Apostolados en el Corazón de Europa

Luxemburgo

Quienes por la vocación recibida hemos sido llamados a trabajar por la salvación de las almas, al ver la magnitud de esta empresa, no podemos olvidar las palabras de Jesús: “La mies es mucha, y los obreros son pocos. Rogad, pues al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc 10,2) palabras que nos deben empujar también a trabajar y rezar incesantemente por el aumento de las vocaciones consagradas.

Pero además, el hecho de saber que la mies es mucha, y los trabajadores son pocos, también tiene que disponernos a hacer cualquier tipo de trabajo en la viña del Señor. A veces será sembrar, otras regar, otras podar, y alguna otra vez será cosechar los frutos de lo que el trabajo de otros ha sembrado y la gracia ha hecho germinar. “Yo planté, Apolo regó; mas fue Dios quien dio el crecimiento. De modo que ni el que planta ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que hace crecer” (1 Cor 3,6-7).

Consagración a la Virgen
Consagración a la Virgen

Así es como el Dueño de la Viña, a través de los lugares y situaciones con las que diariamente nos encontramos nos va mostrando qué tipo de trabajo debemos realizar.

Queríamos contarles un poco, sobre algunos apostolados que por gracia de Dios estamos realizando aquí en Luxemburgo.

Cabe destacar que este país, como tantas otras naciones europeas, ha sido muy católico, ha tenido muchas vocaciones religiosas y sacerdotales. Testigos de esto son los numerosos monasterios, abadías, iglesias que se pueden encontrar, ya sea en las ciudades como en los pequeños pueblos, y que lamentablemente muchos son ahora museos, hoteles o restaurantes.

Por otro lado, por ser aquí el centro económico de la comunidad europea, se trata de un país cosmopolita, en el que hay muchos extranjeros que llegan con sus familias por motivos laborales. Esto es ocasión de encontrar mucha gente de una fe muy fuerte, una seria vida espiritual, quienes en sus países de origen han recibido de sus padres y pastores una auténtica formación cristiana. Por eso podemos decir que en muchos casos, estamos recogiendo los frutos de lo que otros han sembrado…

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Esto hace que existan distintos desafíos al momento de planear el apostolado. Por una parte existe la necesidad de una nueva evangelización. Por otro lado, la realidad de muchas familias realmente cristianas que quieren seguir profundizando su fe, quieren ir creciendo y buscan el apoyo de una comunidad en la que puedan compartir los mismos ideales cristianos, que sea una verdadera familia. Con esta pequeña comunidad que se ha ido formando desde que llegamos a este lugar es con quienes realizamos los apostolados más convencionales, como el Oratorio de los sábados para los niños, las pizzas con los adolescentes dos veces al mes, los días de la familia una vez al mes, y la Santa Misa de cada domingo.

Como ejemplo, el pasado domingo 16 de diciembre, tuvimos el “Family Day” que hacemos mensualmente, con la particularidad de que esta vez, contamos con la presencia y ayuda del R. P. Marcelo Lattanzio, IVE, ya que ese día 5 familias se consagraron a la Santísima Virgen. Para esto, desde hace varios meses se venían preparando por medio de charlas, oración y la lectura del Tratado de la verdadera devoción a María Santísima de San Luis María Grignion de Montfort. Durante el día tuvimos algunas conferencias, el almuerzo, juegos para los niños, Adoración Eucarística, el rezo del Santo Rosario y la Santa Misa. Fue emocionante ver a familias tan diversas en cuanto a lugares y lenguas formular su acto de consagración a la Madre del Cielo. Después de la Santa Misa cenamos con las familias y tuvimos un pequeño fogón en el que todos participaron, reflejando la alegría de saberse hijos amados de María.

Una vez más pudimos palpar como la Iglesia es Católica, universal, y que quien vive su fe en profundidad, habla el mismo “lenguaje espiritual”, más allá de si su lengua es el inglés, el francés, el polaco, el americano o el luxemburgués.

También hemos tenido ocasión de realizar apostolado en la calle, en el colectivo, con nuestros compañeros de clases de francés y luxemburgués, para los que resultamos totalmente “novedosas”, y para muchos también es el primer contacto que han tenido con religiosas católicas. A veces son esas pequeñas cosas las que permiten que la fe golpee las puertas de tantas almas, a las que por otras vías no podríamos llegar.

Pedimos a todos oraciones por la perseverancia y santidad de las familias que se han consagrado a la Virgen María, por nuestro trabajo y apostolado en estos lugares y por el aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas.

Desde el Corazón de Europa.

Hermanas de la Comunidad Nuestra Señora de Luxemburgo.

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