“Ven Esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te ha preparado”.

(Del Común de Vírgenes)

La hermana María de July (María Magdalena) Quispe Guzmán nació en la ciudad de Yarabamba, en Perú, el 11 de marzo de 1967. Hija de Raymundo Quispe y Filomena Guzmán, tenía 5 hermanos.

Al finalizar sus estudios trabajó para ayudar a su familia. A la edad de 30 años, el 1 de marzo de 1997, ingresó a nuestro Instituto en la ciudad de Arequipa, en Perú.

El 19 de marzo de 1998 profesó sus primeros votos en San Rafael, Argentina, donde se había trasladado para integrarse a la comunidad del Estudiantado “Santa Catalina”. Durante el año 2000 formó parte de la comunidad “Santa Teresa Jornet e Ibars”, de Alvear, en Argentina, dedicada a la atención espiritual de una casa de ancianos. Desde allí fue destinada a continuar su formación en el Estudiantado “Madre Teresa de Calcuta” en Arequipa, Perú, y posteriormente se integró a la misión en Camaná, primero ayudando en la Casa de retiro “Buen Pastor” y después en la comunidad “Nuestra Señora de la Evangelización”, dedicada a la pastoral parroquial. El 12 de diciembre del año 2006 se integró a la misión en Ecuador, formando parte de las comunidades del Hogar de niños en Loja, del Internado en Guayaquil y de la Casa Provincial. En el 2017 estuvo por un breve tiempo en la comunidad “Santa Faustina” en San Rafael, Argentina desde la cual volvió a Ecuador donde permaneció hasta el día de su fallecimiento.

Con gran generosidad se dedicó a sus apostolados, especialmente en obras de misericordia. Pero Dios le había pedido ir por el camino de la cruz; durante su vida religiosa tuvo que experimentar la fragilidad de la salud. Varias veces debió estar internada, por distintas causas, pero fue una constante el espíritu de sacrificio y de generosidad con los cuales ofreció su cruz, especialmente por nuestra Familia Religiosa. Supo poner al servicio de Dios sus dones naturales, de manera particular su habilidad para la costura. Con gran amor y delicadeza se dedicó a la atención de la sacristía y el embellecimiento de la capilla. En este oficio, que ejerció durante prácticamente todos los años de su vida religiosa, expresó su amor y reverencia al misterio eucarístico.

Su frágil salud

Pero fue en este el último tiempo que su debilidad física comenzó a poner de manifiesto que Dios la estaba preparando para el encuentro definitivo con Él. Así lo cuenta la Madre María de la Ascensión Maggiora, su Superiora Provincial en Ecuador: “Durante los últimos dos años Dios la purificó con la impotencia y la enfermedad. Hace tiempo tenía problemas con el hígado y el colédoco, donde solía tener cálculos, los cuales su organismo producía muy seguido, por lo que hubo que hacerle algunas intervenciones los últimos años”.

Desde inicios del mes de octubre de este año María de July comenzó a sufrir dolores cada vez más fuertes. Después de distintos estudios médicos en la ciudad de Loja, debió ser derivada a Guayaquil, al hospital Luis Vernaza, donde los médicos decidieron hacer una operación para extraerle una parte del hígado que se veía muy dañada. Sin embargo, al día siguiente, miércoles 13 su estado se agravó. Pasaron cuatro días de mucha inestabilidad y cada vez con menos esperanza de mejoría ya que el hígado no funcionaba. El sábado 16 por la mañana comenzó a acelerarse el corazón y su estado a empeorar cada vez más, hasta que a las 16:40 July entró en agonía y a las 17 entregaba su alma a Dios, rodeada de su mamá y hermana y de las Madres María Virgen Azul del Paraguay y María del Nazareno, la hna María del Apocalipsis y el Padre Florencio Gerry (IVE).

 

La misericordia de Dios

En su infinita misericordia Dios había permitido que en los días previos a la operación ella hiciera su confesión general. En esos días además había recibido la comunión. Estando ya en terapia intensiva había recibido nuevamente la unción de los enfermos. Mientras estaba en agonía, muchas hermanas de nuestras comunidades hacían Adoración al Santísimo Sacramento rezando por ella. Y quien tanto rezaba por los sacerdotes tuvo por gracia de Dios el consuelo de estar acompañada, en el momento de su tránsito de esta vida, por un sacerdote para asistirla.

Y esta misericordia de Dios se manifestó también en otro hecho providencial, ya que, así como al pie de la Cruz del Señor estaba su madre, Dios quiso que junto a la cruz de su Esposa hubiese también una madre. Una de nuestras hermanas que estaba presente en el momento de la muerte de July relata: «Cuando entramos con la mamá, ella le decía a su hija: lo que Dios me dio yo también se lo quiero dar a Dios. Hija una vez yo te entregué a Dios, ahora te vuelvo a entregar». Y así al pie de este Calvario había una víctima, una madre y discípulos fieles. A las 17.01 María de July entró a celebrar sus Bodas con el Cordero.

Su ofrecimiento a la Vida contemplativa

En la vida de María de July de a poco se fue despertando el deseo de una vida de más intimidad con Dios. Su gran deseo de almas que la lleva el 20 de enero del 2012 a ofrecerse a la misión en Tanzania va madurando hasta descubrir que es en la vida contemplativa donde Dios la llama.

Cuenta la Madre Ascensión: «Había pedido ingresar al monasterio en el 2017 (…). Veía que Dios le pedía que fuera al monasterio para rezar y ofrecer a Dios toda su vida, incluso se había ofrecido a Dios para que se la llevara ya ahora, si era Su Voluntad, además de ofrecer su vida por los sacerdotes. Esto lo manifestó en varias ocasiones que hablamos. En una carta del 21 de septiembre 2017, había escrito: “me ofrezco a Dios por las vocaciones sacerdotales, principalmente para nuestros hermanos del IVE, como bien dijo Mater Mundi, si tuviera mil vidas las mil vidas los doy por Dios y por las vocaciones sacerdotales, ya que ellos son otros Cristos en la tierra. Rezar sobre todo para que sean dignos ministros suyos. Me ofrezco a Dios para servirle en el silencio por los sacerdotes y los religiosos”».

En una carta que me dirigió el 8 de mayo 2019, en la cual me pidió ingresar a la vida contemplativa, entre otras cosa dice: «Yo no sé expresarme bien tanto en el hablar y escribir pero sí sé que amo a Dios y a mi Familia Religiosa y a cada uno de los hijos que Dios me ha dado (…) sé que es un Padre bueno que siempre me ha cuidado y me ha librado de tantos peligros, siempre ha estado conmigo (…) También comprendo cuán importante es rezar por los sacerdotes que son otros Cristos (…) quisiera escribir más pero me lleno de emoción y no sé explicarme ni escribir por eso le pido este favor para ofrecer a Dios mi vida, la misma que Dios me dio, por Dios y los sacerdotes (…) Me gusta el silencio y la soledad (sé que el silencio interior es lo que cuenta) sé que Dios está en cada uno de mis hermanos, por eso rezo y pido por todos (…) Sé que mis argumentos quizá no son suficientes para aceptarme e ingresar al monasterio, sé que Dios pone en nuestros corazones anhelos para verlo, conocerlo y amarlo como le puso a Zaqueo. Él quería ver a Jesús pero por su baja estatura no lo podía ver, ¿qué hizo? se subió a un árbol para ver y Jesús lo vio. Yo soy muy pequeña para ver también a Dios, por eso quisiera subirme a un árbol que para mí es la vida contemplativa y poner mis dones en un banco que es el monasterio ya que no sé administrar bien los dones y talentos que Dios me ha dado, no quiero enterrarlos como aquel joven que enterró sus talentos por miedo».

Y Dios que es quien maravillosa y admirablemente guía la historia de cada alma y no deja de escuchar a sus Esposas, quiso que recientemente (06/11/2019) fuese destinada a la vida contemplativa pero ella que decía yo soy muy pequeña para ver también a Dios, por eso quisiera subirme a un árbol que para mí es la vida contemplativa…no necesitó subir al árbol, porque Jesús vio su deseo y la hizo entrar a su Banquete Eterno.

“Madre mía, enséñame a ser fuerte como tú y Jesús, a saber padecer, sobre todo a ofrecerme a sufrir por los sacerdotes, que son hijos predilectos de Jesús y también son los míos” (Anotación del 28 de julio 2019)          

Regresa a su tierra

Sus restos fueron trasladados a la casa del internado de niñas en Guayaquil donde fueron velados. En todas esas horas fue notable el número de personas que llegaron para darle el último saludo, especialmente personas que la conocieron en sus distintos apostolados, entre ellas jóvenes y niñas que vivieron con ella y que recibieron su atención y entrega maternal.

Desde Guayaquil sus restos partirán, junto a sus familiares, a Perú, su tierra natal, para ser sepultados en Yarabamba y donde esperarán la Resurrección final y el cumplimiento definitivo de las palabras: «¡Ven Esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te ha preparado!».

 

Roma, 21 de noviembre del 2019

Memoria de la Presentación de la Virgen 

María Corredentora Rodríguez

Superiora General

«Su alma era del agrado del Señor por eso se apresuró a sacarla de entre la maldad»
(Salmo 4,14)

María de July o «mamá July» como la nombraban varias personas que pudieron conocerla durante los años que entregó su vida al servicio de Dios, sus restos llegaron al Perú a la localidad de su natal Yarabamba (Arequipa), camino hacia Chapi, donde se encuentra la imagen preciosa de la Mamita de Chapi.

Como familia Religiosa pudimos acompañarla durante su paso final por estas tierras, nos reunimos en el monasterio para poder darle el último adiós, así mismo durante la noche varias hermanas pudieron acompañarla con el rezo del Santo Rosario y cantos a la Virgen; al día siguiente tuvimos la Santa Misa de cuerpo presente en la Iglesia de Yarabamba, presidió la Misa el P. Esteban Cantisani IVE y P. Nicasio Pillpinto IVE donde resaltó la caridad de la hermana July hacia los más necesitados, allí pudieron acompañarla sus familiares, amigos y religiosas del Instituto, seguidamente partimos en procesión hacia el cementerio donde reposan los restos de nuestra querida hermana July, donde esperará la Resurrección final y el cumplimiento definitivo de las palabras «Ven Esposa de Cristo, recibe la corona que el Señor te ha preparado»

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