Querida Familia Religiosa:

El fin de semana pasado, del 8 al 10 de junio, tuve la oportunidad de acompañar a un Seminarista menor, Esteban Velásquez, a su ciudad natal para ser Confirmado junto con sus antiguos compañeros y amigos del Catecismo. Esteban entró al Menor en marzo de este año y se había estado preparando para este día.

Creo que es justo contarles 5 cosas de este pequeño viaje (dejando de lado las Confirmaciones que no necesitan ser contadas), para dar gracias a Dios y a los responsables de cada bien.

Lo primero es que pude estar bastante con la Hna. Bien-Venida (106 años de edad): creo que Dios la ha puesto allí como “una presencia” en Angol de nuestro Espíritu y Carisma. Cuando se siente bien, atiende a mucha gente, aconseja, da testimonio de la alegría de estar con Dios. Yo presencié muchos frutos que se siguen de su apostolado. ¡Cuántas vocaciones saldrán de allí!

instituto verbo encarnado

En segundo lugar, pude entablar una amistad con el párroco de Cristo Rey, una de las 4 parroquias de Angol, que gentilmente me cedió la Misa de las 12hs el Domingo. El  P. Sandro Leonelli trabaja mucho con jóvenes y se lo ve celoso por su bien… y por las vocaciones. ¡Hermoso poder encontrar amigos en tan gran empresa de fomentar más trabajadores para la cosecha! Dios sabe para qué bienes hace estas cosas. En la Misa bastó presentarme como “de la misma Congregación del P. Juan Bautista y de Bien-Venida” para que la gente se haya dispuesto tan bien que “fue muy linda la Misa, padre: el sermón, los cantos, etc”. Eso demuestra que la buena disposición es lo principal.

Parte de los frutos de la misa, que la gente aprovechó de tan buena gana, fue el caso de Miguel y Carmen; una parejita que tiene una panadería desde hace unos meses en Angol (vivían antes en Santiago). Los atrajo el buen ejemplo de los angolinos[1], especialmente el de su madre y las amigas “las chiquillas”. El Domingo a la noche me pidió que le bendijera el local y luego charlamos en familia. Me impresionó porque Miguel me repitió el Evangelio y el sermón perfectamente, y sacando conclusiones para su vida, pero con mucha luz y decisión. Qué hermoso es ver cómo la tierra estaba dispuesta. Rezo por su perseverancia.

La cuarta cosa es el apostolado con el JIVE (Juventud del IVE); un grupo de 10 varones, al cual pertenecía Esteban, grupo que nace siguiendo el Espíritu y carisma del instituto, este grupo fue fundado por el P. Juan Bautista, algunos son amigos del catecismo y otros son monaguillos del  P. Sandro. El JIVE se mantiene unido al Instituto gracias a la acogida que les brinda la hermana Bien-Venida y el acompañamiento en la fe de su catequista la Sra. Lucy (mamá de Esteban) cuando supieron que  yo era el Rector del Menor, Superior de Esteban, se pegaron a mí, lo mismo que se pegan siempre al P. Juan Bautista. La tarde del sábado me pidieron que les diera una charla y no dejaron que les hablara otra cosa que no sea de la Vocación: decía Gustavo “vamos al grano: háblenos de la vocación… todos queremos saber de eso”. En ese momento no pudimos más que contarnos cómo conocimos cada uno el Instituto… ¡hermoso! La charla quedó para el Domingo a la tarde. Nos juntamos en la casita de Bien-Venida a comernos unos ricos panchitos (hot-dog) preparados por la tercera orden angolina; les hablé con mucha claridad: Evangelio sine glosa[2]. Pero ellos lo aceptaban perfectamente, como que quieren ser santos; y sacaban conclusiones limpias y decididas. Nunca había visto algo así… Luego pude hablar con varios… ¡Dios sabe qué pasará!

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La última cosa fue la mejor: la charla con los papás. Estaban presentes los padres de Esteban, M. Feliz, M. Jericó y del seminarista mayor Daniel Rojas: todos son de la zona de Angol y Nacimiento. Pero también varios papás de los chicos del JIVE. Querían que les hablara un poco del Menor y de las Vocaciones de los chicos. Les conté lo que es el Menor y ellos mismos comenzaron con mucha familiaridad a exponerme sus dudas y miedos sobre las vocaciones de los niños… ¡Cuánta Fe tiene esa gente y qué humanidad tan sana! Se dolían, como es natural; pero asentían y aceptaban, como es de Cristianos. También pude hablar con algunos en privado. Los papás de los religiosos dieron testimonios hermosos y pudimos hablar mucho del Instituto. Fue como una reunión de la TOS (Tercera Orden Secular).

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Fue muy enriquecedor poder dar testimonio, junto con Esteban, de las verdades contenidas en el Menor. El fruto más destacado que recibí es edificarme por la buena disposición de toda esa gente, que tiene sed de servir a Dios. ¡Deo gratias!

P. Gonzalo Gelonch, IVE



[1] Cuanta Miguel que le impresionó mucho el que la gente del lugar siempre le devuelve el dinero las veces que en el negocio le dan mal los vueltos. ¡La luz que brilla en las tinieblas!

[2] Sin comentarios que licúen la verdad.

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