El pasado 12 de diciembre, nos amanecimos con las Mañanitas a la ‘perfecta Virgen Santa María de Guadalupe’ ¡Gracias Señor por el regalo de esta Madre que nos recuerda que, siendo sus hijos: ‘no tengamos miedo, que ella siempre está con nosotros’!

Y es notable, visible, palpable, el Amor que ella derrama uniéndonos. ¿Cómo podemos comprobarlo?

En aquellos que velaron toda la noche rezando y cuidando la Iglesia abierta para todos lo que quisieran llegar; en aquellas señoras generosas que apenas durmieron por traer atole, chocolate, te, café y todo tipo de galletitas, tortas, bizcochuelos y tamales para agasajar a sus hermanos que venían a visitar, rezar, agradecer y cantar las mañanitas a su Madre del Cielo y a adornarla, casi cubrirla, con flores.

Y este amanecernos con Mariachis, es la culminación de lo que comenzó hace nueva días con el rezo de la Novena y el pasado domingo 4 de diciembre en el que toda la Comunidad preparó en un amplio y hermoso lugar: el Pioneer Park de Zolfo a unos 6 Km. de nuestra Parroquia, el festejo a la Guadalupana abierto a la participación de todo el condado.

Ese domingo 4 el día comenzó para algunos voluntarios alrededor de las 5 de la mañana, cuando empezaron a recoger sillas en nuestras dos Capillas, de nuestro Hall y las pertenecientes a algunos colaboradores, alrededor de unas 1000 en total. Arribaron al Parque con las primeras luces, junto con otros que armaron las carpas y los lugares para cocinar lo necesario para atender a los fieles que llegarían a comer algo típico, después de participar de la Santa Misa.

Son familias completas las que ayudan para alinear y acomodar los asientos   alrededor del gran escenario donde celebramos la Santa Misa. Este se va convirtiendo en altar, adornado por las flores que nuestras Hermanas y algunas señoras comienzan a arreglar la tarde anterior. También están trabajando en él los encargados de arreglar la pared posterior, poner el crucifijo que preside el lugar y adornar con plantas el fondo, mientras otros colocan ambones, manteles, velas, copones y todo lo necesario para la liturgia.

Así un lugar profano se va transformando contra reloj, antes de las 11 hs., en un Templo para celebrar a nuestra Emperatriz de América con el sacrificio renovado de Su Hijo.

Mientras resuenan los ¡1,2,3! ¡Probando! de los micrófonos sobre el altar, los ambones y los necesarios para el grupo musical y el coro de niños de la Parroquia que haría su debut, van llegando los grupos de danzantes que acompañarán la entrada de la Misa y ensayan las niñas que coronarán a la Virgen al finalizar la celebración.

Aquí en Wauchula todos llegan en sus propios vehículos, entonces no es pequeño el trabajo para disponer el lugar y ordenar el estacionamiento que también voluntarios, comienzan a delimitar desde el día anterior y dirigen a su llegada.

Otra familia se ocupa de preparar comida gratis para los que actúan; otra de recolectar la basura que originan todos los desechables; otros de la venta de los Tickets para las comidas; los jóvenes de la Parroquia atienden juegos para los niños y estoy seguro que me olvido de muchos de los trabajos de los más de cien voluntarios en esta hermosísima celebración a nuestra Guadalupana.

Una autoridad del Condado le dijo a uno de nuestros parroquianos, ‘no puedo entender cómo arman todo de la nada y lo levantan sin dejar rastros, en un solo día. Nosotros (estadounidenses) ¡no podríamos hacerlo!’

Pero no terminó ese día, continuó todas las tardes con la Novena que había comenzado el 3 hasta el 12, culminando con la procesión y la Santa Misa.

Por todo esto se hace ‘notable, visible y palpable, el Amor que ella derrama uniéndonos’, en el servicio, a tantos fieles que donan un poco de su tiempo, de su vida, para sentirnos tan hijos como Juan Diego y poder reafirmarle, llenos de cariño como él:

“Señora mía, Reina, Muchachita mía, que no angustie yo con pena tu rostro, tu corazón; con todo gusto iré a poner por obra tu aliento, tu palabra; de ninguna manera lo dejaré de hacer, ni estimo por molesto el camino”

¡Que Así Sea, nos lo deseo de todo corazón!

P. Agustin Bollini

St. Michael Parish, Wauchula, Florida, EEUU, 12 de Diciembre 2016.

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