Por   gracia de Dios ya hemos dado inicio a la segunda fundación en Siria, en la Nunciatura de Damasco.

El 28 de julio salimos, la Hna. Maria Maravillas y yo, desde Alepo hacia Damasco, donde nos esperaba la hermana Melany, religiosa de la congregación Nuestra Señora del Bue Servicio que estuvo cincos meses sola atendiendo a la nunciatura de Damasco.
Por la tarde el cardenal Mario Zenari (italiano), nuncio apostólico en Siria, nos dio la bienvenida.

El 29 de agosto, tuvimos la Santa Misa celebrada por el Nuncio, providencialmente memoria litúrgica de Santa Marta. Así hemos dado inicio a la segunda fundación del Instituto en Siria, pidiendo la protección de esta santa y pidiéndole la gracia de que a semejanza de ella podamos servir al cuerpo místico de Cristo como ella sirvió a Cristo, su cabeza.

Durante la Santa Misa el Cardenal Zenari agradeció la disponibilidad del Instituto en enviar hermanas a la nunciatura, agradeció a nosotras que en concreto hemos correspondido con disponibilidad en venir aquí ya que ayudando a esta misión diplomática estaríamos ayudando al Santo Padre.

Les pedimos que recen por nosotras para que podamos ser fiel en cumplir con generosidad la voluntad de Dios y que podamos servir con caridad exquisita a la Iglesia de Cristo en Damasco, tierra de mártires y confesores de la fe.

Nuestra comunidad tendrá como patronos a los Mártires de Damasco, franciscanos y laicos quienes el 10 de julio de 1860 fueron asesinados por los drusos.

Que Dios nos ayude a vivir las últimas palabras del padre Manuel Ruiz, superior de la comunidad que dijo antes de morir: «Nosotros no tenemos sino un alma. Perdida esta, todo está perdido. Somos cristianos y queremos morir cristianos».

Nos encomendamos a vuestras oraciones.

María Laudis Gloriae y Hna. Maria Maravillas