jf1En la fuerte tempestad, la barquilla que anhela el puerto seguro es el blanco de las mil bravuras y acechanzas marinas. En la eléctrica tormenta, el picacho que hiere el cielo, es el blanco de los centellantes rayos que rajan las piedras. En la encarnizada batalla, el rey es el blanco de los cientos enemigos que ansían su muerte. En los claustros religiosos, el consagrado es el blanco de todas las tentaciones. Y hoy, en el mundo en que vivimos, la familia es el blanco de los más acérrimos ataques y encarnizados asaltos.

Sus enemigos la cercan y la combaten. Penetran en quintas columnas y conviven en su mismo hogar. Desde adentro y desde afuera. Los enemigos no descansan porque quieren aniquilar la raíz del hombre, el sustento de la sociedad, el amparo de los niños, y el seguro de los ancianos. Y quieren destruirla porque es vivo reflejo del Amor Trinitario, porque es claro espejo del hogar de Nazaret. Porque odian al hombre y en él al Dios hecho Hombre.

Mueren las familias y se destruye la sociedad. El orden natural es corrompido y el hombre se pierde en el abismo de su propia existencia.

Tarea urgente es la de salvaguardar la familia, para poder llevar los hombres a Dios y mostrar Su imagen en este mundo. Porque es ella la « “célula fundamental de la sociedad” y el “lugar primario de humanización”. La Iglesia está profundamente convencida de ello, sabiendo perfectamente que “el futuro de la humanidad pasa a través de la familia”»[1]

Es por esto que como ya venimos haciendo hace muchos años, organizamos en San Rafael, la Jornada de las Familias. Jornada que quiere brindar a las mismas familias las armas necesarias para afrontar todas sus dificultades y para poder salir airosa de todos los ataques que el mundo de hoy le presenta.

Este año fue la XVIIº y se realizó en nuestro seminario el día 17 de noviembre. Muchas de las familias llegaron el día anterior a las que se le hizo un tour por nuestros Hogares de Caridad. El mismo sábado a la noche tuvimos la gracia de que cinco seminaristas hicieron sus votos perpetuos. Muchas de las familias pudieron participar de la ceremonia, quedando muy edificadas.

El día domingo, la plenaria principal estuvo a cargo del R. P. Dr. Miguel Ángel Fuentes, quien habló en la misma acerca de la «Enseñanza católica sobre el matrimonio». Dio las normas fundamentales de la Iglesia sobre el matrimonio, el divorcio, etc. Todos quedaron muy contentos por la claridad y el vasto conocimiento del padre.

Hubieron también cinco talleres a cargo de algunos sacerdotes y de laicos docentes.

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A la tarde tuvimos la Santa Misa, presidida por el  P. Gabriel Zapata, Superior Provincial. Luego se pudo participar en la Marcha “San Rafael por la Familia”, organizada por el CIDEPROF. De este modo hacemos presente en las calles a la familia para que no se le sean quitados los derechos más fundamentales. Para que se proteja la vida de los no nacidos y de los ancianos. Para que vuelva a reinar Cristo en la sociedad.

Y a la noche, se hizo la tradicional cena de los hermanos religiosos. Cantos, fogones, divagues y demás; y de telón de fondo una inmensa alegría…

Agradecemos inmensamente a Dios que nos permite hacer estos apostolados, tan propios de nuestro carisma. Le agradecemos porque nos permite trabajar para su causa, defendiendo el blanco de todos los ataques del mundo moderno, protegiendo a la barca de la familia en la fuerte tempestad.

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[1] Directorio de Evangelización de la Cultura.

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