Servidoras_Brasil_Juegos_Florales_2018

Querida Familia Religiosa:

Entre los días 18 al 25 de mayo realizamos en el Estudiantado Santa Gemma Galgani una nueva edición de los Juegos Florales. Hay cosas en la vida que, cada vez que pasa, podemos realizarlas mejor, porque vamos ganando experiencia, conciencia y adentrando más en su espíritu. Podríamos decir que esto sucede con los Juegos Florales.

“Es diferente vivir los Juegos Florales en el Noviciado y en el Estudiantado”… Era ése el comentario de algunas estudiantes de primer año. ¿Y por qué, si materialmente no cambia gran cosa? Ellas no sabían explicarlo, pero nosotras entendíamos qué no era solamente por el hecho de ahora ser más integrantes en los equipos, sino por el paso que dieron con la profesión de los votos y la madurez en la visión de la formación.

Nuestra formación es tan intensa que, luego en los primeros años de convento, nos sentimos como si hace mucho tiempo estuviésemos en la Congregación. Imagino que la mayoría de nosotros, ya en los inicios, tuvo la sensación de, en tan poco tiempo, haber aprovechado más de lo que en todo lo demás de su vida antes de ingresar en la vida religiosa.

Y, así como los Juegos Florales, son tantas las cosas que nos marcan en la casa de formación…. Las convivencias, el estudio de las Constituciones y Directorios, las Misiones Populares, el estudio para el examen de Universa Philosophia… ¿Y por qué marcan tanto? Por ser las primeras experiencias, por ser todo nuevo, ¿por los hallazgos, por la alegría? Ciertamente todo eso forma parte, pero no es el principal. Marcan por imprimir en nosotros un espíritu, nuestro espíritu, el espíritu de nuestra Familia Religiosa. Y eso va nos moldeando y, en el sentido más preciso de la palabra, formándonos.

Hay muchas cosas que hacemos en los Juegos Florales que significan una verdadera superación, aún cuando se trate de cosas pequeñas como superar la vergüenza públicamente; ofrecer las siestas por el bien del equipo, a pesar de todo el cansancio; aprender cosas de memoria; competencias de otros idiomas; el esfuerzo en el deporte; etc… E inclusive las mismas vergüenzas que debemos pasar ¿cómo no recordarlas con una sonrisa en el rostro y con la certeza que también nos formaron –y mucho–?… Las preguntas que no supe contestar, los dolores del día siguiente a las competencias deportivas, los asteriscos llevados por algún desorden, la desarmonía de los instrumentos y la falta de afinación del coro…

En mis primeros Juegos Florales, cuando era postulante, alguien hizo un comentario: “gana los Juegos Florales quien gane en el buen espíritu”. Y yo, que no tenía mucha idea de lo que era buen espíritu, sabía que era eso lo que yo quería alcanzar, y que era lo más importante. Buen espíritu… ¡Y cómo es lindo ver la lucha para mantener ese buen espíritu en los Juegos Florales!

Cada uno sabe lo que le cuesta más… Algunos necesitan alimentar su espíritu competitivo, otros tienen que amansar sus pasiones; unos tiene que aceptar los límites de su cuerpo, que no les permite hacer todo lo que les gustaría, otros, por el contrario, necesitan justamente esforzarse para hacer más de lo que naturalmente les gustaría… Vida comunitaria intensa, riqueza y desafío por la diversidad de caracteres y, al fin, un sorprendente resultado, por la unión y generosidad de los hermanos, ya que la buena voluntad es siempre bendecida por Dios.

En los Juegos Florales se da el milagro de la multiplicación del tiempo. Además de hacer todo lo que normalmente se hace, se añaden las competencias diarias, las novedades florales, con todos los puntos extras que se pueden ganar por las buenas obras, poesías, dibujos, etc…. Podemos más que comprobar que en una siesta de Juegos se hace más de lo que en varias horas de trabajo en el tiempo ordinario… ¡Y qué fuerzas brotan para realizar todo eso!

Fue en este clima que el Estudiantado pasó su semana de Juegos, pero más allá de todas las bendiciones que ya son propias de esta escuela de virtudes, este año tuvimos una gracia especial. En éstos 30 años de las Servidoras, el tema escogido fue “Ite ad Ioseph”, desdoblando los misterios de la vida de San José y su relación con los votos religiosos. ¿Y quién era el Patrono de los equipos? ¡Tres veces San José! San José Obediente: la obediencia de Belén; San José amante de la pobreza: la pobreza de Egipto, San José Casto: la castidad de Nazareth. Todo versaba sobre nuestro Santo Patrono: himnos, competencias de varios idiomas sobre él, estudio de Documentos de la Iglesia sobre él, teatro sobre su vida… Y fueron sin número las delicadezas paternales que el Esposo de la Santísima Virgen nos brindó hasta el último momento, dándonos a entender que desde el Cielo se alegraba y atendía a sus hijas que sin cesar lo invocaban.

Que cada vez que nos toque vivir los Juegos Florales lo hagamos con generosidad, seguros de que recogeremos frutos no solo para el momento presente, sino también para el porvenir. Pues pienso que podemos sacar una hermosa enseñanza de estos días de competencias, y cuando nos toque estar en algún lugar difícil o pasando momentos particulares de nuestra vida religiosa, recordar que no es con nuestras fuerzas que debemos contar, pues es Dios quien da la victoria, y que aun cuando parece que no, siempre, siempre se puede dar más… Y es solamente eso lo que Dios espera de nosotros.

¡Glorioso San José, rogad por nosotros!

Hna. Maria Sponsa Spiritus Sancti, SSVM

Estudiantado Santa Gemma Galgani

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