Con gran alegría hemos predicado ejercicios espirituales a 13 jóvenes de nuestra parroquia. 2 ya habían hecho ejercicios espirituales anteriormente. Todas las demás no sólo no se habían ejercitado espiritualmente con San Ignacio, sino que además, estaban seguras de estar imposibilitadas para hacerlo, y, casi me atrevo a afirmar, que también dudaban que alguna persona de buen juicio pudiera estar en silencio durante casi 4 días (sí, casi y CUATRO… porque empezamos el jueves a la tarde y terminamos el Domingo a la mañana con el desayuno…) y encima, sin teléfono.

Como siempre, hicimos la invitación durante los avisos parroquiales con anticipación, que en nuestra parroquia, por ahora, es lo mismo que decir no voy a estar. Pero nadie lo toma como una invitación para sí, sino para otros. Se hacen los distraídos, decíamos en casa.

Afortunadamente, así como se da esa realidad, también se da la otra: si uno los invita directamente, casi que se siente obligados. Y así fue como, contra todo pronóstico, juntamos éste INMENSO número: hablo de 11 adolescentes-jóvenes que parece ser han hecho una cosa heroica para un joven de hoy: despegarse del teléfono y del internet.

Meditamos, contemplamos, rezamos rosarios, via crucis, sin olvidar la Misa. Hasta tuvimos la oportunidad de renovar nuestros votos religiosos en compañía de ellas, ya que el 25, día de la clausura de los Ejercicios, los renovamos unos minutos antes del tan deseado benedicamus Domino… El hecho de haber rezado tanto y de tan variadas formas, por un lado les daba vértigo y por otro lado iba demoliendo las ideas que tenían de que rezar es aburrido, difícil y no reporta ningún beneficio. Ahí estaba Dios con Su Gracia y sus consolaciones para salirles al encuentro, como un padre que recibe a sus hijos en su propia casa, deseoso de expresarles su alegría por haber respondido a su invitación.

Los que hemos hecho ejercicios sabemos y no dudamos de que han sido muy fructíferos. Pero lo más lindo era poder constatar en sus caras la alegría, no sólo al final, sino durante los ejercicios. Y sobre todo el agradecimiento por haberlas obligado, y la promesa siguiente y el pedido de hacerlos dentro de un año. Muchas descubrieron el mundo de la vida espiritual, o lo vieron con una luz nueva. Digamos para resumir, que tomaron las riendas de su vida espiritual.

Queríamos agradecer a todos los que rezaron por los frutos de éstos ejercicios que predicamos, como así también a aquellos que siempre rezan por nuestra la misión de nuestros institutos en Ulyanovsk, Rusia. Hubo sacerdotes del IVE y Servidoras que han rezado especialmente. También agradecemos la ayuda y la caridad de las hermanas de nuestra misión y de los laicos que nos han ayudado durante los ejercicios con la organización y las oraciones, para que estos ejercicios sean fuente de vocaciones para la Iglesia.

 

Nos encomendamos a vuestras oraciones y siempre están en las nuestras. Para que estos ejercicios sigan dando frutos en el alma de éstas jóvenes y Dios llame a alguna a la vida religiosa.

Padres, Ezequiel y Orzú, misioneros del IVE en Ulyanovsk, Rusia.

Deja un comentario