Queridos todos en el Verbo Encarnado:

“Dulce árbol en que comienza la vida”. Iniciando con esta bellísima definición de la Cruz, queremos comentar brevemente los festejos con que las Servidoras de la Provincia Nuestra Señora del Pilar hemos podido celebrar la Exaltación de la Cruz.

Por gracia de Dios, pudimos reunirnos varias hermanas de algunas comunidades en el monasterio de Valencia, junto a las contemplativas. El P. Carlos Herrera, IVE, que desde hace algunos años es párroco en Manresa, presidió tanto el Oficio de lecturas y la vigilia, como la Santa Misa del día festivo, predicando en ambas oportunidades acerca del modo en el que debe ser vivido por nosotros, miembros de la familia del Verbo Encarnado, el misterio de la santa Cruz, y poniendo como ejemplos para las Servidoras a las mujeres que estuvieron al pie de la Cruz, en especial a María Santísima.

En la ceremonia concelebró también un sacerdote diocesano que está de paso, atendiendo la Parroquia del pueblo de L’Ollería. Asimismo contamos con la presencia de algunos bienhechores de las hermanas.

Luego de la celebración, pasamos a la comida y posterior fogón, donde entre cantos, bailes y chistes que amenizaron la eutrapelia, se fueron desglosando algunos textos que José María Pemán trae en su hermoso libro “La Pasión” y en el que dedica no pocas pinceladas a describir la figura de estas santas mujeres que siguieron a Jesús hasta el Calvario.

“Dulce árbol en que comienza la vida”, bien puede decirse que en esta oportunidad estas palabras han sido justas también a título pleno, pues hoy jueves 15 a la madrugada, nació a la vida verdadera la Señora María Borrel, mamá de la M. María de la Salut, tan conocida por los miembros de nuestra familia religiosa en España ¡y no sólo en esta Provincia! Al encomendar su alma a la Santísima Virgen de los Dolores, nos animamos a pedirle que interceda, dando vida con su plegaria, a todos los que aún peregrinamos por este mundo asidos al tronco de este Dulce árbol.

Nos despedimos sin dejar de agradecer a la Providencia divina tantos beneficios, asegurando nuestras oraciones por todos y cada uno de los miembros de nuestra familia del Verbo Encarnado, por los miembros que sufren más, por los enfermos y por aquellos que sienten vivamente el peso de la cruz. ¡Que María Santísima nos bendiga a todos!

Servidoras, Provincia Nuestra Señora del Pilar

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