El pasado mes de abril pude peregrinar con nuestras hermanas de la comunidad de Madrid al Santuario de la Gran Promesa del Sagrado Corazón en Valladolid y quisiera compartir algo de esta historia con ustedes[1].

Normalmente, al pensar en el Sagrado Corazón se lo relaciona con Francia y con las apariciones a Santa Margarita María de Alocoque. Con esta crónica, quisiera referirme a un segundo momento de esta devoción y que está relacionado con la Corona de España y el Nuevo Mundo.

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América española y España en el siglo XVIII (1711-1735)

Luego de los acontecimientos en Parey-le-Monial con la revelación del Sagrado Corazón hecha a Santa Margarita de Alacoque el 16 de junio de 1675 y la ayuda de su director espiritual, el jesuita San Claudio de la Colomibiere, para la propagación de esta nueva devoción, el mismo Sagrado Corazón quiso usar otro vehículo para propagar su culto en los Reinos de España, en donde no estaba aún tan difundida esta devoción. Este segundo momento tuvo lugar en Valladolid y están relacionados con la vida del jesuita Beato Bernardo de Hoyos.

Origen de la devoción al Sagrado Corazón

El mismo Beato Bernardo de Hoyos en su libro “el tesoro escondido”, al cual me referiré más abajo, hace una síntesis del culto al Sagrado Corazón y habla sobre lo profetizado acerca de este culto para los tiempos modernos. El beato conecta desde el evangelista San Juan a Santa Gertrudis y desde allí hasta “los tiempos presentes”, es decir aquellos de Santa Margarita en 1675 y los suyos en 1733.

El Beato Bernardo sintetiza su culto con las siguientes palabras:

«Casi cuatro siglos antes que fuese conocido este culto, fue profetizado. El caso fue: Quejábase amorosamente Santa Gertrudis, Esposa regalada de Jesucristo (que floreció habrá cerca de 500 años), de que San Juan Evangelista no nos hubiere declarado en su Evangelio las excelencias, riquezas, prerrogativas y finezas del Corazón amantísimo de Jesús; pues cuando se recostó en su divino pecho, las conoció profunda y distintamente. Aquí la respondió el Sagrado Evangelista: que el manifestar a la Iglesia los tesoros, que el Eterno Padre depositó en este Corazón divinísimo, “estaba reservado por la Divina Providencia para los tiempos futuros, en los cuales, oyendo los milagros de su amor, el mundo envejecido se renueve, encendiéndose su resfriada caridad en el fuego ardiente del Amor Divino”.

Esta profecía parece ha empezado ya a cumplirse; y los tiempos futuros tanto antes anunciados, parece ser los presentes: pues desde los fines del siglo pasado se ha empezado a extender por varias partes del orbe cristiano el suavísimo culto del deífico Corazón de Jesús; quien, para enriquecer su Iglesia con celestiales gracias, le ha descubierto y promovido por sí mismo con circunstancias maravillosas …

En estas amantes ansias se hallaba la V. Margarita, cuando la favoreció el Señor con una visión maravillosa. …

Un día de la infraoctava de la fiesta del Corpus, estando en oración delante del Santísimo Sacramento, fui sobremanera llena de celestiales gracias de mi Señor. Deseando yo entonces ardientemente ofrecer algo a su Majestad según mi pequeñez por tan inestimables beneficios, me dijo el Señor: Nada puedes hacer, que me sea más agradable, como ejecutar lo que tantas veces te he mandado; entonces descubriendo su sacrosanto Corazón, añadió: Ves aquí mi Corazón: aquel Corazón tan abrasado en amor de los hombres, que no omitió cosa alguna para declararlos su infinito amor, hasta agotar, y consumir del todo sus fuerzas y vitales espíritus. Pero la mayor parte no sólo no se muestran agradecidos, sino que me desprecian y me hieren en este Misterio de Amor con injurias y afrentas; y el mayor dolor es, que padezco estas injurias y ultrajes aun de las personas que me están especialmente consagradas. Por lo cual te ordeno que el Viernes inmediato a la octava de la festividad del Corpus se dedique particularmente al culto de mi Corazón; en el cual día comulgando, se compensen de alguna manera las injurias cometidas contra mi Corazón amante en el Sacramento del Altar; especialmente en los días que estoy expuesto a la veneración de los fieles. Y te empeño mi palabra, que mi Corazón se derramará en copiosos influjos de su amor, llenando de celestiales gracias a cuantos le rindieren este culto y procuraren que otros también se le rindan”.

“Siguiendo la doctrina de la “Harietis aquas” de Pío XII, la fuente de la devoción al Corazón de Jesús se encuentra en la Sagrada Escritura, tanto en el Antiguo como, sobre todo, en el Nuevo Testamento. El papel de Santa Margarita fue el de hacer caer en la cuenta a la Iglesia del enorme tesoro que se encerraba en esta devoción al Corazón de Cristo. No en vano se la ha llamado la Evangelista del Sagrado Corazón[2].

Se trata de un culto que la divina Sabiduría reservó para inflamar en su amor al mundo resfriado por la herejía jansenista. Así como fueron elegidos los apóstoles para dar a conocer al mundo el amor de Cristo por su pasión, muerte y resurrección, así eligió a estos nuevos apóstoles del tiempo moderno para dar a conocer este divino culto a su Sagrado Corazón[3].

Contexto histórico del Beato Bernardo de Hoyos

En Francia, la devoción se había extendido gracias a la obra de Santa Margarita Maria y de San Claudio de la Colombière. El Sagrado Corazón había pedido a Santa Margarita que el Rey consagrase toda Francia a su corazón pero el rey no hizo esta consagración. Sin embargo, años después un descendiente suyo, Luis XVI, estando ya en prisión, hizo un voto por el que consagraba al Divino Corazón su persona, su familia y todo su pueblo.

En España, la obra de propagación del culto estaba todavía en sus inicios. Durante toda la vida del Beato Bernardo reinaba en España y en la América española el rey Felipe V, de la familia Borbón, que era nieto del Rey de Francia Luis XIV (rey de la época de Santa Margarita María). El rey Felipe V, fue favorable a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. En una carta fechada el 10 de marzo de 1727, pide al Papa Benedicto XIII “para todos mis Reinos y Dominios, Misa y Oficio propio” del Sagrado Corazón de Jesús. Firmaba esta carta “Don Felipe por la gracia de Dios, Rey de las Españas, de las dos Sicilias, de Jerusalen, etc, que sus Santos pies y manos besa“. La expresión “Rey de las Españas” ser refiere a España, la América española y Filipinas.

 Vida del Beato Bernardo de Hoyos

beato-bernardo-de-hoyosEl Beato Bernardo Francisco de Hoyos nació en Torrelobatón (España) en 1711. A los 10 años fue a estudiar en el colegio de los jesuitas de Medina del Campo, y a los 11 años al colegio de los jesuitas de Villagarcía de Campos. A los 14 años, con el permiso de su familia, fue admitido en el Noviciado de los jesuitas en Villagarcía de Campos. Terminó el Noviciado con casi 17 años, y emitió los votos simples perpetuos. Desde los 17 hasta los 20 años, Bernardo estudió Filosofía en el colegio de los Santos Pedro y Pablo en Medina del Campo. A los 20 años Bernardo comenzó los estudios de Teología en el colegio de San Ambrosio de Valladolid. A los 21 años recibe del Sagrado Corazón la “gran promesa” y comienza a trabajar por esta causa.

A los 23 años le correspondía a Bernardo comenzar el cuarto curso de Teología, y aunque no tenía edad para ordenarse, sus superiores pidieron dispensa para que pudiese hacerlo durante ese curso, y así con esta dispensa pudo ordenarse de Diácono. Poco después se ordenó de Presbítero, y unos días después celebró la Primera Misa en el colegio de San Ignacio de Valladolid.

En 1735, a los 24 años de edad, solo algunos meses después de su ordenación sacerdotal, sobrevino una epidemia de tifus. Bernardo y otros compañeros se ofrecieron para servir a los enfermos. Así contrajo la enfermedad de tifus y falleció habiendo recibido la Unción y el Viático. El 12 de enero de 1996, el Papa Juan Pablo II leyó el decreto en el que se declaraban las virtudes en grado heroico del P. Bernardo Francisco de Hoyos. Fue beatificado en Valladolid el 18 de abril de 2010.

El Padre Bernardo de Hoyos y la Gran Promesa: ‘Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes’

Estando en Valladolid en 1733, cuando Bernardo tenía 21 años, recibió una carta de su amigo Agustín Cadaveraz que era sacerdote jesuita y profesor de Gramática en Bilbao. Al Padre Agustín le habían pedido un sermón para la octava de Corpus y recordaba que en Valladolid había leído un libro escrito en latín cuyo título era ‘De cultu Sacratissimi Cordis Iesu‘, del jesuita P. José de Gallifet, sobre la devoción al Corazón de Jesús (el padre Gallifet había sido discípulo de San Claudio de la Colombière teniéndolo como director durante el tiempo final de la vida del santo que transcurrió en Lyon). Para preparar el sermón, el padre Agustín le pedía a Bernardo que copiase determinados fragmentos de ese libro y que se los enviase. Bernardo tomó el libro de la biblioteca y lo llevó a su habitación para copiar los párrafos pedidos. Esto es lo que relata Bernardo a su director espiritual, el Padre Juan de Loyola:

“Yo que no había oído jamás tal cosa, empecé a leer el origen del culto del Corazón de nuestro amor Jesús, y sentí en mi espíritu un extraordinario movimiento fuerte, suave y nada arrebatado ni impetuoso, con el cual me fui luego al punto delante del Señor sacramentado a ofrecerme a su Corazón para cooperar cuanto pudiese a lo menos con oraciones a la extensión de su culto”.

“No pude echar de mí este pensamiento hasta que, adorando la mañana siguiente al Señor en la Hostia consagrada, me dijo clara y distintamente que quería por mi medio extender el culto de su Corazón Sacrosanto, para comunicar a muchos sus dones por su Corazón adorado y reverenciado, y entendí que había sido disposición suya especial que mi Hermano el P. N. (P. Agustín de Cardaveraz) me hubiese hecho el encargo para arrojar con esa ocasión en mi corazón estas inteligencias. Yo, envuelto en confusión renové la oferta del día antes, aunque quedé algo turbado, viendo la improporción del instrumento y no ver medio para ello”.

“Todo el día anduve en notables afectos al Corazón de Jesús, y ayer estando en oración, me hizo el Señor un favor muy semejante al que hizo a la primera fundadora de este culto, que fue una Hija de Nuestro Santo Director (San Francisco de Sales) la V. M. Margarita Alacoque, y lo trae el mismo autor en su vida al núm. 32. Mostróme su Corazón todo abrasado en amor, y condolido de lo poco que se le estima. Repitióme la elección que había hecho de este su indigno siervo para adelantar su culto, y sosegó aquel generillo de turbación que dije, dándome a entender que yo dejase obrar a su providencia, que ella me guiaría, que todo lo tratase con V. R. (el P. Juan de Loyola) que sería de singular agrado suyo, que esta Provincia de su Compañía tuviese el oficio y celebrase la fiesta de su Corazón, como se celebra en tan innumerables partes”.

“El Domingo pasado (dice) inmediato a la fiesta de nuestro San Miguel, después de comulgar, sentí a mi lado a este Santo Arcángel que me dijo cómo en el extender el culto del Corazón de Jesús por toda España, y más universalmente por toda la Iglesia, aunque llegará día en que suceda, ha de tener gravísimas dificultades, pero que se vencerán, que él, como príncipe de la Iglesia, asistirá a esta empresa; que en lo que el Señor quiere se extienda por nuestro medio, también ocurrirán dificultades, pero que experimentaremos su asistencia”.

“Después de esto quedé un poco recogido, cuando por una admirable visión imaginaria, se me mostró aquel Divino Corazón de Jesús todo arrojando llamas de amor, de suerte que parecía un incendio de fuego abrasador de otra especie que este material”.

“Agradecióme el aliento con que le ofrecí hasta la última gota de mi sangre en gloria de su Corazón, y para que yo experimentase cuán de su agrado es esta oferta, por lo mucho que se complacía en los deseos solos, que yo tenía de extender por el mundo, cerró y cubrió mi corazón miserable dentro del suyo, donde por visión intelectual admirable vi los tesoros y riquezas del Padre depositadas en aquel sagrario, el deseo y como ímpetu que padecía su corazón por comunicarlas a los hombres, el agrado en que aprecien aquel Corazón, conducto soberano de las aguas de la Vida, con otras inteligencias maravillosas en que por modo más especial entendí lo que San Miguel me había dicho. Pues las dulzuras, los gozos, suavidades y celestiales delicias que allí inundaron mi pobre corazón sumergido en aquel océano de fuego de amor, sólo el mismo Jesús lo sabe, que yo no”.

……………..

“Desde este punto he andado absorto, y anegado en este Divino Corazón; al comer, al dormir, al hablar, al estudiar y en todas partes no parece palpa mi alma otra cosa que el Corazón de su amado, y cuando estoy delante del Señor Sacramentado, aquí es donde se desatan los raudales de sus deliciosísimos favores, y como este culto mira al Corazón Sacramentado, como a su objeto, aquí logra de lleno sus ansias amorosas”.

……………….

Sagrado-corazon“Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí sólo, sino para que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos, y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aun memoria parece hay de ella, me dijo Jesús: ‘Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes’ “.

Esta es la que se ha llamado “la Gran Promesa”. Aparece escrita en la bóveda del Santuario nacional de Valladolid, rodeando la circunferencia de la misma.

Trabajo del Beato Bernardo por extender el culto al Sagrado Corazón

El Padre Juan de Loyola, director espiritual del Beato Bernardo, escribe un libro sobre la vida de su dirigido llamado “Vida del V. y angelical joven P. Bernardo Francisco de Hoyos de la Compañía de Jesús“. El libro lo escribe apenas transcurridos cuatro años de su muerte y teniendo como material de trabajo los mismos cuadernos y escritos de su dirigido. Allí cuenta de modo directo cómo el Beato Bernardo, siendo seminarista, trabajó por cumplir el pedido del Sagrado Corazón:

«Viendo su corazón tan inflamado en las llamas del Sagrado Corazón de Jesús, quiso encender el mismo fuego de amor divino en otros muchos corazones. Arrojóle en el de sus Directores, conocidos y espirituales amigos jesuitas con feliz suceso. No hubo uno sólo de muchos a quienes inspiró esta devoción y comunicó sus ardores, que no abrazase el culto del Sacrosanto Corazón de Jesús. Yo admiré (escribe el P. Juan de Loyola) como prodigio este sagrado ardor con que hombres doctos, prudentes, autorizados y de superiores talentos se dejaron mover de un niño a una devoción nueva y desconocida. Entre estos jesuitas hubo Provinciales, Rectores, Maestros, Predicadores, Misioneros, en fin los primeros hombres de nuestra Provincia de Castilla. Pero como el Sagrado Corazón respiraba sus llamas y ardores por la boca y pluma de nuestro joven, no podía resistir la prudencia y sabiduría humana. (libro 3 capítulo 1)

Luego que vio Bernardo también lograda y recibida su santa y nueva devoción, emprendió por medio de sus confidentes jesuitas inflamar toda España y el Nuevo Mundo en el mismo sagrado incendio de su devoción. Por sí mismo podía hacer muy poco, hallándose Hermano estudiante: no obstante inspiraba este amable culto a cuantas personas trataba. (libro 3 capítulo 1)

El mismo Corazón de Jesús se le mostraba y al mismo tiempo alentaba su espíritu, y le mandaba alentase en su nombre a los que empezaban a propagar su culto. “Dí a tu P. N. (el P. Juan de Loyola) que prosiga (le dijo el Señor un día). Yo cumpliré mi promesa (ésta es la que hizo a la V. Margarita), de derramar los influjos de mi Corazón sobre los que le honrasen y procurasen que otros le honren, y me serán agradables sus trabajos” (libro 3 capítulo 1).

En sus pocos años de vida escribió varios centenares de cartas principalmente a su director espiritual el P. Juan de Loyola, así como escritos espirituales, apuntes y sermones.

En una carta del día 28 de Octubre de 1733, Bernardo de Hoyos decía: En la acción de gracias después de haber comulgado “pedí la extensión del Reino del mismo Corazón sagrado en España, y entendí que se me otorgaba. Y con el gozo dulcísimo que me causó esta noticia quedó el alma como sepultada en el Corazón divino, en aquel paso que llaman sepultura. Muchas y repetidas veces he sentido estos asaltos de amor en estos días, dilatándose tanto en deseos mi pobre corazón que piensa extender en el Nuevo Mundo el amor de su amado Corazón de Jesús, y todo el universo se le hace poco”.

Propagación en España-El libro del tesoro escondido

tesoro escondidoBernardo de Hoyos es considerado el principal apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España. Según las enseñanzas del Sagrado Corazón, Bernardo piensa en la elaboración de un pequeño libro. Dado que él era solo seminarista, encarga a su director espiritual, el Padre Juan de Loyola, que lo publique bajo su nombre, para dar mayor autoridad al tema tratado. El diseñará las líneas maestras del librito, de modo que puede decirse con verdad que el verdadero autor del Tesoro escondido es el P. Hoyos, aunque el redactor, como tal, fuese el P. Juan de Loyola.

La primera edición se publicó en Valladolid en el año 1734, luego Barcelona 1735, Madrid 1736, y hasta ocho ediciones en pocos años. El Señor Jesús dijo a Bernardo de Hoyos que “los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón”.

Con relación al librito del Tesoro, escribe así el P. Loyola: “El mismo P. Bernardo le corrigió, hizo copiar a su gusto y cuidó de la primera impresión. Si ha hecho o hiciere algún fruto en las almas, se debe a los fervorosos afectos con que le puso y, digámoslo así, le imprimió muchas veces en la celeste oficina del Corazón sacratísimo de Jesús, viendo en este espejo muchos sucesos futuros del libro, y gozando singulares favores al tiempo de ofrecerle impreso al Corazón sagrado en el Santísimo Sacramento del Altar. Pero díganos el mismo P. Bernardo con su pluma absorta en las delicias del cielo, lo que le pasó al tiempo de su oferta. “Quiso el buen Jesús, dice, que repitiese la oferta con mayor solemnidad (habíale ofrecido antes al Señor); porque, al tiempo de comulgar, se me manifestó Jesús por una maravillosa visión con su Corazón sacrosanto abierto, y convertido todo en un soberano incendio. Acompañábanle su Santísima Madre, los tres Santos amantes discípulos del Corazón Sagrado, y no faltó nuestro glorioso Padre San Ignacio, con el V. P. La Colombière. Por otro lado estaban la V. Madre Margarita y Santa Gertrudis, tan interesadas en el sagrado culto, con Santa Teresa y Santa María Magdalena de Pazzis, a las cuales había hecho yo una novena, encomendándolas el asunto del Corazón Sagrado. Aquí, delante de tantos cortesanos del cielo y amigos nuestros, hizo segunda vez mi alma la oferta del librito, el cual miró el dulcísimo Jesús con mucho agrado”. Y concluye al final del capítulo: “…éstos son algunos de los sólidos frutos de santidad que han producido y cada día producen los favores y revelaciones que el Sagrado Corazón de Jesús hizo al P. Bernardo”.

La Consagración de España y el Cerro de los Ángeles

Puede verse un triunfo de los esfuerzos realizados por el Beato Bernardo por propagar esta devoción en el monumento que España dedicó al Sagrado Corazón, construido durante el reinado de Alfonso XIII, y en el hecho de que el 30 de mayo de 1919 el mismo rey consagró España al Sagrado Corazón de Jesús, con toda solemnidad, ante este monumento en el Cerro de los Ángeles. El lugar elegido para este monumento fue el centro geográfico de la península, cerca de Madrid: “Para el emplazamiento… el Cerro de los Ángeles por muchas razones, y entre ellas por cerro-de-los-angelesla circunstancia de hallarse situado en el centro geográfico de la Península, o sea, en el punto en que se cortan dos líneas diametrales trazadas desde el cabo Ortegal hasta el de Palos, y desde el de Creus al Espichel. La elevación del Cerro permite divisar perfectamente desde muchos puntos de Madrid y de sus alrededores…”. (Revista “La Semana Católica”, n.17, año 1900).

Sagrado-corazon-espanaLas obras comenzaron en 1916 y estuvieron concluidas en 1919. En el pedestal dos Ángeles sostienen el escudo de España, y encima un bajorrelieve de la Inmaculada Concepción. Debajo de la imagen del Sagrado Corazón, una inscripción que dice: “Reino en España”, en referencia de las palabras del Sagrado Corazón de Jesús al Beato Bernardo de Hoyos:

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El rey Alfonso XIII consagra España al Sagrado Corazón en 1919

“Reinaré en España y con más veneración que en otras muchas partes”. Algo más arriba del Altar, en una lápida de mármol, está escrito:”España, al Corazón de Jesús”.

Humanidad santificadaGrupo escultórico en la base, a la izquierda del monumento. Representa a la “Humanidad santificada”. De izquierda a derecha están: San Juan Evangelista, el discípulo amado de Jesús, cuyo corazón latió junto al de Jesús en la Ultima Cena; Santa Gertrudis, monja benedictina precursora del apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, arrodillada en actitud de oración; Beato Bernardo de Hoyos, jesuita, a quien el Señor hizo la promesa de que su Sagrado Corazón reinaría en España con más veneración que en otras muchas partes; Santa Teresa de Jesús, la Mística Doctora española, de pie, con una pluma en la mano; San Francisco de Asís, un modelo de amor a Jesús, quien le hizo tan semejante a Sí, que le imprimió las cinco llagas; San Agustín, el sapientísimo obispo tan enamorado del amor de Jesús; y Santa Margarita María de Alacoque, religiosa de la Visitación, elegida por Dios para propagar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que está arrodillada con las manos extendidas.Humanidad-santificada

Grupo escultórico en la base, a la derecha del monumento. Representa a la “Humanidad que tiende a santificarse”, que tiene un sentimiento o actitud de amor al Sa grado Corazón de Jesús.

El Cerro de los Ángeles sufrió, heroicamente, durante la persecución religiosa en España. El monumento al Corazón de Jesús fue destruido el 7 de agosto de 1936, primer viernes de mes. El Corazón se conserva intacto en el convento de las Carmelitas Más tarde fue remplazado por uno nuevo que es réplica de la anterior,  aunque de mayor tamaño y comenzó a edificarse en 1944. La imagen del Sagrado Corazón de Jesús (11,50 m.) y su pedestal (26 m), fue inaugurado en el año 1965. Diez años más tarde, en 1975, se inauguraba la cripta, obra no existente en el proyecto anterior. El actual tiene cuatro grupos escultóricos. Los dos grupos de la parte delantera son repetición, aunque de distinto estilo y orden de las figuras, de los que existían en el Monumento antiguo: la Iglesia militante y la Iglesia triunfante. Los dos grupos de la parte posterior representan la España defensora de la fe y la España misionera.

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La Madre Maravillas y el Cerro de los Ángeles

madre-maravillas-cerro-de-los-angelesEn el mes de junio de 1923, por inspiración divina, Santa Maravillas de Jesús, concibió la idea de fundar un convento en el Cerro de los Ángeles, con el fin de acompañar al Sagrado Corazón de Jesús en su soledad y pedir por la salvación de las almas. Ella y tres hermanas más formaron la primera comunidad que fue originariamente instalada en Getafe, hasta que se terminaron las obras del convento, del que se puso la primera piedra el 12 de abril de 1925. Pascua de Resurrección.

Durante la persecución religiosa en España a partir de 1931 pasaba todas las noches muchas horas orando desde su Carmelo, contemplando el monumento al Sagrado Corazón, y solicitó y obtuvo permiso del papa Pío XI para salir con su comunidad, exponiendo sus vidas, si llegara el momento de defender la sagrada imagen, en caso de ser profanada. En julio de 1936 las Carmelitas fueron expulsadas de su Convento y llevadas detenidas a las Ursulinas de Getafe. Después se refugiaron en un piso en la ciudad de Madrid. En 1937 la Madre pudo salir con su comunidad de Madrid y, pasando por Lourdes entró en España para instalarse en el abandonado “desierto” de Las Batuecas (Salamanca), que había podido adquirir antes de la guerra. Allí y a petición del obispo de Coria-Cáceres fundó un nuevo Carmelo. En marzo de 1939 pudo volver a recuperar, totalmente destruido en la guerra, el de El Cerro de los Ángeles, donde fue elegida nuevamente priora. En este tiempo dio testimonio de fe, heroísmo y fortaleza, prudencia y serenidad y de una extraordinaria confianza en Dios. Nos dejó escrito: “Quisiera yo poder, a costa de cuanto fuera necesario, transformar las ofensas que en el mundo se cometen, en gloria, amor y consuelo para el Corazón de mi dulcísimo Jesús. ¡Quisiera tanto amarle de veras y glorificarle! A pesar de mi pobreza me da el Señor un vivo deseo de esto, de borrar, si pudiera, todas las ofensas que se le hacen y de sufrir, pareciéndome esto lo más deseable de este mundo”.

Pidamos por intercesión de estos grandes Santos que entregaron sus vidas para consolar al Corazón de Cristo, la gracia de ser fieles a lo que su Corazón quiere de nosotros: «Jamás debemos dejar de considerar todo el inagotable tesoro de virtudes del Corazón hipostático de Jesús. Contemplar ese venero riquísimo, y no querer salir de allí, debe ser el timbre de honor, la señal distintiva, de nuestro Instituto» (Directorio de Espiritualidad, 75)

Hna. Maria de Montserrat
3 Junio 2016-Solemnidad del Sagrado Corazón

[1] Me baso en la documentación que ofrece el sitio dedicado al Beato Bernardo de Hoyos. Cf. http://www.bernardo-francisco-de-hoyos.info/

[2] Cf. http://www.bernardo-francisco-de-hoyos.info/vida_libro3c1.htm#_ftn30

[3] Cf. Jaegher, Confianza, cap.IX.

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