Con motivo del inicio del año de Santa Catalina de Siena se organizó a nivel provincial una reunión de formación dedicada a Santa Catalina de Siena. Nos reunimos en la comunidad de las Servidoras en Beit Jala, donde se encuentran la mayor parte de las hermanas presentes en Tierra Santa. Las hermanas presentes en Jordania, Siria y Gaza se comunicaron por Skype.

La M. Cielo leyó la carta de la M. Corredentora para este mes, dedicado a Santa Catalina y la misericordia, alentando a todas las hermanas a profundizar en los escritos de quien es llamada la “Mística del Verbo Encarnado”.

La Hna. Maria Boni Consili presentó un resumen cronológico de la vida de la Santa, las Madres Pía y Roncesvalles se refirieron a Santa Catalina y las obras de misericordia corporales y espirituales (en base a los escritos de la M. Templo de la Santísima Trinidad, enviados por la M. Corredentora para este mes).

Luego tuvo lugar la Santa Misa celebrada por el P. Carlos Ferrero, Provincial del IVE, pidiendo especialmente por los frutos de este año y para que lleguemos a ser como Santa Catalina, verdaderas esposas del Verbo Encarnado.

Luego tuvo lugar la cena festiva y al final, la M. Cielo presentó un video de la vida de Santa Catalina, con los lugares más significativos de Siena según las gracias recibidas por la Santa, en base al relato de su confesor, el Beato Raimundo de Capua.

En una aparición, Jesucristo le dijo a Catalina: “Comprende, hija mía, qué eres tú y quién soy Yo. Si aprendes estas dos cosas, recibirás las bendiciones de lo alto. Tú eres la que no es; Yo soy el que es por excelencia. Si tu espíritu se penetra profundamente de esta verdad, el enemigo no podrá engañarte y evitarás todas sus acechanzas; nunca consentirás en hacer algo que sea contra mis mandamientos y adquirirás sin dificultad la gracia, la verdad y la paz”.

Que Santa Catalina de Siena, nos alcance a todas las Servidoras la inestimable gracia de llegar a comprender quiénes somos y quién es Dios, “El que es por excelencia”. Que su ejemplo ilumine nuestra consagración religiosa para que compenetradas de su amor al Verbo Encarnado, lleguemos a ser Esposas fieles de Cristo Crucificado, incondicionales de la Trinidad, insaciables en nuestro deseo de unión con Dios.

Hermanas misioneras en Tierra Santa