Junto a toda la Iglesia de Jordania, hemos aguardado expectantes la visita del Santo Padre a esta región. El Santo Padre ha sido muy esperado, toda la Iglesia de Tierra Santa y Jordania tiene cifradas grandes esperanzas en esta visita, lo aguarda como el portador de un mensaje de Paz.
Jordania se ha caracterizado -tal como lo afirmó el Papa ante el rey- por ser una tierra generosa frente a las necesidades actuales: “Agradezco a las autoridades y al pueblo jordano la generosa acogida de un número elevadísimo de refugiados provenientes de Siria y de Irak, y extiendo mi agradecimiento a todos aquellos que les prestan asistencia y solidaridad”.

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Es por esto que durante su estadía en este país, el Papa celebró la Santa Misa en el Estadio Internacional de Amman y el mismo día visitó el Magthas –el lugar del Bautismo del Señor- donde mantuvo un encuentro con niños huérfanos, con personas discapacitadas y con refugiados.

Con cierta anticipación supimos que los niños y jóvenes de nuestros hogares de Anjara tendrían posibilidad de dirigir unas palabras al Santo Padre y de dedicarle un canto. Por tanto nos dividimos en dos grupos para participar de ambas ceremonias. Los niños y jóvenes de los hogares con un grupo de religiosos irían al Magthas y el resto de las hermanas y sacerdotes a la Santa Misa en el Estadio.

Nuestros hogares cuentan con 25 niños y jóvenes asistidos por las Servidoras y por los sacerdotes del IVE. Llevan el nombre de Nuestra Señora de la Esperanza y se encuentran en el mismo predio donde está la Parroquia, la Escuela, la comunidad de sacerdotes y la comunidad de religiosas, todos los cuales viven bajo el amparo de Nuestra Señora del Monte cuyo Santuario en Anjara es un centro de peregrinación. Ante su imagen se ven de rodillas cristianos y musulmanes, que llegan de diversas partes del mundo a encontrarse con la Virgen, a confiarle los anhelos más profundos de sus corazones y a ofrecerle sus votos.

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Ante la proximidad de la visita del Papa comenzaron los preparativos con un espíritu de gran expectativa, entusiasmo y alegría, tanto con los fieles de la parroquia, como con los niños de los hogares. Decidimos dedicar al Santo Padre un canto en español, escogimos el “Salve Rociera”. Era un gran desafío, pues los niños debían aprender la letra en español -algunos de los niños más pequeños, todavía no saben leer-; también había que enseñar a tocar los instrumentos que ejecutarían para acompañar el canto. Así pues, fue una ardua tarea: horas de ensayos cotidianos, divididos por grupos, con los más chiquitos, con los más grandes, con los que tocaban instrumentos y, ya más cerca de la fecha, los ensayos generales.
Las jovencitas que hablarían al Papa, con la ayuda de las hermanas redactaron en español lo que querían decirle y también ellas practicaban a diario, llegaron a aprenderse el texto de memoria.

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Era nuestro deseo ofrecer un presente al Santo Padre. Quisimos obsequiarle un tríptico, tallado en madera y esta empresa no fue menos ardua. Buscamos un ebanista en Anjara y sus alrededores, en Amman… y no encontramos. Por tanto entregamos el trabajo a un carpintero cristiano de Anjara que estaba muy feliz de realizar este trabajo para Su Santidad. Le explicamos paso por paso lo que queríamos y él venía cada día a mostrarnos lo que iba realizando.

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El tríptico tenía en el centro la imagen de nuestra Señora del Monte, y a los costados un rosario de hilo, realizado por los niños de nuestros hogares con la inscripción: “Estas son las oraciones que diariamente elevan los niños del Hogar por Su Santidad y sus intenciones”, y del otro lado las fotos de todos los chicos de los hogares. Las puertas tienen tallada una flor de liz y en la parte superior del tríptico, se lee en árabe y en español, la cita “El Verbo se hizo carne”.
Días antes de la llegada del Papa, vinieron a Anjara, desde el sur de Egipto, dos sacerdotes coptos: Abuna Habib –párroco de El Badraman- y Abuna Boulus –párroco de Abu Jebel-, son las dos parroquias de donde han salido más vocaciones egipcias para nuestra Familia Religiosa. Vinieron también desde Egipto cuatro sacerdotes y dos seminaristas del IVE, para participar del encuentro con el Santo Padre.

Finalmente llegó el día esperado. El 24 de mayo a las 10.30 hs salía un primer grupo desde Anjara rumbo a Amman. Tres colectivos, portando en primer lugar a los 9 niños de nuestra Parroquia que harían su primera comunión en la Santa Misa presidida por el Papa, quienes impecables con sus túnicas blancas iban acompañados de sus familiares. Llegamos al estadio después de una hora y media de viaje. Los niños que harían su primera comunión ya tenían su lugar reservado muy cerca del altar y las hermanas pudimos ubicarnos en la primera fila, exactamente delante del altar.

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Durante las 3 hs en que esperamos la llegada del Papa, reinaba un clima de intensa alegría. Se encontraban presentes cristianos del Líbano, de Irak, de Palestina, de Egipto, saludamos también un grupo de varios argentinos que venían con un rabino judío, conocido personal del Papa.

Cuando el Santo Padre arribó al predio, recorrió diversos sectores saludando a los presentes y minutos antes de las 16:00 hs comenzó la Santa Misa. Todos nuestros sacerdotes presentes en el Estadio pudieron concelebrar la Misa con el Papa, ubicados en el mismo palco muy cerca de él y algunos de ellos distribuyeron la comunión durante la ceremonia.

A través de las parroquias, se habían distribuido 50.000 entradas para participar de la Santa Misa. Aproximadamente 1400 niños realizaron su primera comunión. Entre los concelebrantes, además de los Patriarcas y Obispos pertenecientes a diversos ritos, se encontraba también el Cardenal Mc Carrick.

En la homilía el Santo Padre, se refirió a la acción del Espíritu Santo que prepara, unge y envía, e hizo fuertes llamamientos en favor de la paz, expresó: “La paz no se puede comprar: es un don que hemos de buscar con paciencia y construir “artesanalmente” mediante pequeños y grandes gestos en nuestra vida cotidiana. El camino de la paz se consolida si reconocemos que todos tenemos la misma sangre y formamos parte del género humano; si no olvidamos que tenemos un único Padre del cielo y que somos todos sus hijos, hechos a su imagen y semejanza”.

Asimismo dijo: “renuevo mi vehemente llamamiento a la paz en Siria. Que cese la violencia y se respete el derecho humanitario, garantizando la necesaria asistencia a la población que sufre”.
Terminada la Santa Misa, varios de nuestros sacerdotes saludaron al Papa. El Santo Padre hizo un rápido recorrido por el estadio y abandonó el predio para dirigirse al Santuario de Magthas.
Ceremonia en el Santuario de Magthas

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Entre tanto el segundo grupo de hermanas, sacerdotes, niños y jóvenes partió de Anjara a las 15 hs rumbo al Santuario de Magthas para participar de la ceremonia que presidiría el Santo Padre a las 19 hs. Llegamos al Santuario luego de pasar por los numerosos controles de seguridad.

Mientras esperábamos la llegada del Santo Padre, el grupo de jóvenes de nuestra parroquia animaba con cantos a la asamblea que cada vez se hacía más numerosa.

Cuando el Santo Padre llegó al lugar del Bautismo del Señor, luego de rezar unos minutos ante el Río Jordán -donde fue bautizado Nuestro Señor y se manifestó la Santísima Trinidad-, ingresó solemnemente en la Iglesia del Magthas, aún en construcción. Los aplausos y vivas se sucedían dando acogida al Vicario de Cristo que llegó acompañado por el príncipe Ghazy Ibn Mohammed.

Luego de la Lectura del Evangelio, el Santo Padre pronunció unas palabras en las que exhortó con fuerza al cese de la violencia, citando a la lacerada Siria que lleva ya tres años de guerra. Afirmó también que la raíz de este mal es el odio, la codicia del dinero en la fábrica y venta de armas, responsabilizó a los que están detrás del conflicto alimentándolo con la provisión de armas e invitó a rezar por estas personas para que se conviertan.

Dijo que la solución sólo puede venir del diálogo y de la moderación, de la compasión por quien sufre, de la búsqueda de una solución política y del sentido de la responsabilidad hacia los hermanos.

Seguidamente hicieron pasar a nuestros niños para dedicar una canción al Santo Padre, luego de unos minutos en que finalmente logramos acomodarlos, entonaron con todas sus fuerzas la “Salve Rociera” tantas veces ensayada durante las últimas semanas. (Ver Video AQUI)

A continuación, otro canto de las niñas del Hogar “San Vicente de Paul”, guiadas por una religiosa franciscana. Y luego comenzaron diversos testimonios de jóvenes y niños:
-una joven enferma de cáncer quien quiso seguir con sus estudios y los culminó sacando el tercer promedio de los estudiantes de toda Jordania; -un niño que sufre de leucemia; -una doctora discapacitada que dio su testimonio desde su silla de ruedas. A este punto el Santo Padre bajó del escenario para saludarla; la asamblea desbordó el cordón de seguridad y rodearon al Santo Padre: todos querían tocarlo y saludarlo; por este motivo la ceremonia finalizó allí sin poder concretarse otros testimonios como el de Cristina, de nuestro Hogar, quien hablaría al Papa en español y el de una señora musulmana refugiada proveniente de la ciudad de Homs, Siria.

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Ante esta situación nos dirigimos rápidamente a la salida del Santuario, por donde pasaría el Santo Padre, con nuestro regalo que debíamos entregarle luego del testimonio de Cristina. Allí estaban el P. Hugo Alaniz, Tareq –un joven de nuestro hogar- con el regalo en mano, la M. Contemplación y Ezequiel un joven padre de familia argentino que trabaja en Jordania. Este último con mate y termo en mano.

Cuando el Santo Padre estuvo frente a nosotros, el P. Hugo le ofreció un mate, que el Papa aceptó con gusto. Mientras el Santo Padre tomaba el mate, el Padre le explicaba el regalo. Luego la M. Contemplación le pidió la bendición, el Santo Padre la tomó de la cabeza, la bendijo y le dijo: “están haciendo cosas muy buenas sigan así”…En la fila se encontraban más hermanas y niñas que también lo saludaron.

Para todos nosotros ha sido un motivo de gran alegría la visita del Santo Padre, hemos encomendado a Dios los frutos de la misma para que puedan concretarse los deseos del Papa y de tantos hombres de buena voluntad que anhelan fervientemente la paz en estos países de Oriente Medio. Quiera Dios y Su Santísima Madre que la presencia del Vicario de Cristo en estas tierras impulse el trabajo de quienes tienen la responsabilidad de decidir los destinos de las naciones y quieran aunar esfuerzos en favor de la paz y de la solidaridad tal como lo ha pedido el Papa: “Me dirijo a la comunidad internacional para que no deje sola a Jordania ante la emergencia humanitaria que se ha creado con la llegada de un número tan elevado de refugiados, sino que continúe e incremente su apoyo y ayuda”.

Servidoras en Jordania

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