Como es ya tradición en el Seminario, cada año desde el 24 hasta el 27 de enero celebramos el triduo en honor de nuestro querido patrón, San Vitaliano Papa, rezando por el aumento y perseverancia de las vocaciones, especialmente aquellas proveniente de Italia.

Los seminaristas italianos organizaron la fiesta del Santo, cocinando comida típica, mostrando videos e imágenes sobre las bellezas de sus tierras de origen, todo acompañado de  música tradicional. También organizaron pequeñas representaciones teatrales de algunos episodios de la vida del santo y, después de la cena tuvieron lugar los “juegos vitalianos” para la diversión de todos los seminaristas.

El triduo en honor de San Vitaliano es siempre un momento muy especial para todo el Seminario, donde se respira un clima muy particular. Nosotros seminaristas sabemos que nunca lo olvidaremos, y tenemos confirmación de esto en los misioneros que se han formado aquí y que vienen a visitarnos en estos días.

Cada día, después de la Adoración Eucarística rezamos a San Vitaliano para que interceda antes Dios y nos obtenga la gracia de nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas, especialmente de Italia. Después de la bendición Eucarística, un misionero predica las buenas noches.

Este año, a predicar las buenas noches vinieron: el P. Giuseppe Calvano (párroco en Turín y que fue seminarista y formador en nuestro Seminario) que nos habló sobre la promoción de las vocaciones en las parroquias.

La segunda noche el P. Gianluca Trombini, primer rector de nuestro Seminario Internacional, nos contó sobre los inicios del Seminario en Segni, de las dificultades que comporta empezar un seminario de la nada, y sobre todo de la enorme gracia que es para el rector poder acompañar y ayudar a formar vocaciones que Dios ha elegido para sí. Pienso que para nosotros seminaristas ha sido muy importante y edificante el conocer los inicios de nuestro Seminario, porque como dice el Cardenal Van Thuan “a través de nuestra ‘genealogía’ nos damos cuenta de pertenecer a una historia más grande de nosotros mismos. Y podemos así, con mayor claridad conocer el sentido de nuestra propia historia”; Con el mismo fin el P. Andrés Bonello, actual rector del Seminario Mayor, ha querido publicar este año un pequeño libro que cuenta toda la historia del Seminario de Montefiascone, desde la fundación por parte del Cardenal Altieri en el año 1666 hasta la llegada del IVE en el 2012, completando con la historia más reciente.

Las terceras buenas noches fueron dadas por el P. Gabriel Prado, actual rector del Seminario Menor “San Juan XXIII”. Nos habló sobre la promoción de las vocaciones en el Seminario Menor.

Por gracia de Dios, justo durante la celebración del triduo, algunas vocaciones han decidido su intención de querer entrar al seminario.  En concreto, un joven decidió entrar en el seminario menor.  Dios, por medio de San Vitaliano, escucha y sigue bendiciendo  con nuevas vocaciones, como sin duda ha hecho durante todos estos años.

El sábado, después de la cena ambientada en el Sur de Italia y de la típica búsqueda del tesoro por todo el seminario de parte de los tres equipos participantes ( Barbarigo, Gazola y Garampi, nombres de tres grandes Cardinales y Rectores del seminario que lo han llevado a su máximo esplendor), hemos celebrado con grande solemnidad los Maitines en honor a San Vitaliano Papa. Fueron presididos por P. Andrés Bonello que predicó sobre la gran estima que tiene la Iglesia por las vocaciones y consecuentemente de como también nosotros, los seminaristas, debemos amar y estimar nuestra vocación. Personalmente pienso que este sea uno de los momentos más fuertes y especiales de todo el año, porque todos los seminaristas, formadores y misioneros que se han formado en esta casa, nos reunimos para rezar antes Jesus Sacramentado por la perseverancia en la vocación de cada uno de nosotros y por el aumento de las vocaciones. Después de esta solemne celebración, hubo una pequeña “picada” para festejar el patrón de nuestro Seminario, en un gran clima de familia y alegría.

La santa misa del Domingo en honor de San Vitaliano fue presidida por nuestro querido P. Ernesto Caparros, Superior Provincial. Se ofreció un nuevo cáliz para la capilla de la Virgen. Terminada la Santa Misa, el P. Ernesto bendijo la capilla de la Virgen, en la cual se rezará por la perseverancia y santificación de los formadores, por los misioneros formados en esta casa, por los seminaristas y por el aumento de las vocaciones en nuestro Seminario. Junto al cáliz que hemos ofrecido durante la misa, se ofreció un nuevo ambón de madera, donado por la comunidad de sacerdotes de Turín, y un atril. Todo esto como manifestación de nuestro cuarto voto y amor hacia la Virgen Maria. Siguiendo el consejo de San Luis Maria Grignion de Monfort de “decorar los altares y las capillas dedicadas a María”.

Terminada la celebración, fue el  gran desayuno juntos a algunas familias de seminaristas que vinieron para la fiesta, invitados y religiosas del Estudiantado “Santa Teresa de Jesus” . Las hermanas realizaron la decoración floral de la Iglesia y de la Capilla, y regalaron un mantel para el altar de la capilla con la frase en latin: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros”.

Terminado el desayuno, como es usual en las fiestas, un grupo bastante grande de seminaristas fue a jugar a futbol, mientras otros permanecieron en el seminario para ayudar a preparar el almuerzo festivo que prepararon los papás del seminarista Alessandro Masetti, Marco y Rosa.

¿piensan que los festejos han terminado? En realidad, no, porque durante la cena despedimos el P. Antonio Vatseba, que fue seminarista y después formador en el seminario durante siete años. El Padre en pocos días parte para su nueva misión en Ucrania.

Recapitulando, han sido días de inmensas gracias para todo el Seminario. Gracias que hemos experimentado, como por ejemplo las nuevas vocaciones, el espíritu de familia y caridad que había entre los seminaristas, las visitas de los misioneros y muchas otras que veremos, si Dios quiere, solo con el pasar del tiempo. Renovamos las gracias a Dios y a la Virgen Santísima por todo esto, y por el don que nos han dado de poder formarnos en este Seminario Internacional.

¡Viva San Vitaliano!, ¡viva el Seminario! y ¡viva el Instituto!

Sem. Juan Pombo  IVE


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