Hoy más que nunca necesitamos volver y en algunos casos recuperar la identidad cristiana que nos transmitieron los apóstoles y los primeros cristianos. En este sentido la arqueología cristiana, la patrística y la historia de las primeras comunidades cristianas nos ayudan enormemente à cumplir, hoy, con esa finalidad para evangelizar así la cultura en un mundo paganizado. Y cuando este campo se realiza en un país musulmán la misión se hace más entusiasmaste…
Hace años que me dedico en Túnez al estudio, a la escritura y difusión de la arqueología cristiana, la patrística y la historia cristiana del África del Norte especialmente en Túnez. Con el tiempo ha formado parte de mi apostolado en Túnez y poco a poco ha dado sus frutos. Ciertamente contar la historia cristiana que un país vivió en los primeros siglos y que hoy es musulmán, es un desafío que no se puede dejar pasar…
Por esta razón lo vivido en esta semana nos ayuda a entender más y mejor la importancia de lo mencionado anteriormente.
Sin imaginarlo he sido invitado por el Instituto nacional de Patrimonio Tunecino a participar de una misión arqueológica en el sur de Túnez, en las puertas del desierto, para la restauración y conservación de una pequeña basílica cristiana del siglo V,  encontrada hace unos meses atrás. Ésta es la única iglesia antigua encontrada en las puertas del desierto, en todo el África del Norte y único ejemplar encontrado hasta ahora, con todos los elementos litúrgicos necesarios al culto católico (altar, baldaquino, ambón, sillería, lámparas candelabros, etc.).

Mi misión ha sido ayudar a los arqueólogos tunecinos desde el punto de vista de la arquitectura a entender los elementos litúrgicos presentes y aportar elementos históricos que ayuden a datar la basílica y ser de puente con la escuela arqueológica italiana para que puedan trabajar juntos y poder proteger la basílica del abandono o destrucción.
Ha sido una misión interesante ya que por primera vez trabajamos cristianos y musulmanes juntos para la conservación del patrimonio cristiano de Túnez.
Por todo esto damos gracias a Dios,  ya que como decía nuestro obispo:  «en esto también está nuestra misión como Iglesia» y creo también como Instituto en Túnez.

Un gran abrazo. P. Silvio

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