Verbo_Encarnado_Kazajstan

Del 9 al 13 del mes de abril, se llevó a cabo el encuentro de sacerdotes y religiosos de Kazajstán en la ciudad de Almata.

Estuvieron presentes los obispos de las tres diócesis: Monseñor Tomasz Peta, arzobispo metropolita de la Arquidiócesis de Astana, Monseñor Adelio Dell’Oro, obispo de la Diócesis de Karaganda, Monseñor José Luís Mumbiela Sierra, obispo de la Diócesis de la Santísima Trinidad de Almata y el Administrador apostólico de la región de Atyrau, Dariusz Buras.

El tema principal del encuentro fue la Juventud de Kazajstán, hubieron algunas exposiciones y debates en los cuales pudimos compartir los problemas y experiencias que se viven en las diversas ciudades de misión.

Lo que más resaltó durante el encuentro fue el espíritu misionero y la sed de almas que cada uno de los presentes mostraba. A pesar de vivir en lugares tan distintos, y de pertenecer a congregaciones de diversos carismas, se sentía cuánto esfuerzo emplean todos por la salvación de la almas encomendadas y más aún por la evangelización de Kazajstán.

Otro aspecto resaltante durante el encuentro fue el amor a esta misión. Más del 80% de los sacerdotes y religiosos que se encuentran misionando en Kazajstán son extranjeros, y se nota cómo han ido sembrando en sus misiones la semilla del Evangelio y a la vez cómo muchos de ellos, por gracia de Dios, han tenido la oportunidad de recoger los frutos por los cuales se sacrificaron.

Estuvieron también presentes los sacerdotes de rito bizantino, que asisten a los griego-católicos de Kazajstán. Su presencia constataba la riqueza de la Iglesia, y a pesar de la diferencia de los ritos, mostraban la unidad de la Madre Iglesia, que respira con ambos pulmones.

Se puede decir que para la ciudad de Almata fue un encuentro no solamente histórico, sino también impresionante, ya que la gente (la mayoría musulmanes) se sorprendía al ver la cantidad de sotanas y hábitos que caminaban hacia la Catedral de Almata, y para nosotros -los consagrados-, fue en cierto modo un anticipo del Cielo, ya que en cada saludo o encuentro se decía con fuerte voz: Jhristós Voskres! (Cristo resucitó!) y se respondía: Vo istinu voskres! (En verdad resucitó).

Hacia el final del encuentro pudimos contar con la presencia del Nuncio apostólico de Kazajstán, Tajikistán y Kirguistán, Mons. Francis Assisi Chullikatt y del Administrador apostólico de Kirguistán, Anthony James Corcoran.

En la cena de despedida, Monseñor Chullikatt nos recordó la importancia de la búsqueda de la santidad personal para poder evangelizar, y haciendo referencia a la reciente exortación apostólica del Papa Francisco dijo: Debemos evangelizar primero nuestro corazón, para así poder evangelizar el mundo. Por lo cual le pedimos a la Santísima Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, nos conceda la gracia de amar nuestra misión y vivir cada día intensamente nuestra vocación, de manera que podamos ser un testimonio visible del Verbo Encarnado.

En el Verbo Encarnado y su Madre Santísima, hermanas de Kazajstán.

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