jonhtinQueridos miembros de nuestra Familia Religiosa:

Les agradezco sus oraciones por mí durante el tiempo de la recuperación después de mi accidente en Tanzania. Finalmente, el día 17 de noviembre de 2014 el doctor me quitó el yeso de la pierna.

Verdaderamente ha sido impresionante que en estos 8 meses haya debido cambiar varias veces el modo de caminar, según los distintos medios ortopédicos que recibía mi pierna. Ahora, ya sin aparatos ni yesos, debo aprender a caminar de modo normal.

De todos modos es una gran alegría que pudiera recuperarme después de un accidente que estuvo cerca de ser mortal. Y esto es porque “Dios es bueno” con sus servidores, los sacerdotes, y así decimos en kishwahili “Mungu ni Mwema kwa watumishi wake”. En un momento dije en mi corazón aquellas palabras del profeta Isaías 38,1: “no veré más al Señor en la tierra de los vivientes, ya no miraré a los hombres entre los habitantes del mundo”, pero luego continúa el profeta: “Tú has preservado mi vida del sepulcro, y volviste la espalda a todos mis pecados, porque no te alaban los infiernos, ni la muerte te canta himnos, pero nosotros los vivos te damos gracias”.

Así es que nosotros los sacerdotes y religiosos misioneros debemos creer y tener siempre confianza en Dios, pues Él protege a sus siervos donde se encuentren, especialmente en los momentos de peligro y tribulación. “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Agradezco a todos los que me han ayudado, en modo particular al padre general, Carlos Walker y los padres de su consejo, y especialmente al padre provincial, Emanuel Martelli; y a los sacerdotes de la provincia, que me han dado un ejemplo sacerdotal y paterno; y también a las hermanas por su hospitalidad y oraciones.

Comprometo mis oraciones por todos ellos y por toda nuestra querida familia del Verbo encarnado.

P. Johntin Lokang IVE

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