Dicen nuestras Constituciones que uno de los medios más importantes para lograr la evangelización de la cultura es trabajar sobre los puntos de inflexión de la misma, como la familia, la educación, en especial, la escuela. Sabiendo que “el fin de la educación se subordina al fin último del hombre, por eso no puede existir educación completa y perfecta si no es cristiana”[1]. Con el objetivo de ofrecer una educación verdadera e integral, la cual carece la sociedad de hoy, fue que el día 1º de febrero de este año inauguramos el primer colegio de la provincia de Brasil, “Nuestra Señora de Aparecida”. Este lleva el nombre de aquella que fue responsable por la educación del mismisimo Hijo de Dios: “María Madre del Verbo Encarnado”.

La inauguración del nuevo colegio dio inicio con la Santa Misa, presidida por el P. Emilio Rossi, Provincial del IVE en Brasil. Este fue el momento de mayor importancia y  una especial oportunidad para dar gracias a Dios por tan gran obra y bendición.Y pedirla gracia de poder colocar en práctica Sus planes, para que podamos ejercer nuestro fin específico. En seguida,  tuvo lugar  la bendición por las aulas, la dirección y todo el colegio. La ceremonia fue celebrada con mucha alegría por nuestra Familia Religiosa.

Por muchos años el deseo de poder fundar un colegio fue la intención de nuestras oraciones, por eso, ver realizado este gran sueño fue motivo de gran emoción para todos. Después de la Misa y la bendición, tuvimos el almuerzo festivo y un divertido fogón, en donde participaron las hermanas de las casas de formación y las hermanas apostólicas, ya que por providencia de Dios, estaban presentes casi todas las hermanas de la nuestra provincia.

Hoy el colegio cuenta con la presencia de cinco Hermanas servidoras, con la asistencia de los Padres del IVE, que están en la “Parroquia del Verbo Encarnado”, al lado del colegio, y con el ayuda de los laicos de nuestra Tercer Orden, que junto a las hermanas ayudan en el funcionamiento de la escuela y a dar clases.

Con el objetivo de cooperar con la Gracia Divina para formar lo verdadero y perfecto cristiano[2], los niños conviven en un ambiente alegre, reciben formación intelectual, moral, social, y en la fe. Tienen clases de religión, latín, filosofía y rezan el Santo Rosario y se turnan entre los cursos para ir a adorar a Jesús Sacramentado.

Nuestra escuela es como un “oasis en el desierto”, pues esta entre dos barrios muy pobres y necesitados material y moralmente, de la ciudad de San Pablo. Esto nos anima, aumenta el ardor misionero y el deseo de gastarnos, sabiendo que ahí se encuentran los jóvenes que queremos formar y llevar a ser “jóvenes heroicos y santos vencedores de todas las seducciones y de todos los atractivos del mundo que los rodea” [3].

Que María Santísima, Madre del Verbo Encarnado, nos auxilie y conduzca para que sepamos formar y educar verdaderos santos a través de tan precioso apostolado encomendado a nuestra Familia Religiosa.

Hermanas de la Provincia Nuestra Señora Aparecida

[1] Pio XI, Carta Enc. Divini illius Magistri, 5. [2] Pio XI, Carta Enc. Divini illius Magistri, 63. [3] Diretório de Colégios, 267.

https://www.facebook.com/ServidorasdoSenhor/videos/764019834014893/

https://youtu.be/m78XpkYTh94