Por: Sem. Damián Zarate y religiosos del Hogar “San Martín de Tours”
Este viernes pasado, como todos los años, en nuestro querido Hogar pudimos festejar los religiosos, voluntarios y beneficiarios del mismo, la Solemnidad del “Sagrado Corazón de Jesús”, quien es el patrono de los chicos con discapacidad leve, bajo el techo que nos reunió por mucho tiempo en nuestras fiestas y que albergó tiempo atrás a niños con y sin discapacidad -profunda y leve- (hoy en día solo quedan en esta casa los últimos, los demás han pasado a otras construcciones).
Todo comenzó en la mañana con los preparativos previos: limpieza del salón, preparación litúrgica para la Misa, preparación de la comida, escenografía de la obra que los religiosos con los voluntarios y los chicos tenían previsto presentar después de la cena festiva. Por la tarde comenzaron los festejos con la Santa Misa, presidida por el Padre Oscar Barraza (Peche), en la que predicó el Padre Andrés Vidal. Al final de la misma renovamos todos nuestra consagración al Sagrado Corazón y la de nuestra Familia Religiosa.
Luego siguió la comida. Las religiosas, junto con las cocineras, prepararon unas sabrosas milanesas a la napolitana, con las que todos quedamos muy contentos. Las Hermanas ya se habían ocupado de la ornamentación que acompañaba la alegría de la celebración.
Durante la sobremesa se dio inicio a la pequeña obra teatral. El elenco de la misma estuvo compuesto por: El Padre Peche, -autor, actor y director de la obra- (Padre Superior), por los seminaristas Ignacio Reyes, José Costantini (ambos hermanos capuchinos) y Damián Zarate (escribiente del Comisario); por Marcelo, hermano del P. Barraza (hermano capuchino); por el Voluntario Cesar, alias el Chueco (guardia cárcel), y por los dueños de casa: Bruno Diaz (guardia cárcel), Luciano Abraham -Pupa- (hermano capuchino), Armando Mesa-Moneda- (guardia cárcel), Sebastián Contrera (hermano capuchino), Ricardo Basualdo (Mate Cocido), y por nuestro famoso locutor, José Echegaray (amigo del Padre Superior), quien al terminar la representación de la obra pidió -como siempre lo hace- por la conversión de Marcelo Tinelli, Susana Giménez y Moría Casán.
La idea de la obra fue tomada de una reflexión de nuestro Fundador: “Estar dispuestos para hacer lo que se debe hacer”. Allí habla del apostolado, de sus dificultades, cuando las personas que son evangelizadas no están bien dispuestas, por diversos motivos, entonces, el Padre se pregunta ¿qué apostolado se puede hacer con ellos? Y responde “se puede hacer lo que se puede hacer”. Quizás, en ocasiones, puede parecer que no hay frutos en el apostolado, que el tiempo está mal gastado, pero nuestro deber es hacer lo que se puede hacer, confiando en la gracia en Dios, quien envió a su Hijo para redimir a todos por igual.
El Padre Fundador, al final de la reflexión, comenta una historia, de donde surge la esencia de la obra que se llevó a cabo, de dos hermanos, Capuchinos Italianos, Américo y Antonio de Monterosso. Uno de ellos, Américo, decide ir a visitar a un preso, a un asesino serial, muy famoso, llamado “Mate Cocido”, quien tenía la costumbre de asfixiar a los que tenía cerca, es el obstáculo que impedía al padre Américo entrar a la celda para verlo, pero convence a los guardias y entra, allí ocurre algo interesante, “el que estaba perdido” descubre la fuerza del amor, es lo que lo lleva a la conversión.
Por gracia de Dios, todo salió muy bien, dentro un gran clima de mucha alegría, en donde todos pudimos aprender algo más de la fuerza del Carisma en nuestros apostolados, que aunque a veces no veamos frutos visibles, sin embargo, Dios está realizando con ellos grandes conversiones para su Iglesia y para el bien de las almas.
Sem. Damián Zarate y religiosos del Hogar “San Martín de Tours”