El Sábado 1 de febrero el Cardenal Angelo Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio, visitó la Procura del Instituto del Verbo Encarnado en Acilia (Roma) para dedicar el altar de la Capilla  “Nuestra Señora de Luján”.  Se trata de un altar de una única pieza de mármol travertino romano extraído en las canteras de Tívoli y pesa 1700 kg.

Con-Sodano

Concelebraron la solemne Misa los padres del Gobierno General del IVE, junto a otros sacerdotes de la provincia de Nuestra Señora de Loreto y los vicarios parroquiales de la Parroquia San Francisco en cuya jurisdicción se encuentra nuestra Procura. Participaron también las Madres del Gobierno General de las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará y algunos laicos, entre los cuales estaba el carpintero Mario Spaghetti que realizó el retablo y las aberturas de la capilla.

En su homilía el Cardenal manifestó en primer lugar su alegría de haber podido hacerse presente para dedicar el Altar de la Procura del “benemérito Instituto del Verbo Encarnado”, para explicar seguidamente el “misterio que encierra el Altar”. Misterio que se hace en cierto sentido palpable en la solemnidad misma del rito de la dedicación -la unción con el Santo Crisma, el incienso, la luz-; misterio que es tal porque sobre esta piedra Cristo perpetúa su sacrificio redentor. De hecho, continuó, se pueden aplicar a nuestros altares aquellas palabras pronunciadas por el Patriarca Jacob: “Esta es la casa de Dios, esta es la puerta del Cielo” (Gen 27, 17). “Es esta la exclamación que también nosotros hoy podemos repetir entrando en una Iglesia y postrándonos delante de un altar: ‘Aquí está la puerta del Cielo'”. Misterio del Altar que debe transformar nuestra existencia haciendo crecer nuestro amor hacia Dios y hacia el prójimo: “Aquí se entra para amar a Dios, de aquí se sale para amar a los hombres”, nos recordó. Nos exhortó finalmente a que el Misterio del Altar ocupe el centro de nuestra vida: siendo el lugar del encuentro con Cristo en los momentos alegres y tristes de nuestra vida individual y comunitaria.

Finalizada la Misa compartimos con el Cardenal y los demás invitados un almuerzo festivo en un clima de verdadera familiaridad.

Damos gracias a Dios por el don de nuestra vocación a la vida consagrada en la cual podemos tomar parte a diario del Misterio que se perpetúa en el Altar y agradecemos una vez más al Cardenal Sodano su amistad y particularmente por haber querido venir a dedicar el Altar de nuestra comunidad.

Padres de la Procura Generalicia del IVE

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