Queridos familiares y amigos:

¡Feliz Navidad!

No quiero dejar de escribirles contando de mi primer Navidad en África. Aquí ya son las 2:30 de la mañana (eran las primeras horas del 25 de diciembre), me invita a tomar un descanso… ya que mañana tenemos otras misas temprano. Pero como las impresiones están tan frescas, creo que será un buen esfuerzo para poder compartir esto con ustedes.

Realmente ha sido una fiesta hermosa, y son los regalos que Dios nos hace a los misioneros… estas fiestas vividas con tanta fe y sencillez, nos hace pensar en la verdadera alegría del Pesebre y de esta Nochebuena.

Puedo decir que aquí en Ushetu el Niño Jesús nació esta noche rodeado de pastorcitos y campesinos… como aquella fría noche de Belén. Pero aquí el niño no sintió frío… no sólo porque estamos en África, sino porque con el calor de tantos corazones amantes en Misa de Nochebuena, creo que estuvo bien abrigado.

En estas navidades estamos el P. Johntin y yo. Pero evidentemente, como el P. Johntin es el que puede hacer más apostolado actualmente, se vio conveniente que él saliera a visitar aldeas para estas fiestas. Yo me quedé con las misas de la parroquia nada más, la de esta noche del 24 y la otra mañana 25 por la mañana. El P. Johntin se fue hoy a la tarde a la aldea de Namba Nanne, donde confesó. Luego siguió a Kangeme, donde también preparó a la gente por medio de las confesiones y siguió la celebración de la Santa Misa. Me llamó hace un rato para intercambiar saludos navideños.

Mañana tiene otra misa ahí mismo, y acto seguido parte para otra aldea bastante grande, Ilomelo. Allí le espera una larga fila de confesiones, y luego otra misa. Después visita a los enfermos. Y el 26 va a una cuarta aldea, Mbika, que tienen como patrono de la capilla a San Esteban. Así que nos encontraremos para el saludo de Navidad pasado mañana por la tarde.

La Misa aquí estuvo realmente muy linda. Fue precedida por un pesebre viviente filmado. Las hermanas lo habían hecho hace varios años, y está muy bueno, y catequético. De paso, se esperaba a que llegaran todos para la misa, que había sido anunciada para las 22:00. Al escuchar la música, vienen los que faltan, e incluso muchos curiosos, que no saben nada de todo esto, pero se acercan a mirar… y pienso que algo queda. La misa empezó a las 23:00, el sermón simple. La Consagración, por gracia de Dios, y no porque estuviera organizado así, fue justo a las 24:00.

Luego tuvo lugar la adoración del Niño, que no es costumbre en Tanzania, pero que se ha ido asumiendo cada año en nuestra misión. Fue muy lindo. Es gracioso porque la mayoría no sabe besar… así que algunos tiran el beso de lejos (antes de tocar la imagen con los labios), otros apoyan la nariz, otros apoyan la mejilla, otros dan como un “cabezazo”, y así van pasado… pero otros muchos saben, porque de a poco aprenden, con la veneración de la Cruz en Semana Santa, y con algunas ceremonias en que hemos hecho venerar las reliquias de los santos.

Me admira la gran participación en la Misa de la Noche. A pesar de que viven en el campo y tienen que regresar a sus casas en medio de la oscuridad, algunos caminando hasta una hora (y la misa terminó a la 1:30), hacia una aldea que se llama Chang’ombe. ¡Eso es amor a Dios!

Pensemos que por estar la misión en el campo, y no haber luz eléctrica, normalmente a las 19:00 horas, la mayoría de las familias ha cenado, y se disponen a dormir, tal vez como muy tarde, a las 21:00 hs. Por todo esto se imaginan que es sorprendente tanta participación en una misa que comenzó a las 23.00 hs.

Como siempre, hubo una gran participación de niños. Con gran alegría, pero sin vestidos ni ropas nuevas, la mayoría descalzos y con la misma ropa que los vemos cuidando las vacas, o jugando los domingos en el oratorio. Todos los niños muy felices. Y ellos no esperan regalos, ni cenas elaboradas con comidas especiales, ni golosinas, ni fuegos artificiales, ni nada de eso. La fiesta está en la iglesia. Por eso al terminar la misa nos quedamos con ellos un rato afuera, bailando y jugando un poco, y repartimos caramelos antes de que se vayan… para que en algo participen de esas pequeñeces. Pero lo mas importante, ciertamente, lo han vivido en la iglesia… y ciertamente que hay verdadera fiesta, esa que se vive en el corazón.

Les tengo que decir que los tuve muy presentes a todos en la Misa. Recordaba el día que nos juntamos en casa y les mostré los videos de Tanzania… y todo nos parecía tan lejos a todos nosotros (a ustedes y a mí)… Hoy ya es algo cotidiano, y ya ellos no son simples caritas… sino que son personas con nombre y apellido, con su historia, con sus problemas y alegrías, con su deseo de conocer a Dios más y más.

Me animé a improvisar unas palabras en swahili al final de la misa, y les dije que: “Así como nosotros celebramos en Ushetu la Navidad, en todos lados los católicos celebran ésta gran fiesta. Y en mi casa, en Argentina, mi familia está celebrando también. Pero ahora mi familia y ustedes están muy unidos, porque estamos como una sola familia delante del Pesebre… con una sola alma, con un sólo corazón… ¡Feliz Navidad! “Heri ya Krismasi”.

Creo que se entendió lo que quise decir.

Un abrazo grande a todos… y espero entonces que se junten a rezar delante del Pesebre, y de esta manera nos unamos más todavía.

P. Diego

DIARIO DE UN MISIONERO EN TANZANIA

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