Aquí me dispongo a escribir, pero voy a tratar de ser un simple amanuense, ya que los relatos de esta crónica están protagonizados por el P. Johntin (misionero del Instituto del Verbo Encarnado) y por un voluntario de Chile, que se llama Diego, y es abogado, quien durante estos meses está viviendo con nosotros en la misión.

Muchas veces en la noche, cuando nos juntamos con el P. Johntin para la cena, aprovechamos a conversar sobre lo sucedido en el día. La verdad que mis relatos por ahora no tienen mucha “adrenalina” que digamos… salvo alguna que otra palabra del swahili un poco difícil… o una lección terminada con éxito… en fin, que se me duerme en la mesa el padre. Son mucho más entretenidas sus anécdotas, a quien le he pedido permiso para poner por escrito algunas de tantas, a fin de que no se pierdan y poder compartirlas con todos ustedes…

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