El gran sacerdote eucarístico, Beato Manuel González, ponía en labios de Jesús estas palabras dirigidas al sacerdote: “En verdad que no hay en la tierra dolor como nuestro dolor. Y, ¡qué! ¿hemos de ser hermanos en el padecer y no en el desahogarnos? ¿Nos han de unir las desolaciones y no los consuelos? Sí, sí, sacerdote mío, nos hace mucha falta a los dos el rato de de conversación… Y hemos de hablarnos en mi Sagrario, ¡no faltaba más! ¡Si para eso he hecho el Sagrario! ¡Si para que en todo el orbe pudieran mis hijos hablar y estar conmigo he hecho tu sacerdocio! ¡Como que tu sacerdocio se ha creado para perpetuar mis sagrarios en la tierra! Los restos de este santo varón descansan actualmente debajo de un Sagrario.

Esta crónica la escribo como un privilegiado testigo de una victoria más de Nuestro Señor. El domingo 30 de agosto comenzamos con la Adoración al Santísimo Sacramento en la parroquia San Miguel Arcángel en Wauchula, Florida. Eso significa que todos los días del año, desde las 9am a las 8pm habrá alguien rezando frente a la Hostia Consagrada.

Nada nuevo en el método, simplemente insistir en la devoción a la Eucaristía de distintas maneras, ya sea en las homilías, boletín parroquial, etc. Y complementarlo con 3 reuniones en las que se presentó y explicó más detalladamente la naturaleza de la Adoración y se discutió sobre todas las actividades que deberíamos hacer si queríamos dar inicio con lo que podríamos llamar el “corazón” de toda parroquia. Claro que desde el punto de vista sobrenatural, la causa indiscutible es la acción de Dios en las almas y también, me atrevo a atribuir como causa directa, el hecho de que este año consagramos la Parroquia al Sagrado Corazón de Jesús en el día de su Solemnidad. Ese Corazón late y reina en la Eucaristía; o dicho de otra manera, una Parroquia consagrada al Corazón de Jesús no puede no dar frutos. Aquello que Raymond hacía decir a San Alberico cuando increpaba a San Esteban: “Debemos salvar a Cristo de ser atravesado nuevamente por la lanza. Tenemos que ser escudos del Sagrado Corazón… En distintas partes hay lanzas apuntando al sagrado pecho… Debemos defenderlo con nuestras oraciones”.

Desde el principio la gente se mostró muy entusiasmada y eso explica en parte, por qué en tan breve tiempo la Adoración es una realidad. Por supuesto que uno de los mayores desafíos fue invitar a los feligreses a que se comprometan con algún turno de adoración. Lo más eficaz para lograrlo, fue distribuirles durante la misa un “fixture de horarios” con una lapicera y que cada uno anote, voluntariamente, el turno que desee; y luego pasasen al altar a depositar ese papel en una canasta, como signo de su ofrenda a Jesús en la Eucaristía. Se instituyeron 7 coordinadores, uno para cada día de la semana, quienes llamaron a todas las personas para confirmar su compromiso y organizar algunos detalles. De aquí  en adelante ellos supervisan los turnos y el mantenimiento del oratorio.

Por otro lado, se llevó a cabo, y aún estamos en eso, los trabajos materiales para convertir una aula multifuncional en capilla.

El P. Fabio Schilereff, misionero del Instituto del Verbo Encarnado IVE en Estados Unidos, cuenta sobre el inicio de una nueva capilla de adoración eucarística en la parroquia San Miguel Arcángel en Wauchula, Florida

Lo principal está finalizado y por eso pudimos comenzar en la fecha que nos habíamos propuesto. El oratorio, además del Sagrario, tiene una imagen de la Virgen de Luján, traída por un matrimonio de Argentina; un Cristo de Salta (norte de Argentina) y en un futuro próximo, una estatua de un San Miguel Arcángel proveniente de Ecuador.

El P. Fabio Schilereff, misionero del Instituto del Verbo Encarnado IVE en Estados Unidos, cuenta sobre el inicio de una nueva capilla de adoración eucarística en la parroquia San Miguel Arcángel en Wauchula, Florida

Un gran apóstol de estas tierras, Monseñor Fulton Sheen, decía que la única vez que Nuestro Señor pidió algo a sus apóstoles fue la noche de Su agonía. Y  desde esa vez se ha visto frecuentemente, en la historia de la Iglesia, que el mal ha estado siempre despierto y los discípulos dormidos. Por esta razón es que surgió de su angustiado y abandonado corazón el gemido ‘¿No pueden velar una hora conmigo?’ (Mt 26, 40).  “El no suplicó por una hora de actividad, sino por una hora de compañía”. Por eso él mismo confiesa que el día de su ordenación tomó la decisión de que todos los días pasaría una Hora Santa en presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento… y “hoy la práctica ya lleva más de sesenta años” afirmó poco antes de morir. Este siervo de Dios fue encontrado muerto a los pies del Sagrario.

Esperemos que en un futuro no muy lejano, el Santísimo Sacramento esté expuesto en Wauchula las 24 hs durante todos los días del año… “hasta que Él vuelva” (I Cor 11,26).

P. Fabio Schilereff

 

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