Día 11 de abril de 2018, fiesta de Santa Gemma Galgani, patrona del Estudiantado de Brasil. Acabábamos de celebrar, dos días antes, la gran solemnidad de la Anunciación del Señor, día festivo para toda la Familia Religiosa, ya que en él celebramos el misterio del cual tomamos el nombre y la espiritualidad: la Encarnación del Verbo. Si bien el año pasado, excepcionalmente, se realizaron los primeros votos en la fiesta de la Encarnación, este año pensamos en hacer una pequeña fiesta el día de nuestra Patrona, Santa Gemma Galgani, el 11 de abril pues en realidad, era una fiesta propia del Estudiantado.

Fue llegando la fecha de la fiesta. Velos azules aquí, coronas allí, hábitos nuevos en confección, la elaboración de la decoración, toda la preparación de la liturgia… Al momento de considerar cómo alojaríamos a los invitados que vendrían para la ocasión, nos dimos cuentas que tal vez habíamos perdido de vista cuántas éramos. Era la primera profesión de los votos de las hermanas del mayor Noviciado que Brasil ha tenido en toda la historia de nuestro Instituto en estas tierras. Sólo las neo profesas eran 23: aunque fuesen pocos los invitados que realmente pudiesen venir (estamos hablando de un miércoles, y la mayoría de las hermanas son de lugares más distantes, incluso tres son de Paraguay), esos pocos multiplicados por más de veinte hermanas, más todas las novicias, postulantes, hermanas de la casa provincial, otras de las casas apostólicas, sacerdotes y amigos… Estos cálculos hicieron caer todo nuestro concepto de “fiesta pequeña”. Tuvimos que ponernos a preparar una gran fiesta, con la Santa Misa en el Convento y el almuerzo en el Salón del Seminario porque realmente no cabríamos en el Estudiantado. En horas como estas, vemos cómo nos salva el espíritu de familia. Y así, gracias al sacrificio de todos, tuvimos una linda fiesta ¡Demos gracias a Dios!

En el día de Santa Gemma, veintitrés gemas eran ofrecidas a la Santa Madre Iglesia, gemas que profesaban libremente su sí en respuesta al llamado de Cristo a seguirlo. Y fue justamente esa respuesta que les conferió tanto valor. Su vida sería apenas una piedra más si no fuese integrada a la construcción fundada en la piedra angular, que es el propio Cristo.

Una de las más peculiares características de las piedras preciosas es la rareza. En medio a un mundo olvidado de Dios y sordo a su voz, qué alegría inmensurable presenciar el testimonio de jóvenes que encontraron el tesoro escondido en el campo, y por eso, solamente por eso, se transformaron en gemas. Toda su belleza y preciosidad no tiene otra fuente sino el Divino Esposo.

En este día, sin perder su candor, veintitrés blancas nubes se volvieron cielo azul. Azul, sin embargo, que vendrá a conocer la ceniza, bonanza que irá a experimentar la tempestad, dulzura que saboreará también momentos amargos… Almas recién desposadas que, ciertamente, serán acrisoladas por Aquél que las desposó, hasta que llegue el esperado día en el que el sol no tendrá más ocaso.

Estas hermanas hoy pronunciaron sus primeros votos, pero en el corazón de cada una se atesora el deseo y el empeño sincero de que sea el inicio de un camino ascendiente, que no admite retorno. No fue un “tal vez…” sino un libre “sí” dado a Dios para ser su esposa, su seguidora, su Servidora.

Que por intercesión de la Santísima Virgen y de Santa Gemma Galgani, estas neo-profesas nunca pierdan el fervor, y jamás se olviden de la promesa que, en el feliz día de su profesión religiosa, hicieron a Dios.

En Jesús y María,

Hermana Maria Sponsa Spiritus Sancti

Estudiantado Santa Gemma Galgani – Brasil

Deja un comentario