Querida Familia Religiosa:

En pocas líneas queremos compartir con todos lo que fue el primer Campamento de Verano de la única parroquia de nuestra hermosa isla de Jinmen. Fueron sólo cinco días, pero muy intensos, desde el 12 al 17 de julio pasado.

Las dos comunidades de hermanas de Taiwán hicieron también la misma actividad en la misma semana, así que estábamos todas ocupadas. Cuando todo acabó, fue muy gracioso recibir de las otras comunidades fotos de las actividades porque parecía una competencia para ver en qué actividad los chicos de divirtieron más.

En nuestra actividad participaron 19 niños, de 8 a 13 años, de los cuales sólo una niña era católica. Se comenzaba por la mañana con los “Buenos Días”, donde se les hablaba de Dios, de Nuestra Señora, de la Iglesia. Después pasaban a una sala donde se les proyectaba, en dibujos animados, alguna parábola, como para que aprendieran algo bueno, sobre todo a hacer el bien. Luego tenían una hora de juegos; otra hora para aprender inglés, pero jugando, no clases como en la escuela, sino más “relajado”. Almuerzo, y después una hora para hacer las tareas de la escuela (algunas mamás pidieron si podían tener un tiempito para esto porque en la escuela dan harta tarea en las vacaciones), al cabo de las cuales venían los juegos, que tomaban el resto de la tarde; merienda a las 16:30, y partían a sus casas a las 17:00.

La verdad es que estuvo muy lindo, los niños se divirtieron muchísimo. Una de las hermanas contó que uno de los niños dijo el primer día: “Cuando vine al campamento sabía en mi corazón que me iba a aburrir mucho, pero no, la pasamos muy divertido”; otros nos preguntaban si el año que viene también ibamos a hacer esta actividad. Los papás nos decían que la hiciéramos más larga, no sólo cinco días. Para cerrar el último día fuimos a un camping con todos los niños y algunos fieles a comer asado. Mientras los fieles asaban, los niños jugaban con globos de agua, así que se imaginarán el griterío. Estuvo muy divertido y volvieron, mejor: volvimos a casa muertos de cansancio.

Una cosa destacable fue la ayuda de los fieles, ayudaban en la cocina. Fueron incondicionales. Nosotras les felicitábamos, y ellos estaban admirados de nosotras porque estábamos todo el tiempo jugando con los niños. Fueron cinco días muy intensísimos.

Esperamos no haberlos aburrido, pero antes de terminar, otra anécdota. En uno de los buenos dias, se les habló de Dios Creador, cómo hizo el sol, la luna, las estrellas. Se les trató de explicar que crear era sacar de la nada, cuando terminaron los Buenos Días, uno de los chicos más grandes, preguntó quién creó a Dios. Entonces había que decirle que Dios es el Ipsum Esse Subsistens que existe desde siempre, pero ahí ya entraba la fe. Quién sabe si en un futuro este niño se hace católico. Ya se sembró una semillita.

M. María de la Consolación.

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