“Queridos jóvenes: ¡id con confianza al encuentro de Jesús! y, como los nuevos santos, ¡no tengáis miedo de hablar de Él! pues Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino”.
(San Juan Pablo II, Discurso en el aeródromo de Cuatro vientos, España, 2003).

Con gran alegría, aun cuando es un poco tarde, compartimos las maravillas que el Señor ha hecho en el IV° Campamento juvenil de Fe (AJF 2016), celebrado del 18 al 20 de septiembre en el Ejército de Infantería – Batallón 38, en Vila Velha, Espíritu Santo, Brasil.

Este año contamos con la participación de 171 jóvenes de diferentes parroquias de entre 15 y 25 años, además de 40 voluntarios y 10 religiosos.

El evento comenzó el viernes por la tarde con la llegada de los jóvenes. En primer lugar tuvimos la Santa Misa en la que consagramos todo a Nuestro Señor Jesucristo, inmolado en el Altar y que estuvo presente a lo largo de todo el campamento. Si bien lo que inicialmente atrae a muchos jóvenes al campamento son las actividades deportivas, sin embargo, a medida que pasan los días van tomando gusto a aquellas cosas que ayudan a elevar el alma a Dios: la Santa Misa diaria, la Adoración al Santísimo Sacramento, las Confesiones, el rezo del Santo Rosario, etc…

El campamento se desarrolla en torno a las competiciones entre los equipos, que dividimos al inicio y los ponemos bajo la protección de algún Santo, de modo que los jóvenes conozcan algo de sus vidas y tomen ejemplo de sus actos de misericordia y del amor a Jesucristo y al prójimo. Este año los patrones fueron Santa Teresa de Calcuta, San Camilo de Lellis y San Vicente de Paúl.

El día sábado empezó en un clima de oración, pues tuvimos la Adoración al Santísimo Sacramento. Posteriormente una conferencia sobre la vocación, seguida de una reflexión sobre el examen de conciencia y orientación de los jóvenes a la reconciliación con Dios y a la vida de la gracia a través del sacramento de la Confesión.

El Domingo, en cambio, fue un día con intensas actividades deportivas y representaciones teatrales y culturales.

Cabe destacar que una de las actividades de este año fue preparada especialmente por los propios soldados del Ejército: la “carrera de orientación”. Se entregaba a cada equipo una brújula y un mapa. Se trató de una prueba con mucha exigencia y determinación, además de requerir la debida destreza física, inteligencia y perseverancia, debido a la magnitud de la ruta, que era 3 kilómetros. Se estima que este recorrido se hace en –al menos- treinta minutos, pero para sorpresa de los soldados uno de los jóvenes ¡logró hacerlo en veinte minutos!

Hemos podido percibir claramente la importancia del deporte para la formación de los jóvenes, ya que exige gran dedicación y constante deseo de romper fronteras y superarse, requiere la determinación y la fuerza capaces de vencer los obstáculos. Requiere grandeza de alma, trabajo en equipo y el desarrollo de una fuerte voluntad.

A pesar del agotamiento físico, estaban todos con el corazón eufórico ante tantos bienes recibidos.

Tal como comenzamos el campamento, lo concluimos: participando de la Santa Misa, en la que se hace presente el sacrificio de Cristo en la Cruz, dando gracias a Dios Padre por su misericordia infinita, derramada durante estos tres días.

Del mismo modo que Jesucristo tuvo una especial predilección por San Juan “el discípulo amado”, que era el menor de los apóstoles, su Iglesia sigue también manifestando su esperanza especial hacia los jóvenes.

En Cristo y María Santísima,

Hermana Maria Mater Verbi Incarnati Leite

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