Adoración en la capilla del convento
Adoración en la capilla del convento

«”Buscar la verdad, descubrirla y alegrarse de haberla encon­trado”[1], decía San Juan Pablo II, “es una de las aventuras más emocio­nantes de la vida”»[2].

Querida Familia Religiosa:

Con gran alegría agradecemos a Dios y a todos las oraciones por los frutos de los Ejercicios Espirituales de nuestra Provincia de Europa del Norte, que tuvieron lugar en Luxemburgo entre los días 1 al 7 de enero y fueron predicados por el P. Paolo Giacinti, IVE, misionero en San Petersburgo, Rusia. En los mismos, han participado 17 hermanas que vinieron desde Holanda, Islandia, Irlanda, Lituania y Luxemburgo y tres misioneras desde Italia, Francia e Tanzania.

Estas palabras del Papa Juan Pablo II podrían resumir el sentido de los Ejercicios espirituales: “Si todo momento puede ser un «tiempo favorable» (cf. 2 Cor 6, 2) en el que el Espíritu Santo lleva al sacerdote a un crecimiento directo en la oración, el estudio y la conciencia de las propias responsabilidades pastorales, hay sin embargo momentos «privilegiados»… como los Ejercicios espirituales, los días de retiro o de espiritualidad. Son ocasión para un crecimiento espiritual y pastoral; para una oración más prolongada y tranquila;…para encontrar nuevas motivaciones para la fidelidad y la acción pastoral”[3]. Ante todo es un ejercicio en el cual el hombre encuentra a Dios y a sí mismo haciendo un reposo espiritual para sumergirse en la meditación y en la oración.

El día 7 luego de la Misa final y clausura de los ejercicios, por la tarde aprovechamos para ir peregrinar a Alemania a la Catedral de Tréveris. Según las fuentes de la Edad Media, la madre del emperador Constantino, Santa Elena, regaló su casa al Obispo Agricio para que la transforme en Iglesia Episcopal. Y de hecho, las investigaciones arqueológicas han demostrado que debajo de la Catedral había una vivienda. De esta casa se ha restaurado el techo de una habitación, recubierto de pinturas, de una extensión de 70 m² que se conserva en el Museo Diocesano. La más preciosa reliquia de la Catedral de Tréveris es la Santa Túnica, la Túnica de Cristo. Según la tradición, la madre del Emperador, Elena, trajo a Tréveris el vestido sin costuras de Cristo. Desde la renovación de la Catedral en 1974, la Santa Túnica se conserva extendida horizontalmente en un cofre de madera del año 1891 debajo de una cubierta climatizada de vidrio.

También allí se encuentra en la cripta el Relicario con la cabeza de Santa Elena.

De ahí fuimos a visitar la abadía benedictina de San Matías, que se encuentra en el sur de la ciudad de Tréveris. Es uno de los edificios más importantes de Tréveris y contiene numerosos tesoros artísticos.  Entre las cuales están las reliquias del apóstol San Matías.

Al día siguiente seguimos con las jornadas de formación desde el 8 al 10 de enero. En estos días tuvimos distintas charlas sobre la vida religiosa. Las conferencias fueron variadas, desde un repaso al decreto “Perfectae Caritatis”,  pasando por las enseñanzas de San Juan Pablo II, Santo Tomás, hasta llegar a los elementos no negociables de nuestro carisma, los votos de castidad, obediencia y pobreza y otros temas referidos a la vida comunitaria.

La formación intelectual tiene por objeto el estudio de la verdad, su interiorización y encarnación. Su fin primario es la búsqueda y conquista de la misma. Supone, pues, como punto de partida, el amor por la verdad, porque el amor es el motor de todas las cosas. El fruto del amor a la verdad es la adquisición de la misma: la contemplación, que consiste en la conquista y el reposo en la verdad amada. Se inserta plenamente en el carisma de nuestra familia religiosa que quiere vivir en plenitud el misterio de la Encarnación del Verbo[4], de aquél que dijo Yo soy la verdad (Jn 14,6) y por lo cual el Magisterio puede hablar de la “verdad que es Cristo”[5]

Podríamos decir que estos días intensos de oración y formación fueron para todas un tiempo fuerte donde vivimos la vida fraterna y un intercambio cultural ya que las hermanas vinieron de distintos países y distintas culturas. Recibimos un nuevo impulso para la misión que nos ha sido confiada. Damos gracias al Padre predicador, pero sobre todas las cosas, a Dios por todos los beneficios recibidos en estos tiempos y nos encomendamos a la Santísima Virgen Maria y le  pedimos la gracia de ser siempre fieles al carisma que nos fue confiado y que vivamos la alegría del Evangelio.

Hna María de Czestochowa, SSVM

Rezando frente a la tumba de San Matías
Rezando frente a la tumba de San Matías
Las hermanas y el Padre predicador
Las hermanas y el Padre predicador
Jornadas de formación
Jornadas de formación

 

[1] San Juan Pablo II a los jóvenes en Kampala (6 de febrero de 1993)

[2] Instituto del Verbo Encarnado, Directorio de formación intelectual, № 5

[3] San Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis, № 80

[4] Cf. Constituciones № 20

[5] Cf.Declaración Dignitates Humanae, № 14

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