“Amad vuestra separación del mundo, comparable en todo al desierto bíblico… allí habla el Señor a vuestro corazón y os asocia estrechamente a su obra de salvación” (San Juan Pablo II)

Querida Familia Religiosa:

Queríamos hacerlos partícipes de gracias muy especiales que Dios y su Madre Santísima nos han querido dar en el mes de mayo. Les contaré dos de tantas gracias que nos han colmado de alegría…

La primera es acerca de una pequeña imagen que teníamos en nuestra Iglesia dedicada a Nuestra Señora Consoladora de los Afligidos, patrona de Luxemburgo y de la Comunidad apostólica de las hermanas Servidoras en esta ciudad. En el año 2014 dicha imagen había sido robada de nuestra iglesia; y habiendo dado parte a la policía; la dimos por perdida. Poco después, las religiosas de Santa Elizabeth se enteraron del hecho y nos regalaron otra más grande que es la que se venera actualmente en nuestra Iglesia.

Pasado el tiempo, el viernes 19 de mayo del 2017, vísperas de la solemnidad de la patrona de Luxemburgo, durante la Santa Misa apareció en las puertas de nuestra iglesia la misma imagen que había sido robada hace casi tres años. Misterio… milagro; sólo Dios lo sabe… pero como nos dijo una señora amiga luxemburguesa; “para mí es un signo de predilección y aceptación de la Virgen de que la comunidad de ustedes esté presente en nuestra patria”.

La segunda gracia que quisiera contarles, fue la bendición de nuestra clausura. Desde que llegamos aquí que estamos preocupadas acerca del modo como implementarla… No parecía difícil; pues este convento había sido un Carmelo y tenía todas las disposiciones materiales necesarias; sólo faltaban las rejas. Sin embargo, después de un largo tiempo -durante el cual estuvieron viniendo distintas empresas para hacer los trabajos-; se nos informó que no se podía tocar nada; ni cambiar nada, pues el monasterio era considerado patrimonio culturar y el único modo de hacer modificaciones era teniendo permiso del gobierno, quedando como algo muy lejano…

El año pasado volvimos a preguntar y nos respondieron, sin ningún problema, que podíamos ponerlas pues no era una modificación al patrimonio, dado que antiguamente las rejas estaban en el edificio. De este modo nos pusimos manos a la obra; pero, sobre todo rezamos la treintena a San José y pedimos a Nuestra Madre Santísima su ayuda; tal vez podría ser para mayo…; ese era nuestro gran deseo ….

El 28 de abril vino nuestro Obispo a cenar con nosotras; unos momentos antes de despedirse le preguntamos cuándo podría venir por la bendición de la clausura… y para sorpresa y alegría nuestra nos dio como fecha el 27 de mayo… Esa misma noche llegaba desde Francia el carpintero a comenzar los trabajos, sin saber él que ya había una fecha de inauguración…

Después de todos los preparativos, llegó el esperado 27 de mayo. Tuvimos la Santa Misa con nuestro obispo y concelebraron dos sacerdotes de la diócesis y el Padre Gonzalo Ruiz que estaba de paso por Luxemburgo. Monseñor, en la homilía, explicó el sentido de nuestra vida contemplativa, el valor de vivir escondidas en Cristo en el amor de la Trinidad.

Servidoras-Monasterio-bendicion-clausura-2

Durante la acción de gracias, delante de la Imagen de la Consoladora, rezamos la oración de ingreso al monasterio. Entramos en la clausura; el Obispo cerró las rejas y las bendijo. Al finalizar el canto; el Obispo y todos los feligreses se dirigieron a nuestros locutorios para bendecirlos y luego festejar con nosotras.

Las personas que participaron estaban muy contentas y emocionadas; uniéndose en todo a nuestras intenciones.

Agradecemos a Dios, a nuestra Madre Santísima a San José y a todos nuestros bienhechores por habernos ayudado en lo referente a la clausura ya que para toda contemplativa es “un esconderse en el claustro para darse de la manera más absoluta al Buen Dios” (Sta. Teresita), dejando todo para ir a Dios, llevando hasta sus últimas consecuencias la radicalidad evangélica.

Nos encomendamos a las oraciones de toda nuestra Familia Religiosa y por ella ofrecemos toda nuestra vida.

En Cristo y María,

Hermana María del Corazón Eucarístico

Contemplativas de Luxemburgo

ORACION DE INGRESO AL MONASTERIO

“¡Gloriosa Madre, Consolatrix Afflictorum, Nuestra Señora de Luxemburgo!, a tus pies nos postramos hoy al ingresar en este Monasterio.

Queremos entregarnos a ti, y por medio tuyo queremos ser todas de Jesús. Protégenos y cúbrenos con tu manto maternal todos los días que aquí viviremos.

Haz de nuestras almas una custodia del Sagrado Corazón de tu Divino Hijo Jesús, en donde aprendamos a inmolarnos a cada momento en la oración y el silencio, para ser una ofrenda agradable al Padre en favor de todos los hombres, y especialmente de los Apóstoles de la Iglesia de Dios: los obispos, por quienes ofrecemos nuestras vidas.

Te rogamos por intercesión de Santa Hildegarda, nuestra patrona, que nos concedas la gracia de asistirlos en el ministerio que les ha sido encomendado, para que, en la tarea de enseñar, santificar y apacentar el Pueblo de Dios, sean fortalecidos y sostenidos con la gracia, y a ejemplo de Jesús, Buen Pastor, guíen a las almas hacia el Reino de los Cielos.

¡Madre Nuestra, enséñanos también a nosotras a consolar a las almas atribuladas! En tu maternal Corazón depositamos desde ahora a quienes se encomiendan y se encomendarán a nuestras oraciones, confiando, no en nuestros pobres méritos, sino en tu omnipotente intercesión. ¡Deseamos asemejarnos cada día más a nuestro Divino Esposo, reconocemos nuestra debilidad, y por eso, nos atrevemos a acudir a tu maternal asistencia!

Que tu poderosa y amable intercesión nos conceda las gracias que en este día te pedimos. Amén”

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