Semana Santa [1] es un tiempo propicio para hacer los Santos Ejercicios de San Ignacio. Es un tiempo propicio para afectarse a la “vera doctrina de Cristo”, es un tiempo propicio para decirle al Señor con todo el corazón “Tomad, Señor y recibid…”, es un tiempo propicio para volver a tomar la cruz.

Sí, para volver a tomar la cruz, pues el que no la toma no es discípulo del Señor, pues el que no carga su cruz no tiene la llave del Cielo. Sí, Semana Santa es un tiempo propicio para sufrir, o mejor dicho, para involucrarse.

La luna de Pascua, en su fragante plenilunio, iluminaba el rostro pálido del Señor. Los olivos escuchaban absortos las oraciones del mismo Dios hecho hombre. Las estrellas, que hacían violencia a la luz lunar por sobrevivir, contaban las gotas de su Preciosa Sangre caídas en la tierra. Los ángeles le ofrecían consuelo y los hombres…dormían. Triste realidad, demasiada triste para ser real. Es la somnolencia de los discípulos.

Sufría el Redentor en su propia alma el mal de todos los pecados. En esos instantes todo pecado era suyo y las airadas palabras “id al fuego eterno…”eran aplicadas a Él. Se había vuelto pecado, se hizo pecado por los hombres, y estos…dormían.

Dormíamos porque no nos involucramos, no quisimos involucrarnos al drama de la Redención. No quisimos ser corredentores. Fuimos insensibles al mal del mundo, fuimos insensibles a Dios.

Semana Santa es un tiempo para involucrarnos, para ser corredentores, para cargar la cruz del Señor y morir con Él, para implicarnos a su Pasión. Es un tiempo para ser otros Simón de Cirene, pero no obligados, sino voluntarios.

San Ignacio de Loyola

Y los ejercicios de San Ignacio es el gran modo de afectarse con voluntad de tercer binario a la tercer manera de humildad, a la cruz del Señor. Es el gran modo de involucrarse a las filas del Rey Eterno.

Sufría el Cristo agonizante en el huerto de Getsemaní, pero aún no ha dejado de sufrir; ahora también sufre. “El Cristo total está en agonía hasta el fin de los tiempos” decía Pascal; y  nosotros ¿Nos involucramos a esta agonía? ¿Completamos sus dolores en nuestro cuerpo?

La Semana Santa es un tiempo propicio para involucrarse, para completar.

Es por esto que en esta Semana Santa más de 400 personas hicieron Ejercicios Espirituales, ¡y sólo en San Rafael! Cuántas otras los habrán hecho en tantos otros lugares.

400 personas que le ofrecieron al Señor toda su libertad, su memoria, su entendimiento y toda su voluntad para que Él los involucre a su Pasión, para volverse corredentores dónde Él quiera, cómo Él quiera.

Y lo hicieron a ejemplo de la Corredentora. Ella que sufrió, después de Cristo, la más grande de las soledades fue la más involucrada. Ella nos engendró en el drama de la Redención.

A ella le pedimos por estas 400 almas que se han involucrado, para que jamás se bajen de la cruz, para que jamás se duerman en el drama de la Redención.

Sem. Bernardo Ibarra- 1/4/2013

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 [1] El siguiente escrito son reflexiones por los recientes Ejercicios que 456 ejercitantes, entre laicos y religiosos, hicieron en Semana Santa en San Rafael y Salta.

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