Por: Noviciado Marcelo J. Morcella, IVE

 

Nuestro noviciado tiene como santo Patrono a San Luis María de Montfort, o San Luis María Grignion de Montfort, un incansable sacerdote predicador de Misiones Populares, fundador de Congregaciones religiosas, y más aún destacado por su amor y devoción a la Santísima Virgen. Es él quien ha inaugurado el gran método de consagrarse a María en Materna Esclavitud de Amor, como lo hacemos desde el noviciado en el 4to voto religioso. (Los tres primeros siendo de Obediencia, Castidad y Pobreza).


El 28 de abril entonces tuvimos la celebración con gran fiesta. Para ella nos fuimos preparando con un triduo en su honor, y una sería de sermones y buenas noches sobre su figura y su obra. En realidad, las fiestas iniciaron con las Primeras Vísperas cantadas del día 27, y luego esa misma noche, con el Rezo de Maitines, siempre muy hermoso y solemne.

Al día siguiente tuvimos la Santa Misa. Esta particularmente, al ser día laborar, y algo más tarde, parecía querer ser acompañada a coro por los que trabajaban en la construcción de la habitación y baño por un lado, y los que trabajan en la nueva capilla por el otro, acompañando con el sonar de sus instrumentos laborales; martillos, sierras, taladrados, amoladoras… Aunque un poco perturvador tal vez en ese momento, realmente para dar gracias a Dios por la posibilidad de continuar las obras.


Luego del desayuno tuvo lugar una caluroso mini torneo de futbol 3 (capacidad máxima que nos impone a cada equipo nuestra cancha improvisada en el sector del terreno más despejado del noviciado). Se acompaño con música, vítores, bebidas, relatores casi que profesionales… y como gran divertimento, la transmisión en vivo del mismo torneo, lo que provocó el envío de saludos de audio por parte de familiares, sobre todo las mamás de los jugadores, que eran reproducidos en alto parlantes, para festejo de todos y aliento de cada destinatario…


A la tarde tuvimos algo de trabajo, merienda, y la reproducción de un muy buen documental sobre el Santo Cura Brochero, el «Cura de Ars Argentino», según San Juan Pablo II, que fue para gran edificación y entusiasmo de los novicios. Finalizamos todo con el canto de Vísperas, que como la Misa, fue transmitido en vivo.

Gracias Dios nuestro por darnos al inicio de nuestra vida religiosa, una figura tan preclara y descollante como la de este luminoso evangelizador de la cultura que fue San Luis María.

Noviciado Marcelo J. Morcella, IVE