«El amor se debe poner más en las obras que en las palabras» (EE 230)

Esta gran verdad que nos enseña San Ignacio en la contemplación para alcanzar amor se cumple una vez más en aquellas almas de los jóvenes deseosos de ver a Dios, de conocerlo, de amarlo. Por segundo año consecutivo, un grupo de jóvenes se reúne desde distintas partes de Eslovaquia y viaja 17 horas en auto hacia Roma, con el solo fin de realizar los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. De este segundo grupo solo 3 de ellos habían ya realizado los ejercicios en agosto de 2018 (en Bagnoregio y Montefiascone).

¿Qué pensamos nosotros como misioneros? Ir a países lejanos para saciar las almas deseosas de la verdad, viajes, aventuras con el fin de anunciar a Cristo. Esta vez la aventura vino a nosotros, pues nos encontramos con las almas deseosas de oración, de buena formación, de momentos de silencio y de penitencia, solo con el fin de buscar a Dios. Las “obras” de aquellos jóvenes nos demostraron el amor que tienen y los deseos de alcanzar aquel conocimiento interno de Nuestro Señor Jesucristo.

Eslovaquia es una tierra “nueva” para nosotros, como familia religiosa, pues no hemos tenido experiencia de misión por aquella nación. La cultura, la vida, las familias, los jóvenes, los ancianos, los ideales, el amor por su nación, por la patria, por la fe… todo un misterio para nosotros. Bastaba ver con cuanta devoción estos jóvenes rezaban y buscaban a Dios, y Dios los buscaba a ellos dejándose encontrar. La inteligencia, la voluntad, los afectos desordenados, la conquista de sí mismo, con cuanto cuidado buscaron entender la grandiosa doctrina de los Ejercicios Espirituales. Reglas de discernimiento, de elección, reforma, examen particular y general, meditación, contemplación, principio y fundamento, conocimiento interno, humillaciones, pobreza… que lenguaje tan extraño a los ojos del mundo, pero cuánta sabiduría para las almas heroicas deseosas de cumplir su voluntad.

Damos gracias a Dios por este apostolado, por la generosidad de estos jóvenes y pedimos a Dios que siga bendiciendo Eslovaquia con muchas y santas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa.

P. Rodrigo Miranda, IVE

Hna. Ma. Vergine dei Tramonti