instituto_verbo_encarnado_papuaLeyendo durante estos días un libro sobre la vida de Mateo Ricci, encontré unas páginas muy breves e iluminadoras sobre cómo debe encararse toda misión católica. En este campo no hay nada nuevo que inventar ni nada nuevo que decir que no se haya dicho antes.

Cuando Mateo Ricci llegó a la China con grandes deseos de predicar a finales del siglo XVI, se encontró con una ley del Emperador que decía más o menos lo siguiente: “De las puertas de los templos para adentro, hagan lo que quieran. De las puertas de los templos para afuera, está totalmente prohibido predicar. El que quiera predicar una religión, que lo haga con el ejemplo de sus buenas obras y no con las palabras de sus sermones”. La ley se debía a la cantidad impresionante de cultos que existían en la China de ese entonces, y el Emperador temía que los pueblos abandonaran la reverencia al estado para dársela a algún ídolo. Por otro lado, sus palabras eran sabias: la religión debe predicarse más con el ejemplo que con las palabras.

En pocas palabras, el gran secreto de estos misioneros consistió en conocer y manejar bien el idioma de los nativos, quererlos y hacerse querer, y predicar más con el ejemplo que con las palabras. Las obras de caridad de los primeros misioneros atrajeron más almas a Dios que todos sus sermones juntos.

Han pasado 500 años desde aquel momento, y los medios que debemos usar los misioneros siguen siendo los mismos: conocer el idioma, quererlos y hacerse querer, y practicar la caridad y la misericordia.

… Pueden leerlo completo en:http://papuanuevaguinea.verboencarnado.net/2013/10/05/igual-ahora-que-hace-500-anos-ive-png/

 

 

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