nos muestra su apostolado silencioso en un ambiente muchas veces hostil.

PREPARACIÓN PARA LA SOLEMNIDAD

Ausencia de Jesús

Una señora del barrio muy allegada a nosotros, nos dijo muy preocupada: “Hermana, me dijeron que vieron a fulanito sacando la imagen del Sagrado Corazón de la esquina” (ese fulanito es uno de los amigos de los chicos que murieron). Así lo confirmó una bienhechora, quien al venir a casa ya de noche nos dijo que el escudo del equipo de fútbol estaba bien visible, pero “ahí no está Jesús”.

En el apoyo escolar los niños, preocupados, decían que habían sacado a Jesús de la casita.

Jesús no estaba en la esquina, no estaba en la gruta… y la gente se daba cuenta.

En realidad, nosotras sabíamos bien lo que había sucedido, pues en preparación para la solemnidad, sacamos el cuadro de la esquina que estaba bastante arruinado por el sol y las lluvias, y arreglamos la gruta de Jesús del Oratorio, para lo cual tuvimos que sacar la imagen.

Una nueva imagen

A la par de nuestra casa, un grupo de jóvenes comenzaron a juntarse para drogarse y emborracharse. Por esto, decidimos colocar una mayólica con la imagen del Sagrado Corazón al frente del edificio que pertenece a la parroquia del barrio. Gracias a la ayuda de nuestro párroco y de algunos bienhechores pudimos colocarla antes de la solemnidad. La decisión se tomó 5 días antes, así que fue todo un reto conseguir la imagen, ya que en La Plata no se consiguen, pero el jueves a las 6 de la tarde ya teníamos la imagen colocada en la pared del Centro.

Jesús quiere reinar en los corazones

La idea era hacer una procesión y pequeños arreglos como mencioné arriba y el festejo con los niños y sus familias. El tema es que todo requiere algo de dinero. Pensé que “quizás” conseguía lo justo para hacer lo mínimo, pero Dios mostrando una vez más su Providencia nos bendijo con un poco más con lo cual pudimos realizar varias cosas para la procesión como los carteles con las promesas, la torta para el festejo, etc.

Lo mejor de todo es que la misma gente del barrio fue aportando su granito de arena para esta procesión. Algunos pintaron, otros arreglaron la esquina donde estaba la imagen, otros lijaron, etc. Y así Jesús fue preparando su fiesta, y disponiendo los corazones.

Novena con los niños del apoyo

Durante los días previos realizamos una novena con los niños del apoyo escolar, tuvimos “buenas días” temáticos y rezamos una pequeña oración. También les enseñamos una nueva canción: “Tu reinarás”. Era muy emotivo ver el cariño con que los niños cantaban y rezaban.

El día jueves nos dividimos en distintos equipos, los más chiquitos pintaron imágenes del Sagrado Corazón, y los más grandes ayudaron con la limpieza.

LA FIESTA

El viernes temprano comenzamos con los preparativos. A las 9:30, que es cuando toca la primera campana, llega uno de los nenes preocupado, “Hermana, ¿llegué a tiempo? ¡Pensé que llegaba tarde!”, y así fueron llegando los niños con sus mamás, lo cual nos sorprendía, pues no habíamos invitado formalmente a los padres. Después de tomar una chocolatada caliente con facturas, le cantamos al Sagrado Corazón en su día, soplamos una velita, repartimos los “Detentes” a cada niño y dimos comienzo a la procesión.

Renovamos la consagración antes de comenzar, y nos dirigimos a la esquina de los accidentes, allí rezamos por nuestro barrio, se hizo una pequeña reflexión y se siguió el camino. Lo que me sorprendió fue ver a R. uno de los chicos que pertenecía al grupo de los chicos que hicieron el pacto, observar todo desde la esquina del frente, con mucho respeto. A pesar de las invitaciones, no se animó a participar de la procesión. Al cruzar la calle, realizamos la segunda parada, entonces una de las mamás de los chicos que no estaba participando de la procesión y no sabía de qué se trataba, le preguntó a R. “¿Qué están haciendo?”, “y… es el Sagrado Corazón!” Como diciéndole es la fiesta de Jesús, por la expresión de su mirada demostraba un profundo respeto y cariño.

Este año, algunas familias prepararon un pequeño altar. Allí colocábamos la imagen, explicábamos brevemente la promesa correspondiente con las imágenes que estaban en los carteles, y luego les entregábamos una estampita con la imagen de Jesús.

Y así fuimos caminando y cantando por nuestro barrio realizando las 12 paradas… realmente era muy emotivo escuchar la fuerza con la que cantaban: “Reine Jesús por siempre, reine su Corazón en nuestra patria, en nuestro barrio que es de María la nación”. Sobre todo cuando se vive en un ambiente tan difícil, y por el momento por el que pasa nuestra Patria, donde se quiere legalizar el aborto.

Por último llegamos al centro, y frente a la nueva imagen del Sagrado Corazón, renovamos la consagración al Sagrado Corazón.

Y como siempre, terminamos con la entrega de “un premio”, que esta vez fue la torta del festejo.

En una de las casas, uno de los niños me dio un Rosario para colocárselo a Jesús y se lo dejamos puesto… A la tarde, este niño volvió al Oratorio a pedir facturas. Fue muy emotiva la conversación de los pequeños mientras esperaban, parados en frente de la imagen del Sagrado Corazón: “quedó lindo, ¿no?”, responde afirmativamente el otro, y con orgullo se escucha decir: “¡Mirá, este Rosario se lo di yo!”.

Todos estaban muy contentos, pero más contento me parece está Jesús al ver el amor y cariño de los niños. Quiera Él ser el Arca de salvación para estas familias. Él quiere reinar en los corazones, y aunque parece que no, la gente lo tiene presente, es algo importante en sus vidas, y ya lo dijo “mi reino no es de este mundo”, y así muchas veces no veremos el fruto del trabajo de la gracia en las almas. Pero tenemos que seguir trabajando con ahínco y perseverancia para que Él reine, Él solo pide nuestra colaboración, el resto lo hará Él.

Hna. María Filia Crucis.

Comunidad Sor Ludovica de Angelis, La Plata- Argentina

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